El problema de la falta de efectividad del gobierno es uno de los principales impedimentos que existen para que el gasto público y la acción gubernamental tengan efectos sobre el bienestar de la sociedad. El gasto público de gobiernos ineficientes es un desperdicio. Es por esto que Colombia debería mantenerlo a raya.”
Rudolf Hommes
El problema de la falta de efectividad del gobierno es uno de los principales
impedimentos que existen para que el gasto público y la acción gubernamental
tengan efectos sobre el bienestar de la sociedad. El gasto público de gobiernos
ineficientes es un desperdicio. Es por esto que durante varios períodos ha
coincidido en Colombia el aumento del gasto público con un menor crecimiento
económico y el aumento del gasto público social con el deterioro de las
condiciones de vida de los colombianos.
Este problema no es
exclusivamente colombiano aunque aquí haya sido endémico. Por esa razón, el
Banco Interamericano de Desarrollo está adelantando un estudio sobre la
efectividad del gobierno en varios países. Este estudio está dirigido a analizar
entre otros factores cuán importantes son las instituciones y su impacto sobre
la efectividad. La metodología del estudio se basa en un artículo de Kent Weaver
y Bert Rockman de las universidades de Georgetown y Ohio State
(http://www.iadb.org/res/files/weaver.pdf). Estos profesores de gobierno se
preguntan si las instituciones tienen que ver con la efectividad del gobierno y
la forma como lo hacen.
Sobre el tema de separación de poderes concluyen
que los sistemas parlamentarios, en los que el poder legislativo está
centralizado en los gabinetes y en los partidos y existe superior capacidad para
imputar responsabilidad sobre los resultados, son más efectivos que los
presidenciales. En éstos, la separación de poderes hace que el ejercicio de
poder sea más fragmentado y más difusa la responsabilidad. Valdría la pena saber
qué opinan los autores sobre un sistema constitucional como el colombiano y el
rol de la Corte Constitucional que ejerce tanto poder, aparentemente sin
responsabilidad política. Seguramente se podrá demostrar el efecto negativo que
ha tenido la Corte sobre la efectividad de los gobiernos, en comparación con el
estado anterior de las cosas.
También será importante ver cómo se evalúa
el efecto de la descentralización o el del sistema de pensiones.
Ahora
que se ha vuelto otra vez dogma de fe la necesidad de tener partidos fuertes,
también vale la pena preguntar si ello es cierto en un sistema presidencial y
¿para qué?. En el pasado los tuvimos para elegir presidentes, no para gobernar;
para extraer rentas del estado, no para crear riqueza. Si es esto lo que se
propone ahora, posiblemente sea más eficiente no tener artidos. La misma
pregunta se aplica para el grado de cohesión de las elites. Se habla de que es
necesario tener cohesión y consenso. En el Frente Nacional los hubo y los
resultados económicos fueron buenos pero los resultados políticos no lo fueron
tanto porque con todo el poder que tuvo la coalición no fue capaz de manejar los
conflictos, darle cabida a las disidencias o impedir que se creara una oposición
armada.
Weaver y Rockman destacan diez atributos de los gobiernos que
conforman el núcleo de los que puede constituir un gobierno eficiente. Reconocen
que esta lista no es exhaustiva y que las relaciones entre estos atributos
pueden jugar un papel tan importante como las mismas cualidades. El primero de
estos atributos o requisitos para hacer efectivo un gobierno es si es capaz de
establecer prioridades entre las distintas demandas de atención. Vinculada con
este primer requisito está la habilidad de los gobiernos de enfocar el gasto
hacia lo más efectivo, su capacidad para innovar cuando fallan las políticas
radicionales y cómo coordinar objetivos en conflicto dentro de un todo
coherente. Otro requisito para que un gobierno sea efectivo es su autoridad para
imponerles costos a los poderosos o para quitarles privilegios, así como su
aptitud para entender y representar intereses difusos, desorganizados o débiles
y no solamente responder a los intereses de los poderosos o de los que están
bien organiz dos.
La efectividad de los gobiernos requiere además que
logren efectivamente aplicar las políticas que adoptan, y hacer que sean
estables en el tiempo para darles espacio para que funcionen. Un gobierno
eficiente debe ser capaz además de mantener y respetar los compromisos
internacionales especialmente en lo que se refiere a comercio y defensa. Pero el
atributo más importante es tener la destreza necesaria para manejar instancias
de polarización política y habilidad para evitar profundas divisiones que
degeneren en conflictos armados y /o en guerras civiles.
Fuente: La Opinión – Colombia
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