Hasta hace poco los expertos afirmaban que la globalización era el fenómeno más vigoroso del escenario internacional, y un camino seguro hacia el crecimiento y el desarrollo de los países. Pero de un tiempo para acá sólo se oyen malas noticias sobre la globalización.
Globalización
Las negociaciones de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio no
terminaron cuando estaba previsto, y su culminación aún es incierta. El proceso
de conformación de un Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) está más
muerto que vivo. El tratado de libre comercio entre Estados Unidos y los países
centroamericanos (Cafta) enfrenta serias dificultades en su proceso de
ratificación en Washington. Y, para rematar, la negociación del TLC entre los
países andinos y Estados Unidos está tan cruda, que aunque dicen que le faltan
dos rondas parece que le faltaran seis.
Ante este panorama algunos
analistas locales han empezado a afirmar que la globalización fue flor de un
día, que los países desarrollados no la toman en serio, y que Colombia debe
pensar dos veces antes de seguir avanzando por ese camino. ¿Qué hay de cierto en
ello? ¿En qué andan las principales economías del mundo frente a la
globalización? La revista Foreign Policy acaba de publicar su quinto estudio
anual sobre la inserción global de los países más importantes del mundo. Los
resultados muestran que la globalización no sólo sobrevivió a los estragos
políticos de la guerra de Irak y al estancamiento de las negociaciones
comerciales, sino que además está vivita y coleando.
El estudio analiza
el nivel de inserción internacional de 62 países, que representan 96 por ciento
de la economía mundial. El análisis tiene en cuenta cuatro dimensiones de la
globalización. La primera es la económica, que abarca los flujos comerciales y
de inversión extranjera de cada economía evaluada. La segunda se concentra en el
contacto que las personas de cada país tienen con el resto del mundo, y tiene en
cuenta cosas como el volumen del turismo y las remesas internacionales. La
tercera evalúa la conectividad tecnológica a través de indicadores de acceso a
internet. Finalmente, el estudio tiene en cuenta la globalización política de
cada país, su participación en organizaciones multilaterales y el número de
tratados internacionales suscritos.
¿Cuáles son los resultados de tan
completa medición? El estudio señala que el país más globalizado del mundo es
Singapur, seguido por Irlanda y por Suiza. Contra todo pronóstico, en cuarto
lugar aparece Estados Unidos, no obstante su preferencia por las acciones
unilaterales y su oposición a instrumentos internacionales como el Protocolo de
Kyoto y la Convención de Basilea. Entre los 15 primeros también aparecen Suecia,
Noruega y Finlandia, economías que para muchos ofrecen los mejores niveles de
vida sobre la tierra. ¿Y cómo nos fue a nosotros? Colombia ocupa un discreto
lugar 51, superando a Perú (lugar 53), Venezuela (55) y Brasil (57), pero por
debajo de Chile (34), México (42) y Argentina (47).
Lo más interesante
del estudio es que permite comparar el nivel de globalización de un país con
otras dimensiones importantes para su bienestar. En términos generales, los
países más ricos del mundo están entre los más globalizados, mientras los más
pobres tienen lazos menos fuertes con el resto del mundo. De otro lado, la mayor
globalización parece ir de la mano de mayores niveles educativos de la
población, sobre todo en los países en desarrollo. Otro resultado interesante es
que los países más globalizados son los que tienen mayores niveles de libertad
económica, así como menores índices de corrupción.
La revisión de estos
resultados arroja una conclusión: Colombia debe seguir avanzando en el camino de
la globalización, más allá del TLC con Estados Unidos. En ese camino están las
respuestas a varios de nuestros problemas.
Fuente: El Colombiano
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