Soros es probablemente la inspiración de la afirmación de Nancy Pelosi de que los terroristas están en Irak solamente porque nosotros estamos allí y se irán cuando lo hagamos…
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Domingo, 09 de agosto 2026
Soros es probablemente la inspiración de la afirmación de Nancy Pelosi de que los terroristas están en Irak solamente porque nosotros estamos allí y se irán cuando lo hagamos…
David Horowitz
Supongo que es significativo que George Soros te escoja como objetivo su ataque. Por otra parte, cuando has sido objetivo de tantos izquierdistas como yo he sido, un multimillonario más nos supone gran diferencia. Estos ataques han sido suscitados por mis esfuerzos por organizar una “Semana de Sensibilización con el Islamofascismo”, cuyo objetivo era identificar a los enemigos de América más que como “terroristas” simplemente, y específicamente vincularlos al movimiento radical dentro del islam que ha declarado la guerra a Occidente. Un aspecto saludable de la Semana es haber evidenciado la extensión de la coalición que ahora sirve como guardia fronteriza de nuestros enemigos. Los miembros de esta coalición están aparentemente decididos a interceder en favor de los enemigos de América porque, en su opinión, un peligro mayor para América es planteado por los conservadores como George Bush y yo mismo.
Según Soros, Bush ha inventado la guerra contra el terror, y por tanto creado la amenaza terrorista. En un artículo notable titulado “Una guerra autodestructiva”, Soros escribía: “Una figura engañosa del discurso aplicado literalmente ha desatado una guerra real librada en distintos frentes — Irak, Gaza, el Líbano, Afganistán, Somalia — una guerra que ha costado la vida a miles de civiles inocentes y enfurecido a millones por todo el mundo… Solamente podremos escapar de ella si nosotros los americanos repudiamos la guerra contra el terror como una metáfora falsa”. Como principal financiero del Partido Demócrata , Soros es probablemente la inspiración de la afirmación de Nancy Pelosi de que los terroristas están en Irak solamente porque nosotros estamos allí y se irán cuando lo hagamos, y ciertamente está detrás de la sugerencia de John Edwards de que la guerra contra el terror es “un lema político” y el modo de combatir a los terroristas es tratarlos como particulares criminales en lugar de como miembros de un movimiento religioso fanático con decenas de millones de fieles.
Al mismo tiempo incluso que los izquierdistas proyectan sobre América y la responsabilidad de la guerra emprendida contra nosotros, buscan culpar a los conservadores de la política radical que ellos han adoptado en el país. Así Soros me describe como un manipulador político que es reticente a debatir los temas con mis contrincantes, y que en lugar se centra en destruirlos: “Otra técnica [de los conservadores] es la transferencia: acusar a los contrincantes de tener motivos o utilizar métodos que caracterizan al propio acusador. Por ejemplo, David Horowitz, que me acusa de ser `el Lenin de la conspiración antiamericana´ es un ex troskista para el que los detractores nunca son adversarios a ser refutados, sino enemigos a ser aplastados”.
A título de indicación, yo nunca fui troskista, tampoco he acusado nunca a Soros de ser el Lenin de una “conspiración”. Metidos en materia, la afirmación de Soros de que nunca debato con mis adversarios sobre los temas queda refutada por mis escritos y acciones a lo largo de los 25 años que llevo siendo conservador. Pocas figuras públicas han respondido a los argumentos de sus críticos más copiosamente que yo. He escrito cientos de miles de palabras de argumentación específica, que pueden encontrarse en los archivos de mis artículos que se titulan “Respuesta a los críticos (de izquierdas)” y “Debates con (y a cerca de) la izquierda”, en Frontpagemag.com, y en trabajos publicados tales como Radical Son, La política de mala fe, Ilusiones izquierdistas, Hating Whitey, Uncivil wars, Indoctrination U. y Alianza maldita. Al contrario que Soros, todo mi trabajo intelectual se puede ver como un argumento extendido sostenido con la izquierda, no como una tentativa de darle carpetazo mediante etiquetas.
La base de la afirmación de Soros es un pasaje de mi trabajo que ha sido frecuentemente alterado por los izquierdistas y que realmente es una descripción de cómo la propia izquierda trata a los contrincantes políticos. Una referencia reciente a este pasaje por parte de uno de mis críticos, Michael Berube, ilustra la idea. “Aquí está Horowitz en su libro del 2000 El arte de la guerra política y otras búsquedas radicales: ´No puedes marcar un tanto a un contrincante desbordándolo en un debate político. Solamente puedes hacerlo siguiendo la prescripción de Lenin: `En los conflictos políticos, el objetivo no es refutar el argumento de tu contrincante, sino borrarle de la faz de la tierra´”.
La gente que ha leído realmente El arte de la guerra política, que fue redactado como consejo a los Republicanos, reconocerá que ésta es la descripción de cómo creo que los Demócratas (y los izquierdistas como Berube) libran sus guerras políticas. No era mi recomendación de cómo conservadores y Republicanos deben refutarlos. Además, lo decía en muchas palabras y en la misma oración siguiente, la cual Berube omitió deliberadamente: “Bien, no necesitamos remontarnos hasta Lenin. Después de todo no somos bolcheviques. Pero destruir la credibilidad del contrincante es una práctica Demócrata bastante común. La difamación personal logra esto. Y los Demócratas son muy buenos en ello”.
Mi esfuerzo de 30 años por entrar en un debate con la izquierda no ha sido respondido. Excepto en las ocasiones puntuales en las que he invitado a los izquierdistas a las páginas de Frontpage o a mis plataformas públicas con el objetivo específico del debate, pocos en la izquierda han considerado necesario tomar en consideración mi trabajo excepto para ridiculizarme y difamarme, a modo de advertencia a otros de no tomar en serio los temas que yo planteo — en resumen “aplastarme” (en palabras de Soros) y eliminarme del debate. En un encuentro típico, durante un debate en la Reed University, el decano del claustro abría su discurso describiéndome así: “Así pues, presumo, enfrentando en conflicto político, hacer y decir lo que se necesite para ganar, es lo que el señor Horowitz hace para ganarse la vida. Es su trabajo, es su estilo de vida. Y, por supuesto, si esto es cierto, entonces lo que significa claramente es que es imposible simplemente tomarse en serio cualquier cosa que diga o haga, incluyendo cualquier cosa que diga hoy”. El decano estaba postulando a partir de la misma cita de Lenin manipulada utilizada por Soros y Berube.
Al debatir mi libro Los profesores, en el blog Crooked Timbers, Berube recomendaba a otros izquierdistas la estrategia del machácalos y después deséchalos. “Mi labor es cuestionar la legitimidad [de Horowitz]”, escribía. Para implementar tal estrategia, los progresistas deben recurrir a “la mofa y el desprecio”. Cary Nelson, presidente de la Asociación Norteamericana de Profesores Universitarios, era más directo. En una crítica que aparecía en [la revista] Academe, aconsejaba: “Por favor ignore este libro. No lo compre. No lo lea. Intente no mencionarlo en una conversación ociosa”. No soy el único conservador en ser tratado de esta manera en los círculos “progres”.
En círculos académicos, la estrategia de mofa y desprecio de Berube podría ser una herramienta eficaz de aplastar al contrincante. Pero en la escena política los métodos más duros son la orden del día. También éstos serán familiares a la mayor parte de los conservadores, pero he aquí una muestra de algunos ataques recientes lanzados contra mi, tomados del índice de Google: “Culogordo”, “intelectual de pega”. “la quintaesencia del lacayo faldero”, “neocon”, “demente”, “troskista reconvertido en saco de mierda neocon”, “estalinista”, “maoísta”, “excomunista”, “rozando el auto odio”, “hiperventilando con los comunistas”, “traidor”, “fanático anti educación”, “cazador de brujas”, “fanático de la extrema derecha”, “pirado de la extrema derecha”, “el doble de Ahmadinejad”. “el pequeño Fuehrer”, “loco de la derecha”, “Gran Hechicero”, “anti musulmán”, “racista religioso”, “archi-racista”, “neoconservador sionista”, “judío y sionista racista”, “judío extremista racista sionista”, “una mente Nazi de aspecto sionista”, “un destacado icono de la islamofobia sionista”, “un evidente cruzado judeo-fascista del sionismo y el regresivismo social”. “fraude sionista”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A