Hay corrupción política
Hay corrupción política cuando se corrompen las instituciones y se prostituyen los poderes del Estado. La corrupción económica se denuncia, se investiga, se prueba y, en su caso, se condena y se sentencia por los tribunales competentes. La corrupción política está a la vista de todos porque las actuaciones de los políticos son de dominio público y todos las conocen y apenas pueden ocultarse ya que, entre otras cosas, repercuten directamente sobre los ciudadanos. La gestión de Sánchez tiene mucho de corrupción política, por la sencilla razón de que un gobernante tiene el deber ineludible de ejercer el poder para realizar una serie de acciones y tomar iniciativas que, lógicamente derivadas de su ideología o de la ideología de la formación que le sustenta, vayan en beneficio de los ciudadanos, de todos los ciudadanos; que además, tengan como objetivo la consecución del bien común y de esas iniciativas y del logro de unos objetivos deseados por todos, o por la inmensa mayoría, sin atender a adscripciones políticas, se derivará la posibilidad de que, quién así ha obrado, se mantenga en el poder. Sánchez, desde su primer día en La Moncloa, ha demostrado suficientemente que el bienestar de los españoles, el bien común, la prosperidad de la nación y la concordia entre los ciudadanos de distintas ideologías, no le importan absolutamente nada y, suponiendo que le importaran algo, siempre estarían subordinadas a su permanencia en el poder.
