Paradojas de la historia, la ofensiva rusa en Ucrania ha coincidido con el 50 aniversario del viaje de Richard Nixon a China. Recordemos que el objetivo era entonces evitar una alianza entre Beijing y Moscú, precisamente el escenario que se ha materializado ahora, lo que explica por qué Putin ha decidido ir adelante con sus planes pese a las consecuencias económicas y políticas que su país, Rusia, va a tener que afrontar. Por lo que hemos podido apreciar hasta ahora no es que China apoye abiertamente la invasión, pero ofrece a Putin el asidero que le permite ignorar las amenazas de Occidente. Expulsar a Rusia del sistema de pagos internacional puede reforzar esa dinámica perversa de un choque entre el modelo multilateral, que con todas sus imperfecciones funciona desde 1945, y lo que China llama “orden multipolar”, el viejo equilibrio de poder entre potencias que llevó a las dos guerras mundiales.
JD Mez Madrid
