Cada semana la realidad nos brinda escenarios poco afables para los argentinos. A lo largo del 2004 los cambios -en lo que a temática respecta- han sido avasallante.
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Miércoles, 18 de febrero 2026
Cada semana la realidad nos brinda escenarios poco afables para los argentinos. A lo largo del 2004 los cambios -en lo que a temática respecta- han sido avasallante.
Opinión: Gabriela Pousa
“Vivimos instalados en la fragmentación y el caos. No existe la continuidad de
la memoria, esa armonía básica de sentirse heredero del pasado y precursor del
porvenir; la certidumbre de pertenecer, pieza diminuta pero necesaria, a la
cadena del tiempo…”
Cada semana la realidad nos brinda escenarios poco
afables para los argentinos. A lo largo del 2004 los cambios -en lo que a
temática respecta- han sido avasallante. No hemos logrado tener continuidad ni
siquiera en los problemas.
A lo largo del 2004, sin embargo, los cambios
-en lo que a esencia respecta- brillaron por su ausencia. Hete aquí el problema.
Las reformas que la Argentina necesita trascienden las meras noticias y subyace
la duda: ¿acaso, nos damos cuenta? En rigor, nos consumimos a nosotros mismos
tratando de entender el escándalo del día tan efímero como las promesas
proselitistas. A veces, con más o menos prisa pero sin pausa siempre, el país va
siendo destrozado desde diferentes ángulos. Política, economía, justicia,
educación… El orden no interesa. De pronto, vivimos como si realmente fuese
importante la puja Duhalde-Kirchner o la permanencia de Roberto Lavagna al
frente del Palacio de Hacienda. Antaño también parecía “importante” Domingo
Cavallo, Remes Lenicov y cuán bien se llevaban Carlos Menem y el jeque
bonaerense. ¿Entonces? ¿No debería ir más allá la preocupación por nuestro
destino como Nación?
ENERO 2004: Nos desvelamos siguiendo la trama
siniestra de un Pontaquarto “arrepentido” que a la política sirvió para derogar
una ley y a la población para perder tiempo. Tiempo que no tenemos. Por ese
entonces, la Primera Dama, Cristina Fernández de Kirchner aseguraba que el país
estaba “Mejor Imposible”. El último día del mes, Kirchner regresaba de una gira
oficial por España. “Nos hemos traído el compromiso de parte de los empresarios
y de los funcionarios del gobierno español de seguir apostando al futuro del
país”, declaraba el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Faltaba solamente, el
compromiso de algunos empresarios y los funcionarios nacionales de seguir
apostando al futuro del país. Pero ese, era quizá, sólo un
detalle…
FEBRERO 2004: nos dedicamos a debatir si el ADN debía ser
obligatorio. No, no se trataba de identificar a un violador serial cordobés como
sucede ahora. La medida abarcaba a supuestos hijos de desaparecidos. El
Ejecutivo insistía con una norma que la Corte Suprema ya había rechazado en
Octubre de 2003. Puede decirse que el 2004 se inauguró ya, deleznando la
institucionalidad. ¿Por qué nos habremos asombrado luego con los embates del
Ejecutivo en el ámbito Legislativo o Judicial? A su vez, el ministro del
Interior, Aníbal Fernández sostenía que “cualquier acción que acuerde el
Gobierno en materia de reestructuración de la deuda se va a cumplir a rajatabla.
La Argentina va a pagar” (22/02) Maneras de decir, quizá…
MARZO 2004:
Show en continuado. El rencor se volcó en la ESMA y al frente del Ejército,
Roberto Bendini, eligió un banquito de ordenanza como trono. Esa imagen se
inmortalizó en el mundo todo. No se vuelve del ridículo. Después, otra vez sopa:
Crisis en el PJ. ¿Dónde ubicábamos al jefe de Estado? Aparecían los
transversales y el piquetero D´Elía se oficializó. Los caudillos del interior
abandonaban sus cargos partidarios y el gobernador bonaerense, afirmaba que el
peronismo “es un partido de intolerantes” El “hoy” verifica que no le ha sido
compleja la mimetización. Además, era avasallante la ola de inseguridad y Solá
se refugiaba en Balcarce 50 relevando al ministro de Seguridad, medida repetida
una y otra vez, y siempre presentada como “la solución final”
ABRIL
2004: Primer Acto: Juan Carlos Blumberg convoca multitudes. ¿Punto de inflexión?
No, tan sólo un susto que el gobierno miró por televisión. Segundo Acto: Chiche
versus Cristina y la “portación”. Tercer Acto: Iluminados y oscuros. Premios,
ninguno. Castigos, para todos sin “exclusión”. Amenazas, crisis de electricidad
y rompimiento impune de los contratos firmados con el exterior. Hoy todavía
sorprende el desdén del Presidente por la política internacional. Antecedentes
había, ¿cuál sería, pues, la novedad? Para ese entonces, la coparticipación
federal seguía siendo un imposible más y José Manuel De la Sota advertía que:
“Somos federales en los papeles, pero Dios atiende en Buenos Aires”. Aún con
esta declaración, perdida en la noche de los tiempos, capaz que volvemos a
asombrarnos este 31 de diciembre, si en el micro-centro tiran también esos
“papeles”. Federalismo: ¡Descansa en Paz! También en Abril menguó la salud del
Presidente. Dimes y diretes. Y aún desconocemos si el enfermo es crónico o
pasajero…
MAYO 2004: Tuvo dos escenarios casi simultáneos. Por un lado,
otra falta al protocolo del jefe de Estado, ausente en la Boda Real, y por otro,
la pretendida preocupación por el “auge” de delincuentes menores de edad. El
Ejecutivo pedía “poderes especiales” para que León Arslanián emprendiera la
reforma policial. Penas más duras, inimputabilidad, derechos humanos
dosificados, Blumberg que de víctima pasó a victimario, Béliz buscando consenso
provincial, y una ignorancia supina en el tema que condujo a más violencia y
provocó pérdida de tiempo, y lo que es más grave todavía: la pérdida de vidas.
Se dejó una política de Estado en manos de ignorantes despreocupados. Siete
meses después, tenemos a “sopapita junior” caminando a la par de honestos
ciudadanos. ¿Habrá quién se atreva a decirle a la familia del ingeniero
asesinado por éste, que al gobierno hay que darle más tiempo, por ejemplo…?
Eso sí, la Casa Rosada tembló por un locro en un Regimiento. Y el 25 lo festejó
con banderas coloradas, chocolate gratis y rock and roll…
JUNIO 2004:
Nadie atendió las acusaciones que jaqueaban a la Cancillería. Se dijo que la
dilapidación de fondos era garrafal y que “El Estado pagaba hasta cirugías
estéticas” Rafael Bielsa sigue al frente de la cartera. Se discutía a su vez, el
mapa de la ilegalidad. Intendentes del conurbano se desayunaban de la venta
ambulante de mercadería ilegal. ¡Qué viejas son las novedades en Argentina! Ese
mismo mes, un matutino afirmaba que “Operan en el país más de 100 secuestradores
extorsivos” (La Nación, 20/06/04) Lo sabía el diario pero no lo sabía el
Estado… ¿Qué hicimos ante tamaña ceguera voluntaria? La dirigencia estaba
ocupada buscando aliados para no “reprimir” a los piqueteros que, día tras día,
impedían el paso. En el Congreso, el bloque del PJ, no se opondría al
beneplácito de Kirchner para con los muchachos…
JULIO 2004: Circo en
demasía. Parecía que la vida del país dependía del Código de Convivencia
Contravencional que dejó a la Legislatura sin vidrios y sin paz. Hoy, más del
70% de los capitalinos no tienen idea si vivimos o no codificados. Prostitución,
fiestas de egresados con droga y alcohol… ¿De qué trataba la contravención?
Pareciera que se legisló en set televisivos donde vecinos indignados peleaban
contra meretrices y homosexuales, amparados por miopes derechos humanos…
Terminamos el mes con Joaquín Morales Solá, describiendo, sin medias tintas,
que: “La Argentina vive una situación prerrevolucionaria. (…)Es el Estado
mismo el que ha ido cediendo sus espacios, incapaz de encontrar un remedio
incruento. Las instituciones han sido sus víctimas. Una comisaría fue tomada,
ahorristas enfurecidos ocuparon la sede de la Corte Suprema, una gresca tucumana
impidió el principal acto por la independencia y una protesta santiagueña
abucheó y empujó a un ministro nacional. El Gobierno decidió no hacer nada y esa
estrategia expandió la certeza de que ya todo es posible. Casi cuarenta años
después, Néstor Kirchner ha hecho posible, en el confín del Sur, el lema del
mayo francés: prohibido prohibir.” (18/07/04) “Lo mismo un burro que un gran
profesor…”
AGOSTO 2004: Claramente pudo verse la rapidez con que nos
“damos cuenta” que lo que se dice no es lo que se hace. Así pues, se descubrió
que “a diez años de la reforma constitucional las modificaciones solo acentuaron
la hegemonía presidencial” Horas de debates entre el oficialismo y la oposición
para nada. Hoy, el tema sigue sin definición. Mientras, el Ministerio de
Seguridad bonaerense mostraba una estadística oficial según la cuál “los casos
de secuestros extorsivos se cuadruplicaron” ¿Por qué será que los argentinos nos
conformamos con los datos nada más? En el país “serio” de Kirchner, Alberto
Fernández cuestionaba a Susana Garnil, madre de un chico secuestrado, y León
Arslanián hacía lo propio con Juan Carlos Blumberg. Impusieron el debate fútil y
la escisión social. Quedamos inmersos debatiendo si acudía más gente a las
marchas cuando la víctima era rubia y de ojos claros… A eso nos fueron
llevando. Admitámoslo: les dio resultado. Otro mes perdiendo valores
republicanos.
SEPTIEMBRE 2004: Ya estábamos alienados en la plétora
discursiva analizando si era legítimo otorgar superpoderes al Jefe de Gabinete.
Tres meses perdimos discutiendo lo que ya estaba cantado. Los acuerdos en el
Congreso no son -en el 2004- tan diferentes a los del inicio del milenio (con la
Banelco) ni distan del modus operandi de los noventa que tanto desdeña el Primer
Mandatario… Desde entonces seguimos perdiendo tiempo que no tenemos en temas
que no hacen a la reconstrucción de la Patria. Contabilizar las horas de
televisión o los espacios destinados a ver si la educación sexual corresponde al
docente, a los padres o al Presidente pone a las claras el descalabro de una
geografía sin prioridades, sin bases sólidas y sin noción de lo esencial. Para
matizar el show, en la faz económica, se dijo lo que no se dijo: el IVA que
descendería no descendió. Alguien mintió y sigue siendo funcionario. Habrá sido
un desliz del Primer Mandatario. Éste ratificaba, el 19 de ese mes, su “fuerte
alianza con Roberto Lavagna”. ¡Si esas son las fortalezas busquemos a las
debilidades para que nos defiendan!
OCTUBRE 2004: “Tensión diplomática:
la médica Hilda Molina sigue en Cuba, a pesar de las gestiones argentinas” “Una
disidente entre Kirchner y Fidel Castro” No. No hay error. Son esos los títulos
de aquel entonces. Son esos los títulos de hoy. Para evitar subestimar al
lector, cada uno analice dónde estábamos, dónde estamos, de qué hablábamos y de
qué hablamos hoy. ¿Serán “conspiraciones mediáticas”? El tema de todos modos
quedó en el olvido ante el “heroísmo” del ministro Arslanián rescatando a
Patricia Nine mientras comía en un restaurante bastante alejado del lugar. La
ciencia ficción y la política tienen ejes en común, nada sutiles, en Argentina.
Octubre dejaba atrás la policía del “gatillo fácil” a la que podía usurpársele
una comisaría y los secuestros serían cosa del pasado. Semejante a esas fechas
como la de aquel 9 de julio del 2002 en que, según Eduardo Duhalde,
festejaríamos el fin de la recesión. Qué rápido pasó, ¿no?
NOVIEMBRE
2004: China y la salvación que nunca llegó. Los bonistas y acreedores se
avivaron y entraron en “conspiración”. Como si el año hubiese sido una partida
de ajedrez, perdimos el rey y la reina también. A cambio, recuperamos al Néstor
Kirchner desenfrenado, demagógico y barato. El FMI que fuera redentor cuando el
matrimonio Kirchner regresó de Washington y todo era “Mejor Imposible”, volvió a
ser el malo de la película y el aliado de los “noventistas”. El “Impresionante
aval del Fondo” que leímos en los diarios en Enero emanó de plumas negras o de
los que pretenden volver al neoliberalismo que, paradójicamente, en estos pagos
nunca existió.
DICIEMBRE 2004: Volvemos a foja cero. En el transcurso
perdimos credibilidad, prestigio, oportunidades, institucionalidad, se
pisotearon células madres de la Argentina como las FFAA o la Corte Suprema de
Justicia. De esas bases nacionales quedó un “banquito” y un apéndice -al borde
de la peritonitis- del jefe de Estado avalando, entre otras ignominias, la
pesificación… Eso sí, los doce meses tuvieron –tienen-, al 50% de la población
bajo la línea de pobreza, pero ese dato, al parecer, ya no reviste
trascendencia…
Cierto. Todo ésto no es más que dato, diagnóstico. Nada
nuevo bajo el sol. Cualquiera puede observarlo. Quienes prefieren ignorarlo -en
un país “democrático”- pueden cerrar los ojos y quedarse con el pase de Tévez o
con el regreso de Maradona. Lo que trasciende a la crónica, al diagnóstico y a
la mismísima lógica es que en este año dilapidado por la desidia, la
incompetencia y el hastío, perdimos los principios que quedaban y la salud de
muchos ciudadanos. Nos quedamos dando vueltas en más de lo mismo… Años antes o
años después, la Argentina volverá a ser. Pero ¿quién nos devolverá a las
víctimas de la inseguridad, del deshonor, del desprestigio, del odio, del
rencor…?
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