La bulocracia
La bulocracia, gracias a los nuevos medios, se ha vuelto muy fácil para desprestigiar y fastidiar al que quieras, porque no piensa como tú o simplemente porque te cae mal, con dimes y diretes, que antes se reservaban para el patio de vecinos y ahora se jalean a tutiplén a través de esos medios. Lo que más se echa de menos es la confianza de todos y todas, confianza que permite entenderse con facilidad unos con otros, porque no te va a engañar el otro, ni tú a él. Por el contrario lo que se ha disparado es la maledicencia, por lo fácil que resulta hacerla universal, sin casi ninguna responsabilidad, porque es demasiado fácil creerse que lo haces anónimamente, lo que cada vez es más difícil porque siempre dejas tu rastro en la red. Lo que pasa es que se tarda mucho en encontrarlo y cuando se descubre la gente ya se ha olvidado y está con el bulo siguiente, o con veinte bulos después.
