La semana pasada daba la vuelta al mundo la noticia de que una mujer afgana había sido apedreada por infidelidad. Se trataba del primer caso de lapidación desde la caída del Talibán.
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Lunes, 11 de mayo 2026

La semana pasada daba la vuelta al mundo la noticia de que una mujer afgana había sido apedreada por infidelidad. Se trataba del primer caso de lapidación desde la caída del Talibán.
Natalia Lucía Durango Vásquez
La semana pasada daba la vuelta al mundo la noticia de que una mujer afgana
había sido apedreada por infidelidad. Se trataba del primer caso de lapidación
desde la caída del Talibán.
Amina, de sólo 29 años fue lapidada en
público tras una decisión judicial en un país en donde el adulterio es un delito
que se paga en ocasiones con la vida, pues la ley musulmana es rígida en esta
clase de asuntos.
Y, aunque el hecho de juzgar ante la ley la
infidelidad de una persona es algo usual en regímenes autoritarios o islámicos,
la reforma al Código Penal Venezolano hace ver que temas como éste no son tan
lejanos.
El pasado 13 de abril una información publicada en la Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela daba cuenta de que en la
reforma al Código Penal se dejaron intactos los capítulos relacionados con las
penas por adulterio y bigamia, entre otros.
El asunto pasó casi
desapercibido en los medios de comunicación del vecino país, pues hoy la
atención está centrada en la caída de los niveles de producción de la petrolera
estatal PDVSA. Sin embargo, el hecho de que se mantuvieran viejas leyes que
penalizan asuntos de la esfera privada y que desconocen el derecho a la igualdad
entre hombres y mujeres, ha desatado en Venezuela el aglutinamiento de estas
últimas al rededor de una exigencia por que dichas leyes sean derogadas por
completo.
Mercedes Pulido de Briceño, ex ministra de Familia y ex
ministra de la Mujer, habló desde Caracas con EL COLOMBIANO y explicó que los
puntos de esta reforma son discriminatorios, representan un retroceso en la ley
y son un acto de represión.
Según la ex ministra, “uno de los puntos que
cuestionamos es que se mantenga en el Código la idea de mantener sobre la mujer
la culpabilidad en el asunto de la infidelidad, pues la diferencia entre las
penas que se le aplicarían son evidentemente más fuertes que las previstas para
los hombres y esto es, efectivamente, una discriminación”.
Según la
doctora Pulido, el Código Penal está orientado en términos represivos y no hay
una visión democrática de las leyes. “Con esta clase de reformas que desconocen
los derechos de la mujer, ésta queda desprotegida”, agrega.
Por razones
como ésta ha surgido en Venezuela un grupo de mujeres conformado por dirigentes,
representantes políticas (chavistas y opositoras incluso) y ongs que han llevado
al Congreso una propuesta de una nueva reforma al Código Penal Venezolano en el
cual se plantea la derogación de todas las leyes que desfavorecen a la mujer en
temas como el adulterio o la bigamia, por ejemplo.
Propuesta
Según la abogada María Cristina Parra, ex procuradora y líder de las
mujeres que proponen esa derogación, es necesario que el Código Penal obre con
justicia de género.
En declaraciones a EL COLOMBIANO, la abogada explicó
desde Caracas que “las mujeres de Venezuela están unidas en una sola causa:
tener un Código Penal con justicia de género, que no haya discriminación y que
se establezcan acciones positivas para lograr que las leyes en la práctica sean
equitativas”.
Estas leyes están en el Código Penal desde hace más de 60
años , pese a que desde 1962 nadie hace una denuncia por adulterio. Sin embargo,
el hecho de que en el momento de la reforma a dicho Código no hayan sido tenidas
en cuenta para su derogación, alimenta el estupor entre los grupos de mujeres
venezolanas.
Para el abogado penalista Fernando Velázquez Velázquez,
profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana y
especialista en derecho penal, la reforma al Código Penal Venezolano se sale de
los márgenes del orden que dicta un Estado que se dice democrático, pues
“pretender castigar el adulterio es confundir el derecho y la moral que son dos
órdenes normativos muy diferentes”.
Fuente: EL COLOMBIANO
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