El propósito de los ataques personales y la difamación era desacreditar toda oposición a las posturas políticamente correctas de la izquierda…
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Domingo, 09 de agosto 2026

El propósito de los ataques personales y la difamación era desacreditar toda oposición a las posturas políticamente correctas de la izquierda…
David Horowitz
La semana del 22 al 26 de octubre fue testigo de las mayores y más concurridas manifestaciones de estudiantes no vinculadas a la izquierda antiamericana en la historia de las protestas universitarias. 114 centros y campus universitarios participaron en la “Semana de Concienciación con el Islamofascismo”, la cual destacaba la amenaza de la jihad islámica y la opresión de la mujer musulmana.
Presentó oradores como el exsenador Rick Santorum, Ann Coulter, Robert Spencer, Nonie Darwish, Wafa Sultán, Michael Medved, Dennis Prager o Daniel Pipes, y fue organizado por el David Horowitz Freedom Center con ayuda de la Young America´s Fundation y el Leadership Institute. Al comienzo de la Semana había 6000 referencias virtuales a las protestas. Hacia su conclusión había más de 644.000. Hubo cobertura — con frecuencia varias informaciones y columnas de opinión — en todos los principales diarios universitarios en donde tuvieron lugar actos y muchos más.
En resumen, centenares de miles de miembros de la comunidad académica fueron expuestos al mensaje de las protestas y los argumentos planteados sobre las materias tratadas.
Los actos fueron cubiertos por el International Herald Tribune, la agencia iraní de noticias, el Daily Star de Pakistán o IslamOnline. También se informó de ellos en los medios nacionales a través de AP, Los Angeles Times, The New York Times, The Seattle Times, el Washington Times y The Washington Post. Hubo columnas sindicadas de opinión de Maureen Dowd y Ann Coulter, múltiples artículos en blogs de mucho tráfico y webzines como Slate, Huffington Post, DailyKos, Little Green Footballs, Atlantic Monthly, National Review Online, The Nation, y Townhall.com. National Public Radio y los presentadores Sean Hannity, Michael Medved, Michael Reagan, Martha Zoeller, Alan Nathan y muchos otros difundieron informaciones de los actos y comentarios en las ondas. The O´Reilly Factor, Big Story con Jon Gibson, The Neil Cavuto Show, Hannity & Colmes, Fox Live y el Glenn Beck Show llevaron la Semana de Concienciación con el Islamofascismo a los hogares de millones de personas.
En respuesta, los izquierdistas antiamericanos y organizaciones que apoyan la jihad islámica organizaron una campaña nacional de odio y virulencia que careció casi de precedentes. Esta campaña revela los extremos a los que la izquierda antiamericana va a llegar para impedir que el público debata la naturaleza de la guerra santa que le ha sido declarada. Estuvo caracterizada por un McCarthyismo político cuyos niveles de ataques personales y difamación no se habían visto desde los primeros días de la Guerra Fría.
Los conferenciantes y los estudiantes que los organizaban fueron atacados como racistas religiosos y “racistas” y “fascistas” anti-musulmanes. Activistas de la extrema izquierda en la Universidad George Washington difundieron una pegatina falsa que simulaba haber sido difundida por miembros de la Young America´s Foundation que organizaba y patrocinaba los actos.
La pegatina rezaba “¿Quién odia a los musulmanes? Nosotros”, con la intención de imputar un crimen de odio a los estudiantes que realmente defendían a los musulmanes. Estos ataques verbales se acompañaron de amenazas contra la integridad física, aunque la violencia fue evitada por los pelos gracias a las medidas de seguridad que acompañaron en los campus a los conferenciantes y la policía universitaria que controló los actos.
Varias detenciones y arrestos ayudaron a mantener la seguridad y tranquilidad de los estudiantes. Solamente en la Emory University estos criminales intelectuales lograron impedir una conferencia. Esto elicitó una disculpa del presidente de Emory James Wagner a Republicanos Universitarios, que habían patrocinado el acto. Los ataques contra la Semana expusieron el gran alcance de la alianza entre el islam radical y los izquierdistas americanos que califican de su tarea política interceder en favor de los enemigos de América; Irak ayer, Irán hoy.
Estos ataques estuvieron encabezados por el Comité Antidiscriminación Árabe Americano, cuyo fundador, James Abourezk, es un reconocido partidario del ejército terrorista Hezbolá y enemigo declarado de su propio país. Bajo el lema Orwelliano de defender la tolerancia, el colectivo de Abourezk enviaba cartas a los presidentes de todos los centros universitarios que celebraron los actos, en una tentativa por obligar a los administradores a clausurarlos y censurar con antelación a los conferenciantes.
Al Comité de Abourezk se unieron las ramas de la Hermandad Musulmana y Hamas, incluyendo al Consejo Musulmán de Asuntos Públicos, la Sociedad Musulmana Americana, el Consejo de Relaciones Americano Islámicas y la Asociación de Estudiantes Musulmanes, todos los cuales intentaron tachar a los estudiantes que organizaban los actos de racistas y fanáticos y enemigos de los musulmanes.
Mientras los atacantes fingían hablar a título de las víctimas de prejuicio étnico, representaban en realidad al ala radical del islam que está persiguiendo a los musulmanes.
Los líderes de la Asociación Musulmana Estudiantil que asistieron a nuestros actos, se levantaron durante los periodos de ruegos y preguntas para poner objeciones a las presentaciones. La vicepresidenta de la Asociación en Columbia protestó por el uso por mi parte de la palabra “jihad” durante mi conferencia, que dijo significa “lucha espiritual” más que “guerra santa”. El único problema era que yo no había utilizado la palabra “jihad” en ninguna parte de mi conferencia. Fue solamente uno de los lemas que a ella le habían dado con vistas a los actos. Cuando le pregunté si condenaba al grupo terrorista Hamas, que junto con la Hermandad Musulmana ha creado su organización, ella evadió la pregunta. Apoyando los esfuerzos de los islamistas por desacreditar nuestras preocupaciones con el Islamofascismo compareció un amplio abanico de páginas web y organizaciones de extrema izquierda que incluyeron al Partido Comunista Revolucionario, su fachada “World Can´t Wait”, otra organización fachada “The Columbia Coalition Against the Iraq War”, la Alianza Internacional Socialista, el “National Project to Defend Dissent and Critical Thinking in Academia” de nombre Orwelliano, la revista Nation, el HuffingtonPost, Alternet.org., IndyMedia.org, Campus Progress (una organización universitaria creada por la red política de Soros y Clinton), la ACLU y College Democrats. Bloggers como Joshua Micah Marshall y Matthew Yglesias se sumaron.
El blogger de Cliopatria Ralph Luker describía nuestros actos como “Semana de Odio al Vecino”, lo cual solamente es preciso si Osama bin Laden, Ayman Zawahiri o Mahmoud Ahmadinejad son vecinos suyos. La conmoción provocada por la caza de brujas sí tuvo éxito a la hora de intimidar a varios colectivos de estudiantes, que declinaron patrocinar los actos.
Algunos estaban dispuestos a dar a las contra-protestas el beneficio de la duda y cumplir sus preocupaciones expresadas celebrando los actos bajo un lema distinto, llamándolo “Concienciación con el Terrorismo” y descartando la relación anunciada con el Islamofascismo.
Esto estuvo bien por nuestra parte, porque nuestro fin era fomentar un debate, no imponer una conclusión al propio debate. Aquellos estudiantes que intentaron resolver el problema con los detractores se vieron rápidamente privados de sus ilusiones, dado que fueron atacados junto con el resto de nosotros. La campaña contra la Semana no tenía nada que ver con el estilo y todo que ver con la sustancia. El propósito de los ataques personales y la difamación era desacreditar toda oposición a las posturas políticamente correctas de la izquierda y suprimir cualquier debate del movimiento creado por la Hermandad Musulmana, que está detrás de todos los ataques terroristas.
Nuestros conferenciantes mostraron admirable valor en su disposición a soportar el ataque de difamación que sabían entrañaría desafiar a la izquierda. Pero fueron nuestros estudiantes los que desafiaron los ataques más feroces procedentes de los miembros de sus comunidades universitarias. No puedo expresar lo orgulloso que estoy de los estudiantes que me encontré en los campus esta semana y los muchos otros que trabajaron con nosotros para convertir esta semana en un éxito. Sin su disposición a plantar cara, no habría habido Semana de Concienciación con el Islamofascismo . Sé porqué lo hicieron.
Llevó 20 años dando conferencias en campus universitarios y nunca he visto estudiantes conservadores tan dispuestos a participar en conflictos que invitan a ataques virulentos así, alienar a sus profesores y perder amigos a causa de la virulenta intimidación de la izquierda universitaria. El motivo de estar dispuestos a hacerlo ahora es simple. Se debe al ejemplo sentado por nuestros hermanos y hermanas en el frente de Irak. Cuando los contra-manifestantes impidieron mi conferencia en la Emory University, recordé mi primera aparición pública allí en el 2002, durante la controversia por las compensaciones de la esclavitud. Había sido invitado por el presidente de Republicanos Universitarios, un estudiante llamado Lyle Rubin. Lyle era el tipo avispado e intelectual, licenciado de ciencias políticas. Nuestra reunión me dejó preocupado porque no sería lo bastante agresivo para capear los ataques que ya estaban llegando contra él no solamente de estudiantes y profesores, sino de los decanos de “Student Life”, que eran los investigadores de las protestas que acompañaron a mi visita. Algunos años más tarde, recibí un correo electrónico de Lyle que había enviado a una lista de sus amigos informándonos de que se encontraba en su segunda semana en un campamento militar Marine y preguntando si le podríamos escribir para mantener alto el ánimo de modo que pudiera sobrevivir a las difíciles pruebas para las que su vida anterior no le había preparado.
Nuestros estudiantes parecen miembros de su generación dispuestos a jugarse la vida para defender sus libertades. Ellos comprenden que la guerra también se está emprendiendo en casa. Y no van a dejar que sus hermanos y hermanas de uniforme soporten la carga solos.
DAVID HOROWITZ es un conocido autor norteamericano y activista de los derechos civiles. Fue uno de los fundadores de la Nueva Izquierda en los años 60 y editor de su mayor publicación, Ramparts. En los años 70 creó el Oakland Community Learning Center, un centro escolar urbano para niños con discapacidades gestionado por el Partido Black Panther. En los años 90 crea la Individual Rights Foundation, que lideró la batalla contra los códigos de discurso en los campus universitarios, y forzó a todo el gabinete del presidente de la Universidad de Minnesota a someterse a cinco horas de entrenamiento de la sensibilidad hacia la Primera Enmienda por violar los derechos de libertad de expresión de sus estudiantes, En 1996 fue portavoz de la California Civil Rights Initiative, que prohibió al gobierno la discriminación positiva por motivos de sexo, raza, color, etnia o procedencia. David Horowitz es un opositor abierto a la censura y las preferencias raciales, y un defensor de las minorías y grupos bajo ataque.
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