Política

¿Abandona América la lucha?

“Al-Qaida no podría existir si no fuera por la abundancia de sistemas de adoctrinamiento por todo el mundo árabe e islámico que predican la jihad a los musulmanes día sí y día también. Sin embargo, George W. Bush y su administración han transformado su política activa del primer mandato en una caracterizada por hablar claro y no hacer nada”

Caroline Glick
La noticia de portada del Washington Post del domingo es que la administración
Bush está revisando su estrategia de contraterrorismo. Mientras que desde los
ataques del 11 de Septiembre Estados Unidos ha concentrado sus esfuerzos en
destruir físicamente al-Qaida para evitar que perpetre otro gran ataque,
arrestando y matando a sus operativos y líderes, hoy, según la información,
Estados Unidos estaría ampliando el enfoque para abarcar la lucha contra la
amenaza del islam militante en general, intentando contrarrestarlo como fuerza
social y política entre los musulmanes de todo el mundo.

Esto sería por
descontado un cambio bienvenido. Después de todo, al-Qaida no podría existir si
no fuera por la abundancia de sistemas de adoctrinamiento por todo el mundo
árabe e islámico que predican la jihad a los musulmanes día sí y día también.
Sin embargo, a juzgar por las acciones norteamericanas durante las últimas
semanas, se diría que en su segundo mandato en el cargo, el Presidente
norteamericano George W. Bush y su administración han transformado su política
activa del primer mandato en una caracterizada por hablar claro y no hacer nada.
De hecho, un compendio de los últimos movimientos norteamericanos hacia Irán,
Arabia Saudí y los palestinos da pocos motivos para tomarse en serio la noción
de que el presidente y su equipo planeen siquiera luchar contra la jihad global
en absoluto durante los próximos años.

El jueves los Estados Unidos
permitieron que Irán iniciara las negociaciones de entrada a la Organización
Mundial de Comercio. Esta concesión se hizo aparentemente como quid pro quo, a
cambio de la promesa iraní de suspender las actividades de enriquecimiento de
uranio hasta finales de julio. Al actuar así, los Estados Unidos dieron un pago
irrevocable a los iraníes a cambio de una concesión temporal y aparente – dada
la pasada inclinación de Irán a romper sus compromisos. El motivo aparente es
que Estados Unidos no quiere presionar a los iraníes para que abandonen su
programa de armamento nuclear hasta después de las elecciones presidenciales
iraníes del mes que viene. El principal candidato de esas elecciones, después de
que casi todos los candidatos fueran rechazados por los mulás, es el ex
presidente iraní Akbar Hashemí Rafsanjani.

Hablando acerca de lo que le
espera al mundo bajo una repetición de la presidencia de Rafsanjani,
Hojatolislam Gholam Hasani, representante del líder supremo de Irán Alí Jamenei,
dijo a los fieles de una mezquita: “Necesitáis votar a Rafsanjani. De este modo
seremos por fin capaces de disponer por nosotros mismos de la bomba atómica,
para ponernos a la altura de los arsenales israelíes con justicia”. Según una
información de la agencia de noticias Adnkronos, Hasani continúa, “La libertad,
la democracia, y las estupideces de este tipo no pueden llevarse a cabo en
cualquier parte, y estos conceptos están fuera de sintonía con los principios
del islam. El islam siempre habló con la espada en la mano, y no veo por qué hoy
deberíamos cambiar de posición y hablar con otras civilizaciones”.


También la semana pasada, la Secretario de Estado norteamericana,
Condolizza Rice, acotó la retórica norteamericana contra Irán, prometiendo
respaldo norteamericano a los activistas democráticos iraníes y afirmando en dos
ocasiones distintas que Estados Unidos y el mundo no pueden permanecen
impasibles ante un Irán con armamento nuclear. Y aún así, al acordar permitir
que los mulás negocien la entrada en la WTO, la conclusión es que las acciones
norteamericanas tienden a disipar la credibilidad de sus declaraciones.


DESPUÉS ESTÁ Arabia Saudí. El viernes, UPI [United Press International] informó de que el Rey Fahd estaba muerto. De ser verdad, el retraso en el
anuncio oficial se debe sin duda a las intrigas entre los príncipes del reino,
que compiten por los principales papeles en el proceso de sucesión. Según todas
las fuentes, la administración Bush trata con esta intriga respaldando al
Príncipe de la Corona, Abdaláh, que lleva gestionando el reino desde que Fahd
fuera incapacitado por un infarto en 1995.

Durante la visita de Abdaláh
el mes pasado al rancho de Bush en Crawford, el único tema sobre la mesa desde
el bando norteamericano era el precio del crudo. La democracia, los derechos
humanos y el apoyo saudí al terror y la insurgencia en Irak, todo fue ignorado.
Bush no hizo mención al hecho de que uno de los miembros del séquito de Abdaláh
tuviera vetada la entrada en Estados Unidos debido a su presencia en la lista de
vigilancia del terror, tampoco la hubo al hecho de que las autoridades saudíes
acorralaran a unos 40 cristianos en las semanas previas a la visita de Abdaláh,
por el crimen de practicar el cristianismo en una casa privada.

En sus
acuerdos con los saudíes, los americanos pensaron aparentemente que están entre
la espada y la pared. Por una parte, los beneficios del petróleo saudí financian
la jihad global. Por la otra, con las mayores reservas de petróleo del mundo
conocido, los saudíes ejercen una enorme presión sobre la economía global. Si
Estados Unidos presiona demasiado al apoyo saudí al terrorismo, ellos pueden
cerrar los oleoductos e incrementar los precios del crudo de los actuales 50
dólares por barril hasta los 100 dólares por barril, arrastrando al mundo a una
depresión global.

Y aún así, según la Coalición Liberar a América – una
alianza sin precedentes compuesta de expertos veteranos norteamericanos en
seguridad, sindicatos de trabajo y grupos ecologistas – si Estados Unidos
quisiera, por el módico coste de 12 billones de dólares a lo largo de los
próximos cuatro años, podría poner punto final rápidamente a su dependencia del
petróleo extranjero, desarrollando alternativas al combustible fósil como el
etanol y el metanol y subvencionando coches híbridos que funcionan con una
mezcla de gasolina y electricidad. El hecho de que hasta la fecha, la política
energética de la administración Bush implique el acceso al petróleo extranjero,
la construcción de más refinerías y las perforaciones en Alaska, muestra
claramente que el presidente y sus consejeros tienen aún por decidir el tratar a
Arabia Saudí con seriedad.

FINALMENTE, está la política norteamericana en
desarrollo hacia la Autoridad Palestina. Desde la perspectiva de los palestinos,
la visita del jefe de la AP, Mahmoud Abbás, a la Casa Blanca la semana pasada
fue un éxito rotundo. Al expandir las responsabilidades del coordinador
norteamericano de seguridad en la AP, el General William Ward, para incluir la
coordinación de las conversaciones entre israelíes y palestinos acerca de la
desconexión de Gaza y el norte de Samaria, a Estados Unidos [sólo] le faltó
decir que ve a Israel y a la AP como iguales y el papel norteamericano como el
árbitro.

Se informa de que Bush dijo a Abbás que si capturan a los
terroristas, Estados Unidos forzará a Israel a arrancar todas las comunidades
israelíes de Judea y Samaria inmediatamente después de que Israel expulse a
10.000 de sus ciudadanos de sus casas de Gaza y el norte de Samaria este verano.
La administración hasta está respaldando la iniciativa de la AP de traer a 1500
terroristas desde Jordania – conocidos en otros círculos como las Brigadas Badr
del Ejército para la Liberación de Palestina – a Judea y Samaria. Estados Unidos
está haciendo todo esto a pesar del hecho de que Abbás no está haciendo nada
para frustrar o combatir a los terroristas desde que llegara al cargo. Por el
contrario, en lugar de ilegalizar a Hamas, lo ha ascendido a la posición de
partido político.

Una estrategia revisada norteamericana para luchar
contra la jihad global que apunte a los regímenes que adoctrinan a centenares de
millones de personas para que crean en la jihad sería un suceso político
bienvenido. Y aún así, de las acciones de la administración Bush sobre el
terreno desde Teherán hasta Riyadh pasando por Ramala, parece que en lugar de
apuntar a estos regímenes terroristas, el presidente y sus consejeros los están
reforzando. Si éste es el caso, entonces Israel se encuentra en uno de los
períodos más duros de su historia.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú