// CARTAS AL DIRECTOR

Ofrecer a Turquía una pista de aterrizaje

La oposición turca tiene por fin un candidato sólido. Un líder que proyecta una imagen seria y tranquila, en las antípodas del populismo carismático y autoritario de Erdogan. Sería ingenuo pensar que sus bases le han dado la espalda por el retroceso del Estado de Derecho. La omnipresencia presidencial en Turquía hace sin embargo inevitable que se le pida cuentas por la inflación desbocada o la mala gestión del último terremoto. Erdogan dice que ha entendido el mensaje. Tal vez responda ahora aferrándose al discurso nacionalista, pero deberá desplegar también un estilo de gobierno más pragmático, como el que, en 2003, llegó a representar. En todo caso, hará bien Europa en seguir de cerca lo que pase, y ofrecer a Turquía una pista de aterrizaje para el regreso a los valores democráticos.

Pedro García

La discordia y la confrontación, una forma de hacer política

El sanchismo ha hecho de la discordia y la confrontación una forma de hacer política. La ley de Memoria Democrática, por ejemplo, intenta establecer como historia oficial un relato interesado al servicio de una determinada ideología. Ahora, el Gobierno ha salido en tromba anunciando que recurrirá al Tribunal Constitucional las leyes de la concordia que han ido surgiendo desde diferentes Comunidades Autónomas. La desproporción e histeria en las reacciones son indicativas del nerviosismo del Gobierno. Se trata de las leyes propuestas desde los gobiernos de Aragón, Valencia y Castilla y León. El argumento, que suena casi cómico en boca del Gobierno de Pedro Sánchez, es que estas leyes vienen a romper todos los consensos de la Transición. Para rematar el argumentario, el Ejecutivo repite que el Partido Popular se está viendo fagocitado por la extrema derecha y que, al fin y al cabo, todo responde a una falta de liderazgo de Alberto Núñez Feijóo. Se trata de dibujar una España en blanco y negro en la que, en palabras del gobierno, hay españoles que sufren una suerte de yugo por vivir en zonas donde gobiernan PP y Vox, como si esos gobiernos no respondieran a una mayoría social.

Juan García. Cáceres

¿Armonización fiscal?

Nada más llegar a La Moncloa Pedro Sánchez se marcó el objetivo de incrementar la presión fiscal en España con el fin de equiparar el nivel de ingresos públicos con el promedio de los países europeos, la llamada armonización fiscal, con lo que ha convertido a nuestro país en el que sufre más presión fiscal de toda una Europa, un 2,9 por ciento del PIB. El Ejecutivo de Sánchez ha aplicado 69 incrementos tributarios, creando o modificando algún impuesto a un ritmo de uno al mes. Según el Informe de la Fundación Juan de Mariana, quienes sufren el peso de esa presión fiscal son, sobre todo, los hogares españoles, a través de las cotizaciones sociales y el IRPF, con lo que, añadido al problema de la inflación, las familias han tenido que afrontar un sobresfuerzo fiscal que está mermando sus ingresos y su capacidad de ahorro en favor de un Estado que cada vez adquiere más peso en la economía sin que ello signifique racionalización y eficiencia, ni mejores servicios públicos.

José Morales Martín, Palafrugell (Girona)

Mucho de lo que ahora estamos viviendo

Una parte significativa de la sociedad, tras el atentado 11-M, ¿Recuerdan? sintió que se le habían robado las elecciones. Por su parte, la izquierda alimentó durante mucho tiempo una “transferencia de culpa”, como si los responsables de los atentados no hubieran sido los terroristas sino el Gobierno de Aznar por sus opciones de política internacional. El gobierno de Zapatero, en lugar de apostar por la unidad, apostó por la ruptura de los grandes consensos constitucionales. Mucho de lo que ahora estamos viviendo tiene sus raíces en aquellos aciagos días.

Pedro García, Sant Feliu de Guíxols (Girona)

¿Qué comen los cubanos?

Los castristas cubanos de dentro y de fuera, los que se han enriquecido a costa del pueblo cubano y los que han podido mantener la utopía revolucionaria mientras disfrutaban, y disfrutan, de la riqueza del primer mundo, son culpables de la miseria que azota a los cubanos corrientes, de su falta de libertades y de la represión política. Cuba no es pobre a causa del mundo libre y el castrismo nunca fue una utopía ni un ideal. Siempre fue una dictadura totalitaria que ha sabido perpetuarse y que hoy sigue contando con valedores internacionales que sostienen el régimen a costa del hambre de los cubanos. Cuba no importa trigo suficiente y la incapacidad del Gobierno ha malogrado una adecuada producción de leche. Y si algunos ciudadanos pueden consumir ambos productos solo es gracias a la corrupción. En 2023 Naciones Unidas reconoció públicamente que los cubanos pasaban hambre, que la desnutrición comenzaba en el vientre materno, que los niños cubanos no alcanzaban los estándares de estatura y que solo el 24% de los cubanos ingerían las proteínas necesarias. Un año más tarde el hambre arrecia pero nadie mueve un dedo.

Pedro García

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