Política

Argentina: Los dos años de Kirchner no revisten trascendencia

“Huérfano de humanidad y de partido, Néstor Kirchner ha vivido dos años escondido en un paisaje donde el árbol no deja que vea el bosque. Sin eufemismos, el santacruceño no sabe ni dónde está parado.”

Gabriela Pousa
Si veinte años no es nada como asegura el tango, dos directamente no cuentan, y
tres apenas serían el prólogo de una carta, no más que eso.

Es decir
qué, analizar los dos años de administración kirchnerista no reviste demasiada
trascendencia y mis tres años redactando sigilosamente este informe han sido –
amén de un desatino-, una buena práctica para empezar a probar suerte con la
literatura fantástica… Poco o nada varía la descripción de los protagonistas y
no sería necesario modificar demasiado la trama. Apenas unas licencias
gramaticales, una editorial dispuesta y a ocupar algún estante de la biblioteca…


Pensando en la bonanza de K. Rowling quién, tras vender 270 millones de
ejemplares de la saga de Harry Potter, niño-mago capaz de sacar de su galera una
fortuna de 500 millones de libras- está presta a escribir novelas de misterio
para adultos, posiblemente mi elección no sea desacertada. Claro que, teniendo
en cuenta la subsistencia en esta geografía donde, la pareja real no será la de
Carlos y Camila pero mantiene también sus delirios de grandeza, mi trayectoria
se plantearía a la inversa.

Es decir, como todo en la Argentina… De los
informes de misterio para adultos rumbearía a las crónicas realistas para la
infancia donde al menos la inocencia tiene ganada la visa y merecida la
nostalgia.

Y es que hoy en día es más creíble la Cenicienta que la
aventura plebiscitaria a la que pretenden someter a la ciudadanía. En los
cuentos infantiles, además, el bien siempre triunfa sobre el mal cosa que no
ocurre en nuestra supuesta realidad. La permanente carencia de final en la
película donde nos ha tocado actuar -aunque nos comportemos como meros
espectadores alucinados -, hace que inevitablemente se esfume el contenido de lo
bueno y lo malo. Todo da lo mismo. Y los ejemplos se esfuman para dejar espacio
al “dale que va…”

Por otra parte, la imagen positiva de Bambi sin duda
alguna es equivalente a la que hoy goza nuestro presidente -a juzgar por los
“medios oficiales”- y en resumidas cuentas ¿cuál es la actitud del primer
mandatario sino la de andar a los saltos esquivando las dificultades? Huérfano
de humanidad y de partido, Néstor Kirchner ha vivido dos años escondido en un
paisaje donde el árbol no deja que vea el bosque. Sin eufemismos, el
santacruceño no sabe ni dónde está parado.

Para el jefe de Estado, el
país se reduce a la provincia de Santa Cruz convertida en feudo. Al menos, no ha
modificado su actitud una vez salido de ésta y allá va, cuál jefe de estancia
dando órdenes al rebaño. No sé que habrá sentido acaso si leyó el domingo a la
mañana en uno de sus diarios protegidos que la costa argentina mide 2 mil Km más
de lo pensado…

Uno de los principales problemas de Néstor Kirchner es
pretender ser un ciudadano común cuando en rigor de verdad es el Presidente.
Posiblemente haya caído en la tentación de convertirse en uno de los personajes
más de moda en la Argentina y se halle, ahora, en el rol de arrepentido… ¿Será
por eso que se distanció del duhaldismo? De ser así, es comprensible la
advertencia emitida días atrás cuando con total impunidad avisó que, de no ganar
la elección en Octubre se quedaría sin margen de gobernabilidad. ¿Para qué,
pues, un análisis detallado de dos años que no significan nada si encima, en
Noviembre, Kirchner se va?

Pero nuestra ficción dista de ser tan
fantástica y apenas si nos deja margen para soñar… Si el Presidente fuese un
simple compatriota no debería involucrarnos en sus batallas verbales contra el
mundo. Tras dos años de supervivencia al kirchnerismo desafío a ver quién
descubre algún punto cardinal que no haya sido denostado por el titular del
Ejecutivo, y búsquese en el mapa, lugar que no tenga la culpa de todo cuánto nos
ocurre…

América del Norte nos sometió al capitalismo salvaje, América
del Sur nos sumió en la miseria de una región al borde del abismo, Europa nos
desterró con el colonialismo sin humanidad, Asia al final no dejó la deuda sin
comprar, África nos condena al SIDA (un mal también adjudicado a Monseñor
Baseotto, ya que estamos…) Y Oceanía “algo habrá hecho” para perjudicarnos.
Porque hoy, terminados los 90 y condenados a vivir un ruin revisionismo de los
70 quién hecha mano a la frase “por algo será” es el gobierno nacional. No tiene
otra forma de explicar dos años sin respuestas para los problemas estructurales
de la Argentina. “Dale que va…”

El resto de los ciudadanos, en un rol
por demás secundario, apenas si gozamos de algún espacio para avizorar el estado
en que se halla el bosque. A simple vista no han quedado en él ni los siete
enanos de Blancanieves. Los hermanos Marx son personajes de extrema seriedad al
lado de los Fernández y Lavagna es Caperucita si cree que puede atravesar- de
punta a punta el periplo- sin que el lobo lo atrape…

Pero 20 años no
es nada… “No hay mal que dure 100 años”, Kirchner a la historia no pasa. Y
estos dos años han sido una sumatoria de insensatez, desacierto y patoteadas que
no vale la pena siquiera analizar. Por eso en la ficción, busco denodadamente el
mes de Octubre cual dirigente decadente “marca país” y emito por anticipado un
voto cantado: ¡Basta para mí!

“No se escribe con la pasión sino con el
recuerdo de la pasión” Albert Camus. Hoy no debo escribir. Me esperan Mickey,
Donald y Popeye.

¿La semana que pasó? ¿Lo que viene? Véase hemeroteca en
sepia distorsionada por la miopía voluntaria de un grupo de trasnochados que
juegan a ser ciudadanos cuando tienen la responsabilidad de dirigir un país.
Cierro con una anécdota que me contara los otros días Bernardo Neustadt y que
pinta a la Argentina, es decir a usted, a mí… al menos hasta que aprendamos a
decir “BASTA” y dar vuelta la página…

“Haces unos meses estaba en
el Corte Inglés, en Madrid. Había una mujer que me miraba, me miraba… No sabía
quién era, me acerqué y al ver que me seguía con la mirada, la saludé. `-Usted
tiene el tupé de saludarme´- me increpó abruptamente. Me di cuenta que era
Isabelita, no sabía que decirle. `-Usted que cooperó a mi caída, usted que fue
causante de mi desgracia tiene el tupé de saludarme´– claro, yo no sabía qué
decirle pero enseguida cambió el tono y me dijo: `-No tema, que le hablo
jocosamente pero ahora dígame… Yo ya no estoy en el gobierno, el tiempo pasó,
¿la Argentina está mejor?´- Me quedé mudo”, cuenta
Bernardo.


Nosotros, al menos, en Octubre no nos quedemos mancos.

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