¿Un cambio dentro del régimen o completo cambio de hombres? ¿Con el presidente Bashar al frente o él como parte de una “purga” democrática? O ¿la solución es una revolución a la libanesa pero sin interferencia de EE.UU.? Son las preguntas con múltiples respuestas aquí. El retiro militar de Líbano marca el comienzo de un etapa de respuestas a estos interrogantes.
Las parabólicas se han convertido en la única conexión de los sirios con el
mundo. Y muchos se preguntan si no es posible en el país una revolución a la
libanesa. Miles de antenas parabólicas se alinean en los techos de Damasco.
Oxidadas o flamantes cuestan al menos 200 dólares, el precio del alquiler de un
departamento. Los sirios las compran con desesperación para poder romper la
sensación de estar viviendo en un submarino.
Así se enteraron de la
Intifada por la Independencia en Líbano, del retiro de las tropas sirias y la
supuesta vinculación de sus servicios secretos en el asesinato del ex premier
Rafik Hariri. Para temor de esta dictadura autocrática que lleva 40 años en el
poder, han comenzado a preguntarse en voz baja si es posible repetir la
experiencia revolucionaria libanesa en su país.
Sin diarios extranjeros u
opositores permitidos, medios controlados por el Estado, y el miedo de ser
delatados por sus propios vecinos en un Estado policial, la parabólica es su
única conexión con el mundo y con otro tabú oficial: los filmes pornográficos.
La Internet también es filtrada, el chateo que permite el “messenger” esta
bloqueado y hasta los diarios que llegan de Líbano no pueden entrar.
El
presidente Bachar —hijo del dictador Hafiz al Assad, quien por más de tres
décadas gobernó el país con mano de hierro— no ha podido implementar los cambios
que su asunción inspiró en el 2000.
Los tecnócratas sirios, que llegaron
a trabajar junto a él, del Banco Mundial, del FMI y de las universidades
francesas o norteamericanas, se fueron hartos de no poder implementar una sola
de las medidas reformadoras. En una economía “a la soviética” y una estructura
de poder stalinista fueron obstaculizados por la resistencia de la “nomeklatura”
del partido Bat´h, que controla e impide la ejecución de las decisiones
modernizadoras mas capitalistas.
¿Un cambio dentro del régimen o
completo cambio de hombres? ¿Con el presidente Bashar al frente o él como parte
de una “purga” democrática? O ¿la solución es una revolución a la libanesa pero
sin interferencia de EE.UU.? Son las preguntas con múltiples respuestas aquí.
“Hay dos soluciones posibles en este país: cambio dentro del régimen o
salida a la iraquí. Nadie quiere en Siria que se repita una situación como en
Irak. Otros dos hechos marcaran el futuro: las elecciones palestinas y la
revolución en Líbano”, explica el doctor Anwar Al Bounni, abogado y líder de la
Asociación de Derechos Humanos en Siria, cuya sola existencia es una
audacia.
Para Yassin Haj Saleh, un politólogo y médico “eurocomunista”
que pasó 16 años en las cárceles del régimen y se ha convertido a la
socialdemocracia, “el mejor favor que Estados Unidos puede hacer a los sirios es
dejar de hablar de democracia. Nadie les tiene confianza porque defienden los
intereses de Israel”.
Hasta Asma, la esposa del presidente Bashar y ex
banquera británica en Morgan Stanley, se frustra. Acompaña a su marido en las
giras junto a sus tres chiquitos, modificó los uniformes militares de los
alumnos sirios, reemplazó las clases de patriotismo por computación, impulsó la
participación de la mujer en los negocios y es la voz más escuchada por él, pero
no consigue una aceleración de los cambios. En sus peores días y cubierta con un
velo musulmán conduce su propio auto y parte de incógnito para oír a la gente.
Junto a Bashar escucha los consejos del rey Juan Carlos, su gran amigo en
Europa.
Aunque en todo Siria no hay una sola estatua de Bashar, nadie
escuchó su exigencia de retirar su imagen fotográfica en cualquier rincón del
país. El culto a la personalidad esta intrinsicamente ligado a la autocracia
siria y el presidente es su primera víctima.
“Bashar ha quedado en una
posición imposible en estos días. Debe actuar y rápido”, evalúa un diplomático
en Damasco. “El jugaba con una estrategia a largo plazo de reformas. La guerra
en Irak, el retiro del Líbano y la actual crisis le han acortado los tiempos.
Pero diría que no hay otro que Bashar para implementar los cambios. El es una
ventaja y hay que trabajar con él”, sostiene.
El retiro militar de Líbano
es una demostración de la pérdida de influencia siria en la región y el crimen
de Hariri ha debilitado inmensamente al presidente Bashar. La mayoría no lo
involucra en las acusaciones sino que considera que es “una jugada de la Vieja
Guardia, que pierde privilegios y negocios con un retiro de Líbano después de 30
años”. Hasta sostienen que, inmediatamente después, Bashar ordenó una purga de
1.500 hombres en el ejército, un rumor imposible de confirmar en la secreta
Damasco. Pero consideran que “no logra controlar a sus servicios”, la base de su
régimen, junto al ejército y una nueva generación de hombres de negocios de la
“nomenklatura”.
Los sirios se acostumbraron a los eufemismos
gubernamentales. La “reconciliación libanesa” es la revolución por la
independencia que ha sumergido a Líbano en la crisis política y el retiro sirio
del Líbano es “en cumplimiento de los acuerdos de Teif” que frenaron la guerra
civil libanesa “y no el cumplimiento de la resolución 1559 de la ONU, apoyada
por Francia y EE.UU., que exigió su inmediata partida del país. Una cuestión de
imagen para reducir en el frente interno la humillación de la perdida de
influencia.
EE.UU. continuará con su presión sobre el régimen. Si quiere
sobrevivir deberán generar una ley de partidos políticos que acepte a la
oposición, democratizar el partido Bat´h, desarrollar una sociedad civil con
organizaciones no gubernamentales y decidir que el presidente sea elegido por la
gente y no por los bathistas.
Ayman Abdul Nour, que fue al colegio con
Bashar y creo un sitio opositor de Internet, le recomienda: “En este país el
presidente no interfiere, es el arbitro. El puede hacer los cambios desde
adentro. Debe elegir gente buena, inteligente y enviar a los corruptos a que
descansen en su casa y gasten sus millones, sin molestar”.
Fuente:
Clarín – Argentina
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