// CARTAS AL DIRECTOR

Nos ha despertado

La guerra en Ucrania, en cierto sentido nos ha despertado. Los europeos desde finales del mes pasado nos hemos empezado a hacer preguntas que antes no nos hacíamos. La libertad y la vida han dejado de ser palabras abstractas sobre las que discutíamos en momentos de debate ideológico. Estamos viendo muy de cerca lo que supone que la libertad y el derecho a la vida de muchas personas se vea amenazado y negado. Ya no es tan fácil pensar que la vida no merece la pena, que en realidad todo es nada. Ya no es tan fácil apuntarse a ese nihilismo poco trágico y muy juguetón que tanto nos ha gustado en los últimos tiempos. De pronto, la guerra en Ucrania nos ha mostrado que la palabra libertad tiene un contenido muy concreto.

Domingo Martínez Madrid

Minamos la concordia humana

Hoy, en la convivencia social y relaciones humanas de todo tipo, vemos la necesidad imperiosa de no ahogar la verdad y dejarla respirar, empezando por la verdad más esencial: no somos dioses y mal nos irá si expulsamos a Dios de nuestra sociedad para usurpar su lugar. Sucederá lo que afirmaba Henry de Lubac:”No es cierto, como a veces se dice, que el hombre no puede organizar el mundo sin Dios. Lo cierto es que, sin Dios, sólo puede organizarlo contra el hombre”. Esto sucede al tomar decisiones que basadas en falsas premisas confirman aquella sentencia: “La primera víctima de la guerra es la verdad”, como está ocurriendo estos días con la invasión de Ucrania. El Papa Francisco ha dirigido “un llamamiento a quienes tienen responsabilidades políticas, para que hagan un serio examen de conciencia delante de Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra: que es Padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos” (Audiencia gral. 23-II-22). Hoy Consagra Ucrania y Rusia a la Virgen María. Minamos la concordia humana si no respetamos la verdad, que es su fundamento. Que cada une aporte su granito de arena, para construir una convivencia fraterna, sin mentiras ni engaños. Bastará seguir el consejo del Señor recordándonos de nuevo -y no es casualidad-, que el demonio está de parte del mentiroso: “Que vuestro modo de hablar sea: ‘Si, sí’; ‘no, no’. Lo que exceda de esto, viene del Maligno” (Mt 5, 37).

Jesús Martínez Madrid

El posvirus

La pandemia, la Covid-19, ha puesto de relieve que no podemos controlarlo todo, que somos débiles y poca cosa, y más todavía si, encima, no nos fiamos de los demás y pretendemos solucionarlo todo por nosotros mismos, con nuestras ideas sobre cómo resolver todo lo que acontece. El posvirus, si llega algún día, ahora parece que está remitiendo, va a cambiar radicalmente el modo de pensar en lo qué estamos haciendo de verdad, cuando nos ponemos a hacer algo que afecta a los demás. Lo cual estará muy bien, si llega.

JD Mez Madrid

El reto de acoger a los que huyen

Detrás del fulgor rojo de las bombas, que los rusos dejan caer diariamente, caen sobre las ciudades de Ucrania siempre hay personas. Es por ello que el reto de acoger a los que huyen de las bombas es inmenso. Hasta el momento la acogida está siendo ejemplar. Estamos viendo un derroche de energía social para dar techo, alimento y asistencia, sobre todo a mujeres, niños y personas mayores. El movimiento de personas hacia los países de la Unión se va a incrementar, y hay quien estima que puede llegar a ser de 4 millones, hoy se hablaba de que ya han salido 3 millones. Va a ser necesario un esfuerzo sostenido en el tiempo, apoyo a los seis países que limitan con Ucrania y compromiso de todos los miembros de la Unión Europea. No es solo un problema de gobiernos y agencias internacionales. Es también la ocasión para el compromiso de los ciudadanos y de la sociedad civil. Volvemos a ver en Europa refugiados de un país europeo.

Jesús Martínez Madrid

Que pasa en la calle

En tiempos de Twitter e Instagram difícilmente se habrían abierto paso oradores como Churchill o Kennedy. Tampoco son tiempos ya de masas de militantes, sino más bien de lo que los politólogos denominan “partidos cartel”, dependientes de los recursos que les aporta el acceso a la Administración. La política tiende a transformarse así en una lucha descarnada por el poder, en la que las ideas tienen un papel secundario. Esto genera una peligrosa brecha con la sociedad y crea el caldo de cultivo para todo tipo de movimientos antisistema, un problema que no se debería subestimar. Frente a eso se necesitan debates de mayor altura en el Congreso, pero también acciones concretas y visibles de la mano de la sociedad civil, que muestren que la política se preocupa de lo que pasa en la calle, y sigue siendo esencial para mejorar la vida de los ciudadanos.

Domingo Martínez Madrid

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