Según el informe, el impacto de China en América Latina es heterogéneo. Por un lado, estimula la demanda de materias primas producidas en la región, y por el otro puede desplazar productos de América Latina en el mercado internacional.
Informe de Goldman Sachs
Últimamente la prensa ha destacado acuerdos económicos de China con países de
América Latina, presentándolos como una nueva e importante fuente para el
crecimiento de la región, dados las necesidades de materia prima que requiere el
acelerado crecimiento chino. Sin embargo, ¿es este el único impacto de China en
la región? El análisis reciente de Goldman Sachs (GS), “A Realistic Look at
Latin American and Chinise Trade Relations” presenta una visión más compleja y
menos optimista.
GS señala,
“Las relaciones comerciales entre
América Latina y China continuarán siendo un elemento positivo neto para los
países de Sur América a través de volúmenes más altos de comercio, mejores
términos de intercambio y posiblemente algunos flujos de inversión directa desde
China.
En contraste, una competencia comercial más fuerte con China
continuará siendo un elemento negativo neto para México y algunos países de
América Central, debido a que los bienes manufacturados chinos, más baratos
posiblemente, continuarán desplazando a sus productos, particularmente en el
mercado de los Estados Unidos.”
El comercio entre América Latina (AL) y
China tiene características heterogéneas. A corto plazo, los países beneficiados
son los exportadores de materias primas, y los perjudicados, como México, son
los exportadores de manufacturas, que estarían proclives a perder participación
de mercado en productos como textiles, prendas de vestir, productos
electrónicos, y otras manufacturas.
En 2004 se espera que el déficit
comercial de AL con China llegue a 6 mil millones de dólares, el doble al del
año 2000, básicamente por la ampliación del déficit de México. Las exportaciones
de México a los Estados Unidos, que en el año 2000 fueron superiores a las de
China por un monto apreciable, en 2003 fueron superadas estas, un claro ejemplo
de desplazamiento que podría acentuarse en el futuro. No se puede descartar que
en los países que integran el Mercosur suceda un proceso análogo.
Hacia
el mediano y largo plazo AL debería intentar impulsar sus exportaciones de
productos manufacturados al mercado internacional y no especializarse sólo en
exportación de materias primas, lo cual depende de las reformas institucionales
y políticas de los países de la región. Ello implica tomar en cuenta el inmenso
reto que representa la competencia China en el mercado internacional, y no creer
que la nueva demanda China podría sostener un esquema que ha dado suficientes
muestras de sus limitaciones.
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