“¿Por qué los Estados Unidos inspiran tales esperanzas? Los creadores de la Constitución desafiaron a las generaciones futuras. Con la frase ´´vida, libertad y búsqueda de la felicidad´´, sentaron una pauta que trasciende cualquier sistema político o económico.”
Inmigración
Muchos aseguran que la fe en el sueño americano está muriendo, que ese sueño se
ha transformado ahora en una ilusión de éxito material, a expensas de
tradiciones más profundas. El filósofo Jacob Needleman, en su ensayo Two
Dreams of America (Dos sueños de América) plantea nociones radicalmente
divergentes del término ´´sueño´´.
La primera es una visión de lo que
puede ser, incluso de lo que debía ser, como faro que orienta el curso de una
existencia bien vivida. El segundo ´´sueño´´, según Needleman, es una ilusión,
con el mismo nombre y similares colores, pero falsificado. El filósofo aconseja
que, para profundizar el auténtico sueño americano, es preciso despertar de la
otra falacia.
Entre nosotros hay aprendices que hablan con la experiencia
de la madurez. Son espíritus afines, a quienes admiraría el profesor Needleman,
sin duda alguna. Luisel Peña, alumno del Honors College del MDC, quien se
autotitula ´´desterrado´´, emigró a este país hace dos años. ´´Llegué a los
Estados Unidos en busca de un sueño´´, dice. Para él, abandonar su patria fue,
en sus propias palabras, “como morir un poco, para renacer en una vida
diferente, y, eventualmente, como una persona diferente´´.
¿Por qué los
Estados Unidos inspiran tales esperanzas? Los creadores de la Constitución
desafiaron a las generaciones futuras. Con la frase ´´vida, libertad y búsqueda
de la felicidad´´, sentaron una pauta que trasciende cualquier sistema político
o económico. El profesor Needleman indica que el propósito vital de la nación
americana, fue la formación de un entorno protector que permitiese a hombres y
mujeres ir en pos de la búsqueda interna. Una nación-matriz, incubadora de la
gran comprensión humana, a la cual otro guardián de la república calificó de:
“gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo´´.
Needleman
narra una conversación con otro inmigrante, profesor de ingeniería tecnológica,
quien escapó de Afganistán con su familia poco después de la invasión soviética
en el año 1981. Ghulam Taymuree recordó su sorpresa ante la libertad de
movimiento existente en los Estados Unidos. ´´Se puede ir a cualquier parte, de
noche o de día. Por supuesto, ésas son cosas que los estadounidenses dan por
sentado´´. Luego, relacionó la libertad de movimiento en la nación con la
libertad de pensamiento, una verdadera energía de posibilidades que no había
experimentado en otra parte, dándole el apelativo de ´´lo libérrimo; la mente,
el pensamiento, la búsqueda de lo que aún no se ha capturado antes de
transformarse en algo definido´´. El emigrante se enamoró del ´´movimiento
puro´´ que sintió en los Estados Unidos, de la apertura al conocimiento y la
comprensión, y de la simple transformación en lo que es posible.
En la
actualidad, somos una nación con gran denuedo. Nuestro sueño americano se
define, muy a menudo, por lo que poseemos y alcanzamos, no por el sueño de ser,
sino por el sueño del consumo. Tal vez necesitamos más de lo que creemos a
nuestros inmigrantes. Necesitamos a esas almas en búsqueda constante que
sienten, con demasiada frecuencia, lo que ya hemos olvidado. Luisel Peña no da
nada por sentado. Aún recuerda la lucha diaria por conseguir qué comer, y los
extensos apagones, durante los cuales leía a los grandes de la literatura a la
luz de una vela. Tampoco se olvida de los sacrificios de sus padres. ´´Jamás
olvidaré la sonrisa alentadora de mi madre, y las manos sucias y bellas de mi
padre. Ellos depositaron silenciosamente su confianza en mí, y estoy listo para
prosperar, para darle sentido a sus sacrificios en nombre de un futuro que ahora
me pertenece´´, asegura el esforzado alumno.
¿Pueden los Estados Unidos
recordarnos aún lo preciosas que son nuestras vidas? ¿Y la oportunidad
totalmente humana de tocar ese sueño que apasionó a tantas personas, mucho antes
de que nuestra nación fuera lo que es?
Ese es el privilegio de nuestro
país, su gran derecho de propiedad. Si escuchamos las voces de Jacob Needleman,
de Ghulam Taymuree, y de Luisel Peña, escucharemos la respuesta a estas
interrogantes.
Fuente: El Nuevo Herald –
EEUU
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR