Italia
El uso que se le da a la palabra pueblo es un ejemplo. Un pueblo no es una etnia, ni una categoría partidista. Es un fenómeno positivo, es la raíz de la comunidad política en sus primeras expresiones, es un mundo compartido, un cierto sentido de la realidad. En ese sentido, es algo necesario para vivir humanamente. Pero la palabra pueblo se puede convertir en una categoría sentimental, nacionalista y antieuropea, se puede utilizar para construir fronteras antagónicas dentro de la sociedad. Habrá que estar atentos a la política real que desarrolle el ejecutivo italiano presidido por Meloni, que no debería caer en la tentación de ahondar la división entre los italianos, ni desperdiciar los avances experimentados bajo la batuta de Draghi. Bruselas también observará con cautela su posición ante la invasión de Ucrania y su solidaridad frente al desafío de Putin. El electorado italiano es especialmente volátil, y la coalición vencedora y ahora gobernante será juzgada muy pronto por sus hechos.
