Política

¿Hasta qué punto fue Rand una seguidora de Mises?

“Este es el año del centenario del nacimiento de Ayn Rand. Sus libros son vendidos por millones y fueron funcionales a la transformación de una generación de lectores en ardientes anti-comunistas y fervientes partidarios del capitalismo. Existe también un vínculo entre la Escuela Austríaca y Rand, como ha sido demostrado en un simposio del Journal of Ayn Rand Studies, (primavera del 2005), titulado “Ayn Rand entre los austríacos”.”

Educación

La publicación es una colección de
presentaciones académicas de los mejores especialistas en la obra de Rand. Si
nos fuera posible generalizar sus conclusiones podríamos señalar que, a pesar de
que Rand se consideraba a si misma una Objetivista, -rechazando importantes
aspectos de la Escuela Austríaca, como el apriorismo y la teoría del valor
subjetivo, al tiempo que reclamaba que la ética científica derivaba del derecho
del individuo a la vida- fue esencialmente una austríaca y seguidora de Ludwig
von Mises. Los colaboradores de la publicación bucean en los principios de Rand
y presentan razones que reconcilian su objetivismo con el subjetivismo de
Mises.


 


Una de las ideas claves, tanto en
la obra de Mises como en la de Henry Hazlitt, es que las ideas tienen
consecuencias, y que el futuro de la libertad dependerá de un mejor
entendimiento de las ideas del libre mercado. “En su relato “La Rebelión de
Atlas”, Rand aceptó ese desafío e intentó dotar a sus lectores de un mejor
entendimiento de la realidad económica”, señala Peter Boettke. Durante sus años
de enseñanza, Boettke usó con frecuencia a la obra cumbre de Rand como una
herramienta didáctica, comparando las ideas económicas expuestas con aquellas
presentadas en “Viñas de Ira”, de John Steinbeck.


 


En su contribución al volúmen,
Boettke escribe en su artículo “Enseñando economía a través de Ayn Rand: De cómo
la economía es como una novela y de cómo una novela puede enseñar economía”, que
La Rebelión de Atlas, “explica los beneficios que provee el libre cambio, la
importancia de un patrón monetario estable y la creatividad e iniciativa
individual como motores del progreso económico. La obra de Rand destaca la
importancia de la propiedad privada como factor estimulante, los aspectos
mutuamente beneficiosos que derivan del intercambio, al tiempo que exalta los
logros de la innovación y la creación de riqueza.” El autor también sostiene que
“Rand señala con acierto que la crítica al socialismo nunca fue contra la
planificación racional en si misma. En rigor de verdad, se trataba de saber
quiénes eran los responsables de la planificación y acerca de la naturaleza,
escala y alcances de la misma.” De acuerdo a Boettke, Rand “relata a sus
lectores, en el marco de una historia bellamente narrada, los perversos
incentivos del colectivismo, la imposibilidad de ejecutar un cálculo económico
racional fuera del ámbito de la propiedad privada, la ley de las consecuencias
imprevistas que se precipitan en una economía intervencionista y la lógica del
interés en el capi
talismo
político”.


 


Cuando Mises leyó La Rebelión de
Atlas, quedó tan impresionado por la crítica a los burócratas que le escribió a
Rand una carta de admiración: “Atlas no es una mera novela. Es también -o
debería decir ante todo- un análisis convincente sobre las plagas de nuestra
sociedad, un fundamentado rechazo a los intelectuales de pacotilla, a los
gigolos de la ciencia y a la charlatanería académica de los hacedores de la
“revolución anti-industrial”.


Usted tiene el coraje de contarle
a las masas aquello que los políticos no les dicen: ustedes son inferiores y
todos los avances de los cuales disfrutan y que asumen como dados se los deben
al esfuerzo de personas superiores a ustedes.”


 


En su gran tratado
“Capi
talismo”, George Reisman intentó
sintetizar las enseñanzas de Rand, Mises y Ricardo. De acuerdo a Reisman, “la
defensa que Mises hace del utilitarismo, así como sus esfuerzos para explicar al
capi
talismo en términos de su utilidad
… conducen a que la vida del hombre sea el estándar”. Por lo tanto, Mises y
Rand están de acuerdo en que “la vida del hombre es el referente de valor”.
Reisman le da crédito a Mises por “defender el más importante de todos los
valores objetivos … la libertad individual”.


 


Walter Block cuestiona tres temas
que Rand aborda en “La Rebelión …”: la regulación anti-trust, el dinero y el
gobierno. La posición de Rand en relación a estos tópicos es típicamente
“austríaca”. A pesar de que Rand “no tiene a su disposición ni una sóla palabra
para decir sobre la regulación de los negocios o acerca de cualquier otra forma
de interferencia gubernamen
tal en el mercado”, sí remarca que
“las intenciones de obtener privilegios económicos especiales del gobierno
fueron obra de hombres de negocios que compartían la visión de que el Estado es
un instrumento “positivo” de poder, al servicio del bien general.”  Las palabras de Francisco d´Anconia
sobre el dinero, dice Block, son “una perla para la lectura”; demuestran que “el
dinero es la sangre de una economía, y que el oro es una forma de dinero que
tradicionalmente ha funcionado libre de las perniciosas restricciones de los
gobiernos.


 


En cuanto a los gobiernos, Block
señala que “existe una posición ambivalente en relación a la monarquía y al
anarquismo, tanto en Rand como en Mises”. Sin embargo, en la abrumadora mayoría
de otros casos, desde bienestar, hasta regulaciones económicas, pasando por
cuestiones de equidad y justicia, ellos (Rand y Mises) se parecen como dos gotas
de agua.”


 


Ayn Rand no disimuló su orgullo
cuando uno de los integrantes de su “círculo íntimo”, Alan Greenspan, fue
nombrado Director del Consejo de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal,
en 1987. Como seguidor de Rand, Greenspan escribió en 1967: “El oro y la
libertad económica son inseparables … Bajo el patrón oro, un sistema bancario
libre se constituye como el director de la estabilidad de la economía, en tanto
que los bancos centrales sólo producen perjuicios.” Desde entonces, de acuerdo a
Larry Sechrest, Greenspan ha cumplimentado con las obligaciones de la Reserva
Federal como banco central … en su condición de “prestamista de última
instancia” y como el emisor monopólico de moneda … ambas funciones
“incrementan, en rigor de verdad, la inestabilidad del sistema bancario”. Si
Rand viviera hoy, ¿seguiría estando orgullosa de Alan
Greenspan?


 


En su obra “Praxeología: Quién la
necesita”, Roderick T. Long, discute la praxeología de la escuela de Mises y los
temas que Rand encontraba cuestionables … su apriorismo, su subjetivismo en
relación a los valores y su promoción de la psicología motivacionista. Long
señala que Rand es tan apriorista como Mises al aceptar “la validación de
axiomas mostrándolos como presupuestos en sus mismas negaciones” … una “forma
de razonar que la mayoría de los filósofos denominarían a priori” Y, como toda
acción involucra la puesta en práctica de determinados medios para conseguir
determinados fines”, no es esto acaso estar psicológicamente motivado? ¿Qué son
los fines deseados sino fines personales, subjetivamente valorados? En esto,
dice Long, Rand y Mises parecen estar “perfectamente de
acuerdo.”


 


Según Rand, la vida misma es un
valor objetivo. “La vida sólo puede existir gracias a un constante proceso de
auto-sostenimiento … La vida de un organismo es el estándar de valor.” Richard
C.B. Johnson reconcilia las diferencias entre valores subjetivos y objetivos
definiendo dos roles distintos para la ética y para la economía. “La ciencia
económica tendría que concentrarse en tratar de encontrar principios económicos
objetivos, pero, al hacerlo, debería evitar ingresar en la dimensión ética,
dejando este aspecto a la ciencia de la filosofía. Esto sólo parece posible
lograrlo tratando a los fines últimos … de las personas como algo dado
-podrían también ser to
talmente subjetivos- y estudiar, en
su lugar, los medios por los cuales las personas intentar alcanzar sus fines.
Haciendo esta distinción se podría mantener objetiva a la ciencia económica,
esto es: wertfrei, como dice Mises. Y los valores de los últimos fines podrían
ser objetivos, tanto como aquellos valores de los medios, en perfecta armonía
con Rand.”


 


Edward W. Younkins escribe sobre
“Menger, Mises, Rand y más allá”. Al intentar conciliar el objetivismo de valor
de Rand con el subjetivismo de Mises, ve a Menger como el eslabón entre ambos.
Como Menger, Rand considera a la vida del hombre como el último de los valores.
“A pesar de que Menger habla de valor económico mientras que Rand se concentra
en el valor moral, las ideas de ambos son esencialmente iguales. … Los valores
objetivos sostienen a la vida del hombre y se originan en la relación entre él y
sus necesidades para la supervivencia. … Los valores se vinculan a la vida y
los valores morales a la vida humana” “La economía de Mises se centra en los
aspectos descriptivos de la acción humana ofreciendo un razonamiento sobre
medios y fines. … Los medios sólo tienen valor en la medida en que los fines
lo poseen.”


 


En su prfesentación titulada “Dos
mundos a la vez: Rand, Hayek y la ética del Micro y Macro Cosmos”, Steven
Horwitz describe el conflicto entre la ética que prevalecía entre nuestros
ancestros cuando vivían en comunidades cerradas y la ética vigente hoy en
sociedades complejas y de una amplia así como altamente especializada división
del trabajo.


 


De acuerdo a Hayek “Nuestros
ancestros vivieron,  en su mayoría,
en pequeñas bandas, al límite de la supervivencia. En grupos como esos la
lealtad y el acuerdo colectivo eran esenciales para subsistir” Con el desarrollo
de la agricultura y de los medios de transporte evolucionó una economía de
mercado. Aquellos que perseguían ganancias a través del cambio podían
beneficiarse directamente, en tanto que sus grupos sacaban provecho de manera
indirecta. “Una variedad de instituciones, incluyendo la moneda, el lenguaje, la
ley, y los mercados pueden ser entendidos como ordenes de manifestación
espontánea”, emergidos a medida que las personas se conducían de acuerdo a las
“reglas evolutivas de la justa conducta”. Hayek entiende a esas reglas
evolutivas de la justa conducta como similares al proceso por el cual “abogados
y jueces tienen que enfrentarse al proceso de codificación de la ley; no
inventan la ley sino que codifican aquello que la historia ha demostrado que
funciona. … Dado que las reglas de la moralidad son, a los ojos de Hayek, un
ejemplo de un orden complejo y espontáneo que no puede ser diseñado de antemano,
esos grupos de leyes que emergen de un proceso social evolutivo se presumen como
adecuadas”


 


La vida en sociedades basadas en
un mercado de orden espontáneo involucra relaciones “entre otros anónimos”,
antes que interacciones “cara a cara”. “Una sociedad basada en el intercambio
nos permite servir a las necesidades de nuestros semejantes (por ejemplo, el
cooperativismo) sin necesidad de saber demasiado del otro.” “Debemos adaptar
permanentemente nuestras vidas, nuestros pensamientos y emociones, para vivir
simultáneamente en diferentes tipos de órdenes basados en diferentes reglas de
juego”. “Para entender esto, la conducta del propio interés del mercado y del
orden extendido deben ser vistas como moralmente correctas. … El sistema ético
de Rand podría tener lugar en esta brecha”:


 


Hayek no era una de las personas
favoritas de Rand. Sin embargo, Horwitz cita a Hayek adhiriendo a la descripción
de Rand de la producción de riqueza como ética y moral: “La moral del mercado
nos conduce a beneficiar a otros, no por que así lo intentemos sino por que nos
hace actuar de una manera que provoca ese efecto. … No hay dudas de que
aquellas personas que han hecho grandes fortunas en la forma de nuevas plantas
industriales, por ejemplo, han beneficiado a mucha gente al crear puestos de
trabajo mucho más que si hubieran actuado movidos por la
caridad.”


 


Norwitz también compara las
visiones contrastantes de Rand y Hayek sobre la familia. Rand “ve a la familia
como una institución que, más a menudo que nunca, alienta el colectivismo y el
altruismo a los cuales ella se oponía.” “Para Hayek, la familia es una
institución central cultural gracias a la cual las reglas de la justa conducta
son transmitidas de generación en generación”. “Hayek vio que los sistemas
éticos del siglo veinte intentaban inapropiadamente extender el colectivismo y
el altruismo de la familia a una escala social, pero pudo también haber visto el
peligro opuesto en el sistema ético de Rand: la inapropiada intromisión de la
ética social en la intimidad de la familia.”


 


Otro de los trabajos es el de
Candice Jackson, “Nuestra Constitución no Ética”. El estudio presenta el
razonamiento de Rand basado en su tesis de que la persona tiene “un derecho
fundamen
tal: el derecho a vivir su propia
vida”; al tiempo que señala que la ética de Rothbard “comienza con la ley
natural, situando en el centro de la misma un concepto cuidadosamente definido
de los derechos de propiedad”. Rand y Rothbard, dice la autora, “arriban
virtualmente a los mismos fundamentos de la ética política. … la ética de los
derechos individuales.”


 


Sin embargo, ni Rand ni Rothbard
ven en la Constitución una guía para un gobierno ideal y limitado. “Los colonos
americanos estaban más preocupados por un gobierno que contara con la aprobación
popular, opuesto al gobierno hereditario monárquico, que por determinar límites
claros al gobierno. … La constitución habla poco sobre limitaciones al
gobierno o sobre la protección de los derechos individuales y, en cambio,
encuadra al tema como una elección estructural que debe darse entre los
gobiernos de los Estados laxamente confederados, o un gobierno realmente
nacional”. “La inexistencia de principios éticos políticos articulados que
soporten la mecánica de la Constitución”, por lo tanto, “condena a la
Constitución a un fracaso permanente como documento fundacional que aliente una
sociedad realmente ética y libre.”


 


En esta edición de los Estudios
sobre Ayn Rand también se presenta un intercambio entre Leland B. Yeager cuya
obra “La Filosofía Moral de la Cooperación Social”, reseñó William Thomas en la
primavera de 2004. A pesar de que Thomas sostiene que él y Yeager están
básicamente de acuerdo, Thomas critica el utilitarismo de Yeager al tiempo que
“defiende el rechazo de Rand al altruismo ético contra las críticas basadas en
argumentos resbaladizos y pocos realistas.”



Fuente: MIses Institute

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