El 8 de enero último, la prensa paraguaya anunció el arribo a Asunción de dos policías colombianos expertos en secuestro, quienes ayudarían a resolver el caso de Cecilia Cubas, hija del ex presidente de ese país Raúl Cubas.
Opinión: J.L. Durán Pastrana
El 8 de enero último, la prensa paraguaya anunció el arribo a Asunción de dos
policías colombianos expertos en secuestro, quienes ayudarían a resolver el caso
de Cecilia Cubas, hija del ex presidente de ese país Raúl Cubas.
Se
informó que para esa fecha, luego de 109 días de cautiverio, las autoridades
paraguayas tenían una pista clave sobre el paradero de la mujer, de 32 años,
pero necesitaban la colaboración de países con más práctica en el
esclarecimiento de este tipo de crímenes. “Tienen mayor experiencia sobre cómo
se mueven los que perpetran estos delitos, además de que están provistos de
mayores adelantos tecnológicos”, dijo entonces una fuente de la fiscalía
paraguaya.
Era una verdad a medias. Los dos hombres venían a reforzar el
equipo y a complementar la información que se tenía sobre la posible
participación de hombres de la guerrilla de las FARC en el secuestro de la hija
del ex mandatario.
Es más: según dijeron la semana pasada fuentes de la
policía colombiana, sus enviados tenían evidencias de la mediación de Rodrigo
Granda, llamado el “canciller” de las FARC -capturado el 13 de diciembre
pasado-, en la negociación del rescate de Cubas, secuestrada el 21 de septiembre
de 2004.
“A comienzos de año, los investigadores de Paraguay encontraron
un correo electrónico involucrado en el secuestro que podía estar conectado, por
el lenguaje que utilizaba, con Colombia. Enviaron formalmente una solicitud
sobre si esa dirección estaba en algún proceso acá y se estableció que era la
misma dirección que utilizaba Granda”, dijo un investigador colombiano.
Inmediatamente, la policía nacional advirtió a Paraguay sobre las
dimensiones del caso -el caso Granda ya había desatado una crisis entre Colombia
y Venezuela- y le comunicó que era evidente, según las autoridades, que las FARC
estaban asesorando a los secuestradores de la hija de Cubas.
Ayer, el
fiscal general de Paraguay, Oscar Latorre, dijo que la investigación estableció
cruces de mensajes de correo electrónico y nexos entre Granda y Osmar Martínez
-dirigente del movimiento izquierdista Patria Libre-, uno de los cuatro
detenidos por el secuestro de Cubas.
Fuentes de la policía colombiana
dijeron que la relación entre Granda y Martínez habría comenzado en 2000, cuando
los dos coincidieron en Trípoli (Libia), en una cumbre de organizaciones de
extrema izquierda.
Palabras
clave
Las autoridades paraguayas llegaron a Martínez
porque días después del secuestro los captores se comunicaron con la familia
Cubas para decirle que la negociación se haría a través de la dirección de
correo electrónico cantagrillo2000@yahoo.com.ar, que estaba a nombre del alias
“Horacio Pérez”.
“Les dieron la clave, de tal modo que secuestradores y
familiares eran los únicos que podían abrir esa cuenta. Los mensajes funcionaban
a través de autoenvío, es decir, «Cantagrillo» se enviaba el mensaje a sí mismo
y, así, familiares y secuestradores lo podían leer”, explicó un oficial de la
policía nacional.
Las autoridades paraguayas encontraron que en la
carpeta de elementos enviados de esta cuenta había mensajes a la dirección
musguero@hotmail.com, que se estableció que era la usada por Osmar Martínez.
Esta dirección, a su vez -tal como lo certificó el dueño del dominio
(Microsoft)-, tenía desde hace dos años correos enviados a
trotador505@hotmail.com, que resultó ser, según las pruebas recolectadas por
Colombia, uno de los buzones de Rodrigo Granda.
Las autoridades tienen
copias procesadas judicialmente de que Granda utilizó este correo para responder
a invitaciones a foros en Francia y para concretar entrevistas con la prensa
extranjera.
Los mensajes encontrados por Paraguay datan de fines de 2003
y en ellos se escriben en clave palabras como “cultivos”, “agrónomos” y “fruta”,
que, según los analistas, coinciden con el lenguaje que en Colombia utilizan los
secuestradores de la guerrilla para hablar, respectivamente, de secuestros,
secuestradores y secuestrado.
Fuente: El Tiempo
(Colombia)
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