Europa, Política

Paisaje de días de estío

Días de estío. Pesados. Húmedos. Las playas están abarrotadas con montones de cuerpos apretujados bajo algún paraguas. Los turistas andan, comen y beben. Con un plano en las manos buscan rutas modernistas y algún museo. Las tiendas, muy frecuentadas. Las librerías, menos.


La actividad política sigue en plena ebullición con unas elecciones que tendrían que convocarse el 3 de agosto si tienen que celebrarse el 27 de septiembre. Así lo anunció y lo ha repetido varias veces el president Artur Mas.

Se consiguió la lista unitaria del soberanismo. La encabeza Raül Romeva, seguido de Carme Forcadell y Muriel Casals, tres ex políticos que representan la sociedad civil. Artur Mas va en cuarto lugar y el quinto puesto lo ocupa Oriol Junqueras. Sabemos que la lista la cerrará Pep Guardiola pero ignoramos todavía quiénes serán los llamados a ocupar el resto de la lista.
No estaba previsto que Raül Romeva expresara dudas sobre quién sería el president de la Generalitat en caso de una victoria. No ha descartado que Mas no fuera el elegido ni tampoco que él mismo pudiera llegar a ser el president. Una broma de verano. Pues, no.

A las pocas horas de las declaraciones de Romeva ha salido la consellera portavoz del govern, Neus Munté, para contestar que está pactado y hablado que el president será Mas. Pero Romeva no ha contestado. Las listas unitarias tienen sus riesgos. Sobre todo cuando no responden a un liderazgo claro e indiscutible.

CDC y ERC tendrán que contestar a Romeva. Una lista híbrida tiene que tener clara la cadena de mando. A lo mejor es difícil por no decir imposible. Entonces, la lista tiene un problema y los que la han impulsado tienen un problema. El electorado no responde con entusiasmo a las divisiones y las incertidumbres.

La alcaldesa Ada Colau estuvo en el acto de otorgamiento de los títulos de juez a la promoción de este año. La ceremonia estaba presidida por el Rey Felipe VI que habló de la vigencia y cumplimiento de las leyes. El president Mas estaba serio. El monarca se dirigió a la alcaldesa de Barcelona para felicitarla.

Por la tarde, Ada Colau y su equipo de gobierno decidieron la desaparición del busto del rey emérito, Juan Carlos I, de la sala de plenos del Ayuntamientdo. La explicación oficial es que la monarquía está super representada en Barcelona y que, por el contrario, no hay vestigios republicanos. Una caja de cartón se llevó el busto del rey emérito. Poco elegante. Más bien cutre.
Los cambios sociales y políticos se respiran en el ambiente de este verano cargado de calor extremo. La señora Colau tiene once concejales. Le faltan diez para obtener tener mayoría. No se la puede juzgar por estas medidas populistas. Habrá que esperar. Si no quiere introducir la misa en la basílica de la Mercè el 24 de septiembre, romperá con una tradición de más de 150 años. La misa, ha dicho el cardenal Martínez Sistach, se celebrará igualmente.

Los actos y decisiones políticos no son inocuos. Veo probable que el equipo de Colau, imitando a Manuela Carmena en Madrid, va a revisar el callejero barcelonés. Nuevo paisaje del nomenclator.

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