Política

Informe: Polonia ante las elecciones

Ante las elecciones parlamentarias en Polonia el próximo día 9, el partido gobernante, la Plataforma Cívica de Donald Tusk, se ve igualado en las encuestas por Ley y Justicia, de Jarosaw Kaczynski. Un pulso en el centro-derecha.

Varsovia. Pocos días antes de las elecciones parlamentarias en Polonia que se celebrarán el domingo 9, las previsiones muestran un empate entre el principal partido del gobierno, la Plataforma Cívica de Donald Tusk, y la agrupación Ley y Justicia, de Jarosaw Kaczyński, si bien pocos son los que recuerdan la última vez que en este país las encuestas y los resultados electorales tuvieron una cierta similitud.

Merece la pena recordar que en 2005 la mayor parte de los votantes se declaró favorable a una renovación radical de la política nacional: los gobernantes post-comunistas sufrieron un doloroso descalabro, pasaron de la mayoría absoluta a ser la cuarta lista más votada. Por su parte, los partidos Plataforma Cívica y Ley y Justicia se llevaron la gran mayoría de los votos. Desde meses antes trataban de convencer a los ciudadanos de que una coalición de estos partidos gobernaría y sanearía el país.

Aún hoy es difícil decir si lo que impidió el acuerdo entre ambos partidos fueron rencores personales de los líderes, diferencias de opinión insalvables o un astuto cálculo pragmático según el cual convenía diferenciarse los unos de los otros lo más posible para “monopolizar” el panorama político y evitar seguir la suerte de anteriores coaliciones conservadoras, que llevaron siempre a la posterior defenestración o incluso desaparición de los partidos que las compusieron. Lo más posible es que se dieran las tres razones a la vez. Fue entonces cuando comenzó una guerra dialéctica que aún hoy despierta pasiones, aunque la sociedad se dice agotada de ella.

Independientemente de cuales fueran los motivos que dieron comienzo a las hostilidades, todos pasaron a un segundo plano tras la catástrofe de Smolensk en abril de 2010, en la que perecieron el presidente del país Lech Kaczyński, su esposa y otras 94 personas. Fue además la muestra más tangible de la debilidad del país y la poca fiabilidad de sus más altas instituciones.

Lenta modernización económica

En las elecciones de 2007 fue la Plataforma Cívica la que triunfó con el 41,5% de los votos, frente al 32,1% de Ley y Justicia. Paweł Lisicki, redactor jefe de Rzeczpospolita, el diario conservador más prestigioso del país, encuentra dos motivos por los que la población se decidió por Tusk: “El primero, negativo, es que decían que no iban a ser como la oposición, que iban a mandar de forma tranquila, estable y concreta, y digamos que eso lo han logrado en parte. Pero el segundo motivo, muy importante, es que éste iba a ser a ser un gobierno que llevaría a cabo una modernización rápida y positiva de Polonia, no en lo social, sino en lo económico. Esto no lo han cumplido”. Y enumera sonados fracasos, como la lucha contra la corrupción, que se ha desmoronado, o la promesa de una red de carreteras, que se ha convertido en una farsa, o el pomposo anuncio de que el euro sería introducido en 2012, cuando los mercados ya pronosticaban tormenta. Todo esto, en parte, puede justificarse con la crisis económica mundial, pero dificilmente cuadra con la propaganda del éxito de toda la legislatura.

Por suerte, la mala gestión política no parece afectar tanto como podría a la situación económica del país. Polonia ha conseguido esquivar relativamente bien la primera fase de la crisis económica, aunque no faltan voces de reconocidos economistas, como el profesor Krzysztof Rybiński, ex-vicepresidente del Banco Nacional de Polonia y ahora candidato al Senado, que dan la alarma sobre el mal estado en el que se cuentran las finanzas públicas, y acusan a Tusk de haber endeudado al país irresponsablemente.

No puede decirse que Polonia no avance, ya que el desarrollo es visible: lo lamentable es la pérdida de oportunidades. Otros expertos, como el profesor Cezary Wójcik, de la Academia Polaca de las Ciencias, se muestran más optimistas y señalan que, en líneas generales, la política económica de los sucesivos gobiernos de la democracia ha ayudado a la estabilidad del país, gracias en parte a que los ministros de economía, a diferencia del resto de la clase política, siempre han sido especialistas en su ámbito. Otro factor estabilizador ha sido el sector bancario, que es propiedad de grupos mayoritariamente extranjeros, pero que está bien reglamentado.

Barreras a los emprendedores

Sin embargo, no es la situación de las arcas públicas lo que más debe preocupar al próximo gobierno, sea del signo que sea, en materia económica. Más urgente es, como también reconoce Wójcik, simplemente dejar hacer a los emprendedores. Todos los diagnósticos internacionales “muestran que el marco institucional en Polonia es malo y dificulta la actividad de los empresarios. Pero el problema es más amplio, porque prácticamente a cada paso hay barreras que impiden que los jóvenes tengan éxito en Polonia. Se nota que hay un gran potencial de jóvenes, bien formados, dinámicos, abiertos al mundo, pero que tienen la sensación de que en Polonia no se puede llegar a nada trabajando honestamente”.

Todo esto es clave para comprender por qué todas los sondeos muestran que el voto joven, que en las anteriores elecciones pertenecía mayoritariamente a la Plataforma Cívica, se decanta mayoritariamente por Ley y Justicia. Se esperaba que un gobierno que se dice liberal hiciera más fácil la vida de los emprendedores. Estas dificultades son, en parte, herencia del comunismo, y en parte provienen de la debilidad de un Estado que a principio de los años noventa “compró” con privilegios de tipo diverso la lealtad de diferentes gremios. Ahí radica la imposibilidad de acometer reformas de calado en la seguridad social, en el sistema judicial, en educación, en infrastructuras y en un interminable etcétera.

No puede decirse que la Plataforma Cívica sea un partido liberal, ni de derechas, ni de izquierdas. Ni hablando en términos económicos ni en cuestiones sociales. Más bien es, como señala Lisicki, un clásico “partido del gobierno”: cuando necesita ganarse a los votantes conservadores muestra al diputado cracoviano Jarosław Gowin, al que se ve cercano al cardenal Dziwisz; y cuando es necesaria “mano izquierda” aparecen personajes como la diputada Kidawa-Błońska con su proyecto liberalizador de la fecundación in vitro; pero la imagen más difundida será siempre la de un primer ministro Tusk sonriente y deportista y cuyas convicciones siguen siendo un misterio.

El balance en relaciones exteriores

En materia de relaciones exteriores, puede decirse que, sin duda, la imagen del país en el extranjero es mejor que durante el gobierno de “los gemelos” Kaczynski, que hay menos conflictos y que se aprecia la labor de algunos polacos, como Jerzy Buzek, en las instituciones europeas. Pero poco más. El gobierno de Tusk no ha sido capaz de detener una inversión tan inquietante a medio y largo plazo como el gasoducto ruso-germano Nord Stream (calificada poco diplomáticamente en su día como un nuevo pacto Ribbentropp-Molotov), ni ha encontrado remedio al “paquete climático”, que supone un serio problema para la industria nacional, ni está siendo capaz de enfrentarse al lobby ruso que trata de lograr que Bruselas ponga trabas a la búsqueda y posterior explotación de gas bitúmico, del que se supone existen importantes yacimientos en Polonia y podría en el futuro ayudar a diversificar las fuentes de energía de este país.

En este mar de oportunidades desaprovechadas quizá la peor herencia de este gobierno y del anterior sea esa fosa cada vez más profunda que divide al país. Tusk llegó a calificar el estilo de su gobierno como una “política del amor”, pero lo cierto es que, ayudado por la oposición, ha sembrado vientos que pueden convertirse en tempestades en un futuro no muy lejano. La peor de las situaciones se daría si en el nuevo parlamento se encontrara y fuera neesario para una coalición el Movimiento de Janusz Palikot, ex-miembro de Plataforma Cívica cuya tarea en consistía principalmente en cubrir los fallos del gobierno con apariciones escandalosas, incluyendo actos de carácter anticlerical o bromas de pésimo gusto sobre la catástrofe de Smoleńsk. Las últimas encuestas le daban más del 5% necesario para entrar en el Sejm polaco, e incluso un resultado superior al de los post-comunistas. Pero, posiblemente, ante las urnas los potenciales votantes de esta agrupación se den cuenta de que no conocen el apellido de ninguno de los miembros de la lista y prefieran votar al “malo conocido”, sin arriesgarse al “bueno por conocer”.
 


  • Datos económicos:-Crecimiento: 3,8% / Desempleo: 12,1% / Inflación: 2,6% / Deuda pública: 52,8% del PIB / Déficit público: 7,9%

     

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