La visita de Hugo Chávez a Argetnina dejó un reguero de anuncios grandilocuentes que ilusiona a Kirchner, alimenta las posibilidades de corrupción y ofrece material a los medios para pasar la factura de buen comportamiento. El carnaval venezolano tuvo una comparsa anfitriona.
Chávez en Argentina
Esta semana fue carnaval en la ciudad de Buenos Aires. La visita de
Chávez tapó el cinismo de Aníbal Ibarra de trasladar la responsabilidad de su
renuncia a la dolida población ciudadanía porteña.
El carnaval
venezolano tuvo una comparsa anfitriona en los funcionarios del gobierno
nacional. Deseosos de mostrar inversiones que no se producen el Ministro de
Planificación De Vido inauguró, junto a Hugo Chávez, una estación de servicio
que ya había sido construida varios años antes, por algún inversor privado.
Inaugurar una estación de servicio, con discursos, fotógrafos
(financiados por el gasto oficial en publicidad, por supuesto), y aplausos es
sencillamente una vergüenza. Es un gesto de pequeñez y un claro cachetazo a los
millones de desocupados que necesitan inversiones en serio para poder trabajar.
Entre los anuncios de Hugo Chávez está la intención de “abrir” mas
estaciones de servicio fundados en la compra de la empresa Angloholandesa SHELL.
Es decir que el “negocio” de la Administración Kirchner es permitir que una
empresa con 90 años de antigüedad, pionera en la industria, se retire para
vender sus instalaciones al nido de corrupción mas grande de américa Latina que
es la petrolera venezolana (PDVSA).
La inversión de 1000 millones de
dólares, según el presidente Chávez, sería financiada con “negocios de este
tipo” refiriéndose a la exportación de ganado en pie. El gobernador Solá sonreía
y festejaba el embarque de 1000 vacas preñadas vivas, modalidad que no se
utiliza desde la introducción de la tecnología del frío a fines del siglo XIX.
¿Es esta la exportación industrial y de valor agregado que pregona el
presidente? ¿vacas vivas? Paradójicamente, los progresistas y transversales
exportan de la misma manera que la denostada “oligarquía vacuna”. Muchos
analistas se confundieron pues lejos de volver a los setenta, el bochorno de la
visita de Chávez nos retrotrajo a los años setena pero del 1800.
La
visita de Hugo Chávez dejó un dato positivo. Reveló a las claras cuales son los
motivos de alegría y satisfacción del actual gobierno, cual es el “vuelo y la
visión” de la actual administración. Claramente Néstor Kirchner se siente mas
cómodo con Hugo Chávez quien afirmó que “juntos somos una banda” (a confesión de
parte relevo de prueba).
En la misma semana que recibíamos la “murga
venezolana” con la esperanza que inaugure mas estaciones de servicio (ya
instaladas desde hace décadas), el Presidente brasileño, Lula Da Silva se reunía
junto a su gabinete con Bill Gates y los principales inversores internacionales
en el Foro de Davos. “Sabemos adonde vamos y adonde no queremos
ir”
Fuente: Fundación Atlas
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