Cuba y los cubanos se mueren
Hace tres años, se iniciaron cerca de La Habana las protestas más mayoritarias que Cuba ha conocido desde que Castro se hizo con el poder. Lo recordó Rosa María Payá, la hija de Oswaldo Payá, fundador y líder del Movimiento Cristiano Liberación. El sueño de Oswaldo para Cuba era un sueño de libertad que, desgraciadamente, no ha llegado todavía. El castrismo se encargó, hace tres años, de llenar las cárceles con un millar de nuevos prisioneros de conciencia. Las cárceles cubanas son una vergüenza, pero el silencio del mundo libre es un escándalo difícil, por no decir imposible, de aceptar. Más allá de este silencio cómplice, Payá denuncia las cuantiosas ayudas con las que, bajo el paraguas de un Acuerdo de Diálogo, la UE beneficia al castrismo. Como denuncia los cambios del Gobierno de España en sus relaciones con la disidencia. Cuba y los cubanos se mueren, y esto es literal, mientras el castrismo se enriquece y se perpetúa.
