// CARTAS AL DIRECTOR

Un cambio de cultura escolar

El Consejo de ministros ha dado luz verde al último despropósito de la nueva Ley de Educación, en este caso la aprobación de un Bachillerato que permitirá a los alumnos obtener el título con un suspenso, e incluso someterá a votación de los profesores si el alumno pasa de curso con varias asignaturas sin aprobar. Como repite el Gobierno es un cambio de cultura escolar; un cambio que supone enterrar la cultura del esfuerzo y que, aunque parecía casi imposible, empeora la legislación que existía hasta ahora. Se pretendería así preparar a los estudiantes desde un punto de vista más competencial que de conocimientos, sosteniendo así un falso dilema, como si fuera posible adquirir competencia alguna desde la ignorancia de los conocimientos sobre los que han de fundamentarse.

Pedro García

Desde su nacimiento, Vox ha sido tachado por la izquierda de ultraderechista y antidemocrático, pero en la realidad este partido se mueve en el ámbito de la Constitución, cosa que no siempre hacen varios socios de la mayoría Frankenstein. Las propuestas de Vox deben ser sometidas a crítica, como las de cualquier partido, pero de ahí a declarar anatema a quien hable con este partido y alcance acuerdos con él, hay todo un abismo. En realidad, Sánchez, con su partido y su gobierno, pretende utilizar el señuelo de la extrema derecha para ocultar las contradicciones que acompañan a su gestión, cada día más insoportables. En lugar de lanzar absurdos improperios, bien haría en atender la oferta de pactos de Estado que le han planteando desde el centro derecha, antes de que la legislatura acabe en desastre para todos si continúa con la ultraizquierda

Jesús Martínez Madrid

El balance

El balance ucraniano, tras más de sesenta días de guerra, es un escándalo de proporciones incalculables: más de diez millones de desplazados, cuatro millones de refugiados, cientos de miles de heridos y asesinados, miles de huérfanos, más de seis cientos mil ucranianos que han necesitado ayuda humanitaria, pobreza, hambre y destrucción. Estas son las cifras que Caritas internacional maneja, y que dan una imagen de la catástrofe, y de un daño material y moral, que será muy difícil de reparar en el futuro.

Jesús D Mez Madrid

Educar en la afectividad

Educar es tarea de los padres. También puede haber colegios especialmente involucrados que se preocupen por la educación, no solo por la formación académica de los alumnos. Pero la educación de la afectividad y de la sexualidad compete a los padres. Es una cuestión delicada en los tiempos que corren y si el padre o la madre se queda al margen porque, ya se sabe, hay mucho trabajo, no tengo tiempo para nada, está faltando gravemente a unos de sus deberes más trascendentales. El dejar pasar, no preocuparse de esos temas, puede llegar a una gravedad que solo se percibe a veces cuando está todo perdido. El ambiente en el que viven muchos jóvenes está, con demasiada frecuencia, muy degradado por la pornografía. ¿Todavía hay padres que no se han enterado? Son esos padres que en ningún momento se han planteado hablar con detenimiento, con confianza, con detalles, con sus hijos. Los preadolescentes y adolescentes deben aprender a amar, pero en el ambiente no encuentran demasiado de eso. En casa, si hay un poco de sensatez, los padres se darán cuenta de que hay que estar atentos. Y sin embargo hay muchos padres que les dejan, desde muy pequeños, a los hijos un móvil en donde, sin ninguna dificultad, pueden encontrarse los contenidos más perniciosos que el propio padre pueda imaginar. “Cada vez resulta más patente que la educación sexual, inseparable de la educación afectiva, debe comenzar antes de la adolescencia, antes de los trastornos de la pubertad, mucho antes de las situaciones de urgencia. Son escasos los autores que se atreven a formular -en este terreno- planteamientos educativos destinados a los niños, especialmente en el ámbito familiar”. Así se explica una experta, Inés Pélissié, en un libro muy recomendable: “¡Por favor, háblame del amor!”.

Juan García

Ha perdido ya la guerra

Tras más de dos meses de invasión de Ucrania, puede adelantarse que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha perdido ya la guerra que ordenó iniciar. Las imágenes de las calles de Bucha y de otras ciudades cubiertas de cadáveres de civiles constituyen la sentencia definitiva de esta derrota moral y estratégica. Ya puede Putin ocupar la región de Donbás y consolidar la posesión de Crimea; también puede seguir arrasando ciudades y pueblos, o conseguir su objetivo de forzar la neutralidad de Ucrania: pero la huella que está dejando es el testimonio contundente del horror sembrado por una ideología nacionalista anacrónica que desprecia la dignidad humana y el derecho internacional.

José Morales Martín

// TU OPINIÓN

Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
Fill out this field
Fill out this field
19 - 10 = ?
Enter the equation result to proceed
You need to agree with the terms to proceed

Aquí puedes enviarnos tu opinión y tu análisis.

Muchas gracias.

Menú