// CARTAS AL DIRECTOR

La campaña para limitar al máximo la objeción de conciencia de los médicos, se puede apreciar que está apoyada por informaciones en diversos medios nacionales e internacionales, en las que se narra de forma sesgada y generalmente emotivista la experiencia de mujeres que habrían tenido dificultades para abortar. Lo cierto es que los casi 100.000 abortos practicados en España cada año no reflejan especiales dificultades.

Si el derecho existe para tutelar la vida y la convivencia social, la protección legal de la conciencia de los médicos es la garantía de la libertad en el ejercicio de la profesión. Objetar es un derecho frente a una ley que se considera injusta por razones morales, y pienso que acabar con dicha protección es propio de los Estados totalitarios. Parece claramente que el gobierno ya plantea el siguiente capítulo en su estrategia de fractura social.

Pedro García

El Smartphone es adictivo. Al igual que un supermercado está diseñado para hacernos comprar mucho más de lo que necesitamos, la pantalla del teléfono móvil está organizada para que podamos pasar el mayor tiempo posible mirándola. Todo tiene como objetivo mantenernos enganchados, explotando nuestras características psicológicas. Podemos hablar de una verdadera ingeniería de la adicción. Caer en un estado de dependencia es, por lo tanto, bastante fácil cuando las mayores industrias informáticas del planeta están trabajando para lograrlo.

Un nivel más preocupante de contenido adulto con el que un niño con un teléfono móvil entra inevitablemente en contacto es el de las fotos y vídeos pornográficos, accesibles en unos pocos clics a cualquier edad. El consumo de pornografía es adictivo y sustituye la imaginación romántica que todos hemos alimentado desde la adolescencia por algo mucho más crudo y material, la satisfacción inmediata de un instinto de una manera aparentemente simple. También ayuda a alimentar la demanda -por tanto, el mercado- de formas de prostitución y explotación que ciertamente cualquiera condenaría.

Jesús Martínez Madrid

Las personas de La Palma afectadas por el volcán necesitan, por supuesto, todas las ayudas necesarias para salir adelante. Todos los esfuerzos que se hagan serán pocos. Pero perder todo es perder a quien más se quiere, perder todo es perder las relaciones, las razones, el soporte, la compañía que nos permite seguir adelante cuando llegan las desgracias.

Eso lo saben bien los que atraviesan una enfermedad dura, los que pierden a un ser querido. Muchas familias en La Palma han perdido muchas cosas, cosas importantes, pero no lo han perdido todo si tienen la ayuda, la compañía, las razones, los afectos para recomenzar. Ahí estamos todos nosotros.

Domingo Martínez Madrid

Después de que, lógicamente, las cifras bajaran a causa de la pandemia, este año los peregrinos han vuelto a recorrer el Camino de Santiago de forma masiva. Según los datos ofrecidos por la Oficina del Peregrino compostelana, aún en una situación repleta de restricciones sanitarias, han sido más de 77.000 personas las que durante este año han peregrinado hasta la tumba del apóstol. El acierto de prolongar el año santo, también durante 2022, hará que, a buen seguro, esta cifra aumente más todavía durante los próximos meses.

La importancia del Camino de Santiago en la vertebración de Europa es una realidad y los frutos que el Camino ha dado a lo largo de la historia son evidentes. Allí, en Santiago de Compostela, san Juan Pablo II invitó a Europa a ser ella misma. Allí, Benedicto XVI, también como peregrino, la invitó a abrirse a Dios y a salir a su encuentro sin miedo. Y, sobre esa misma idea, Francisco nos confesó, al hablar de un posible viaje a Santiago, su preocupación por la unidad de Europa, de la misma manera que durante su viaje a Hungría y Eslovaquia, incidía en la necesidad de que Europa no deje secar sus raíces cristianas.

Domingo Martínez Madrid

Las estadísticas de la OCDE nos dicen que casi uno de cuatro jóvenes en España ni estudia ni trabaja. El porcentaje de ninis fue en 2020 del 22 por ciento, una cifra solo superada por Italia, Ninis voluntarios, jóvenes que no quieran ni trabajar ni estudiar tenemos pocos. La mayoría lo son por dos causas: por el funcionamiento de nuestro mercado laboral y por la falta de formación. Las dos cosas están muy relacionadas.

En España tenemos un alto fracaso escolar y es habitual que cuando los jóvenes terminan sus estudios dejan de formarse. En un mundo como el que estamos viviendo no sirve la mucha o poca formación que se obtenga en el colegio o en la universidad. No tenemos un sistema educativo que garantice buena formación y nos falta la mentalidad necesaria para reciclarnos.

Pedro García

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