Los deportistas cubanos protagonizaron una salida precipitada de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en Brasil, en medio de aparentes temores de una deserción masiva. Cuba ganó bronce en voleibol, pero la delegación estuvo ausente en la entrega de medallas. El jueves dos de las principales figuras del equipo cubano de boxeo, Guillermo Rigondeaux, bicampeón olímpico y mundial, y Erislandy desertaron de los juegos panamericanos en Brasil escapando de Cuba.
Por Temor a una deserción Masiva
La delegación isleña fue trasladada a la carrera al aeropuerto de esa ciudad sin siquiera dar tiempo a que los integrantes de la selección de voleibol masculino se presentara a recibir sus medallas de bronce.
Se estima que los atletas fueron conminados a abandonar los juegos antes de la ceremonia de clausura de este domingo luego de la deserción de cuatro deportistas.
Los Juegos Panamericanos, que tienen lugar cada cuatro años, constituyen uno de los más importantes eventos deportivos regionales, y Cuba ha figurado, una vez más, entre los más importantes contendientes.
En la tabla de medallistas, Cuba figura en segunda posición luego de Estados Unidos.
A la carrera y sin equipaje
Entre los últimos triunfos cubanos estuvo el logro de la medalla de bronce de voleibol al derrotar 3-2 a Venezuela en la tarde del sábado.
Sin embargo, los atletas estuvieron ausentes en la entrega de las preseas, y se les vio partiendo apresuradamente del aeropuerto internacional de Río de Janeiro después de que supuestamente se les ordenara regresar a su país de forma intempestiva.
El por qué no está claro, pero el hecho ocurre luego de que la delegación sufriera las deserciones del defensor de la selección de balonmano Rafael D´Acosta Capote, el entrenador de gimnasia artística Lázaro Lamelas y los boxeadores Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara.
Tal fue la prisa con que los deportistas abandonaron Brasil que se estima que algunos de ellos tuvieron dificultades en encontrar sus equipajes.
El convaleciente líder cubano Fidel Castro, alejado del poder desde hace un año, manifestó en un editorial de prensa su irritación por estas deserciones.
Castro, quien por primera vez desde que llegó al poder en 1959 no asistió a las festividades nacionales del 26 de julio, calificó la decisión de los atletas de “golpe bajo”.
Según Castro, “la traición por dinero es una de las armas predilectas de EE.UU. para destruir la resistencia de Cuba”.
En los Juegos Panamericanos desarrollados en Canadá en 1999 hasta 13 atletas cubanos abandonaron la delegación, y parece que La Habana estaba dispuesta esta vez a evitar algo a una escala parecida. Fuente: BBC.
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