Política

Cristina Kirchner: cuando los medios pueden ser el fin

Cristina Fernández de Kirchner otorgó su primera entrevista televisiva a un medio argentino, recién a cuatro días de las elecciones y a menos de 48 horas del inicio de la veda política.

ESPECIAL-ELECCIONES ARGENTINAS
En un marco controlado, la esposa del presidente y candidata “oficial” en las elecciones del domingo en Argentina, Cristina Fernández de Kirchner otorgó su primera entrevista televisiva a un medio argentino, recién a cuatro días de las elecciones.

En un programa televisivo donde se presentaron todos los candidatos, Cristina Fernández de Kirchner se negó a debatir con ellos y a concurrir a los estudios del canal: los periodistas debieron entrevistarla en la propia residencia presidencial. Insólitamente, le otorgaron 40 minutos de tiempo(contra 10 a 15 minutos que tuvieron los demás candidatos).

Muchos observadores de la política comprenden ahora el por qué de la reticencia de la candidata de aparecer y confrontar su mensaje con periodistas y medios: aunque verborrágica, la esposa del presidente transmite inseguridad, enojo y aires de divismo que su forzada y urgente simpatía preelectoral poco pueden disimular.

Su obsesión contra “los medios”, a los que acusa sistemáticamente de ser opositores, es menos una postura ideológica que un mecanismo psicológico compensatorio de su temor a enfrentarse de igual a igual a preguntas o escenarios que ella no puede controlar. También acusa a los medios de “poco rigurosos”, lo cual no deja de ser paradójico tratándose de un gobierno –del que ella forma parte–que manipula los índices económicos y la publicidad oficial.

Y es que en realidad, Cristina se beneficia más de la percepción de ser parte del poder actual y mucho menos de su credibilidad o capacidad. Por eso, una exposición más prolongada a los medios –opinan algunos– hubiera hecho caer su intención de voto. En un sentido figurado, los medios podrían haber sido su fin.

En la mayoría de las encuestas Cristina aparece como primera a nivel nacional, aproximadamente con un 40-45 por ciento de los votos, mientras el candidato en segundo lugar rondaría el 20 por ciento. Para la empresa Opinión Autenticada, el paso del tiempo hace que Cristina tienda a la baja y la oposición crezca.

Si Cristina no llegase al 45 por ciento de los votos o si el candidato que le sigue estuviera a menos de 10 puntos porcentuales si Cristina obtuviera entre 40 y 45 por ciento, la Constitución prevé una segunda vuelta o “ballotage”.

En ese caso, la oposición tendrá posibilidades de ganar la elecciones, las que son virtualmente nulas si los comicios fueran de una sola vuelta.

Los comentarios de Clarín

La siguiente es una reproducción de los comentarios del diario Clarín, en su edición del 25 de octubre. Dice el matutino argentino:

Quedó claro que es difícil sacar a Cristina de su discurso, aún cuando la pregunta buscara incomodarla con temas como la inocultable inflación, la crisis de energía o los casos de corrupción.

Ante el aguijonazo, por diplomático que fuera, ella intentó volcar en su respuesta su preciso conocimiento de los números oficiales sobre la realidad económica y su evidente lectura académica. En los hechos, no respondió en forma directa a una pregunta directa.

A su favor hay que decir que aceptó hablar de todos los temas pero su tendencia a respuestas largas -se repite: es una obsesiva de los números para argumentar- hace inevitable que los conductores deban achicar el temario previsto.

Aquella incomodidad ante ciertas preguntas queda más en evidencia en la televisión, donde la cámara es impiadosa a la hora de captar gestos, ademanes. Anoche, el programa “A dos Voces”, que se emite por TN, pasó la entrevista que los periodistas Marcelo Bonelli y Gustavo Silvestre grabaron con Cristina por la tarde, en Olivos.

Hubo preguntas muy puntuales: “¿Fueron errores los cambios en el INDEC?”; ¿”Usted subiría las tarifas de servicios públicos?”. Pero no hubo respuestas tan puntuales. Sí, como sucedió antes con las radios, una férrea defensa del gobierno de Néstor Kirchner, la promesa del acuerdo entre los sectores del trabajo y la molestia constante con la prensa.

Para Cristina, diarios, radios y canales, crean climas, agigantan informaciones, dan datos sesgados y subjetivados y les falta rigurosidad. Y ella lo dice abiertamente y acepta el desafío del debate sobre ese punto.

La visita ayer a Córdoba y la elección de Cadena 3 parece adoptada para reforzar su campaña en La Docta [Córdoba], una provincia importante donde los sondeos no serían tan favorables. Ejemplo: la propia emisora hizo una encuesta la semana pasada en la que Cristina obtuvo sólo el 4,47 por ciento de intención de voto. Por sobre ella quedaron Roberto Lavagna, con el 52,80 por ciento. Alberto Rodríguez Saá, con el 24,41 y Elisa Carrió, con el 13,95 por ciento.

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