El multilateralismo, y la cooperación deben presidir todas nuestras acciones en este terreno, pero desde la generosidad, la altura de miras y un sentido de perspectiva histórica. La obsesión por la multipolaridad no nos puede hacer caer en la ingenuidad de pensar que todos los males del planeta se deben la existencia de una sola hiperpotencia, y a la ausencia de elementos de equilibrio en las relaciones internacionales.
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