Política

La democracia cosmopolita

“Mientras que en el Perú continúa el debate y la lucha por la democracia, diversos medios académicos, la prensa especializada y foros internacionales realizan propuestas sobre la viabilidad de una democracia cosmopolita o mundial. Estas propuestas son una consecuencia del proceso de globalización”.

Opinión: Francisco Miró Quesada Rada
 Estas propuestas son una consecuencia del proceso de globalización y constituyen parte de una alternativa que no la reduce solo al mercado y al sistema financiero mundial.

La idea de una democracia mundial se remonta a 1948, cuando un grupo de visionarios como Albert Camus, André Breton y Albert Einstein, convocados por el activista norteamericano Garry Davis, fundaron un movimiento a favor de la democracia universal. Este movimiento tuvo una magnitud sin precedentes, pero la Guerra Fría, el conflicto de las dos Corea y la expansión del comunismo, frustraron su realización.

Los principios fundamentales para establecer una institucionalidad democrática mundial son: el reconocimiento de la soberanía innata de los individuos, la soberanía de los pueblos expresada en la democracia representativa y directa, la consolidación y ampliación del estado de Derecho, la resolución de los problemas a un nivel lo más local posible, la transparencia institucional y de los procedimientos, necesaria para crear y mantener confianza; utilización de medios pacíficos para la puesta en marcha de la institucionalidad democrática y la no discriminación, principio fundamental que se encuentra en el artículo segundo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Uno de los actuales promotores de la democracia mundial, el físico alsaciano Troy Davis, que es consultor financiero en Wall Street e hijo del activista Harry Davis, ha retomado esta idea, convirtiéndola en uno de los temas centrales del proceso democratizador vigente. No es el único, en esta dirección están los politólogos ingleses David Held, autor de una excelente y monumental obra “Modelos democráticos” y Anthony Giddens, autor, entre otras obras de la “Tercera vía”, ambos catedráticos de The London School of Economics and Political Science. También puede considerarse en este grupo al estadounidense Samuel Huntington, con su ya clásico libro sobre los procesos de democratización que se iniciaron en el mundo a partir de 1975.

Para Davis, la propuesta de un estado de Derecho mundial, que hace más de cincuenta años fue una tesis vanguardista, está adquiriendo poco a poco mayor importancia, porque uno de los principales argumentos contra una democracia mundial ha dejado de existir: la Guerra Fría. Es innegable que la Perestroika y el Glasnost de Gorbachov, así como los cambios acontecidos en Europa Central contribuyeron al resurgimiento de esta idea. Estamos ante una gran oportunidad histórica para que se consolide y desarrolle la propuesta de una democracia cosmopolita.

Los peruanos debemos estar alertas ante esta tendencia universal a favor de la democracia. Un retroceso en este caso no solo nos alejaría de la oportunidad para construir una democracia sólida, inclusiva, participativa y moderna, sino que también nos afectaría económicamente, porque tanto el inversionista nacional como el extranjero reclaman un estado de Derecho, con estabilidad jurídica en un marco de las libertades plenas.

Fuente: El Comercio (Perú)

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