// CARTAS AL DIRECTOR

El cansancio occidental

El presidente Zelenski visitó la Casa Blanca, en un gesto de Joe Biden para presionar al Congreso, de mayoría republicana, que bloquea la ayuda a Ucrania. La guerra ha entrado en un momento crítico, en el que, a la contestación interna a Zelenski, se suma el cansancio occidental, traducido en un drástico recorte de fondos. Kiev necesita reencauzar la situación con EE.UU. antes del inicio de la campaña electoral estadounidense, consciente de que la sintonía de Donald Trump con Vladimir Putin puede complicarle mucho las cosas. Del bloqueo de fondos motivado por cuestiones de política interna, todo lo irresponsable que se quiera, los republicanos podrían pasar a apoyar con convicción un fin inmediato de la guerra en los términos deseados por Moscú. Las reuniones mantenidas por el primer ministro húngaro, Viktor Orban, con representantes y senadores republicanos, apuntan en esa dirección, pese a las advertencias de destacados líderes conservadores, como el excandidato Mitt Romey, para quienes la contención a Rusia debe mantenerse por encima de las disputas partidistas.

Pedro García, Sant Feliu de Guíxols (Girona)

Como va a actuar el PP

Es una realidad que en España hay áreas, como por ejemplo educación, que está en manos regionales. En este momento el PP controla el 60 por ciento de las 200 consejerías autonómicas. El PP tiene mucho margen para gobernar en cuestiones que tienen mucho que ver con la vida diaria de los ciudadanos. El Gobierno de Sánchez se apoya en una mayoría parlamentaria inestable y con intereses muy contrapuestos. La gran cuestión es qué va a hacer el PP con el poder territorial que detenta. Pienso que los populares no deben contentarse con denunciar las políticas de Sánchez y responder en las calles, deben sacar adelante iniciativas constructivas que sean perceptibles por los votantes. El PP tiene la ocasión de gobernar de un modo que ayude a superar “la trinchera infinita”. Las protestas en la calle i/o en los medios tienen su valor, pero no pueden ser la única herramienta de quien quiere hacer política.  

Jesús Martínez Madrid, SALT (Girona) 

El poder político en España

La toma de posesión de los nuevos ministros escenifica la continuidad en el poder de la coalición del PSOE con Sumar, que antes era con Podemos. A veces tenemos una imagen algo distorsionada sobre quién ejerce realmente el poder en nuestro país. El Gobierno central acapara la atención de los medios y de muchos debates. Pero España, si se tienen en cuenta las competencias de las Comunidades Autónomas, es uno de los países más descentralizados del mundo. La mitad del gasto público lo realizan las Comunidades Autónomas. Dentro de la Unión Europea lideramos los rankings de descentralización fiscal. El poder político en España no es solo el que tiene el Gobierno de Sánchez. De hecho, hay áreas como la educación, la sanidad, la vivienda o la política social que están en manos regionales. 

Juan García. Cáceres

Nadie controla el dinero

Mientras los políticos de la oposición se enzarzan en gruesos debates parlamentarios y diatribas en las redes sociales, haciendo seguidismo del guion que marcan los medios, nadie controla el dinero. El BOE publica cada día la concesión de miles de subvenciones que reparten, a diestra y siniestra, el dinero que las administraciones recaudan de los ciudadanos y comprometen, sin límite, el pago de interminables facturas de gasto. Controlar al gobierno en el Congreso debería ser “controlar el gasto” del gobierno. Mirar con lupa cada factura de gasto. No se hace. dicen que eso es muy complicado. Que esa es tarea de funcionarios…

Mercedes Ruiz. Málaga.

El envejecimiento chino

Buena parte del dominio chino de la escena internacional se debe quizá a su peculiar modo de jugar con los tiempos. Los dirigentes de Pekín saben esperar, frente a la rapidez con que reaccionan los ciudadanos y los parlamentos de occidente ante cualquier acontecimiento. Ciertamente, es mucho más fácil en un Estado autocrático, que amordaza la disidencia y controla las cadencias informativas. A comienzos de año se difundieron muchas noticias sobre el declive demográfico chino, debido fundamentalmente a la política del hijo único, impuesta férreamente desde el poder en 1979. Deng Xiaoping estaba convencido de que el exceso de población era la causa del fracaso económico, indispensable para el mantenimiento del sistema. No calibró las consecuencias ni previó la evolución de las costumbres: se ha expandido una cultura anticonceptiva que viene a poner en riesgo la continuidad del crecimiento. Xi Jinping trató de rectificar el rumbo, con la admisión de un segundo hijo en 2016, y el tercero en 2021. Pero ha debido reconocer –a pesar de la habitual opacidad o parcialidad de las informaciones oficiales- que China perdió casi un millón de habitantes en 2022, consecuencia de una baja tasa de fecundidad –media de hijos por mujer en edad de procrear- que algún experto estima ya en 1,08. Los organismos especializados de la ONU han llegado a afirmar que China podría perder la mitad de su población de aquí a fin de siglo. De momento, India va ya por delante. Esta coyuntura anuncia tendencias nada fáciles de modificar, que podrían afectar a la actual omnipresencia del partido comunista en la sociedad china. Con no pocas consecuencias imprevisibles en las relaciones internacionales de Pekín. 

Domingo Martínez Madrid, Baños de Valdearados (Burgos)

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