Política

Impuestos, Gasto Público y Desarrollo

Ocho países de Europa del Este ya tienen un impuesto de tipo único (flat tax) en vez del infame impuesto “progresivo”. ¿Favorece eso a los ricos, como se dice tan a la ligera? Para nada, todo lo contrario.

Juan Fernando Carpio
Ocho países de Europa del Este ya tienen un impuesto de tipo único (flat tax) en vez del infame impuesto “progresivo”. ¿Favorece eso a los ricos, como se dice tan a la ligera? Para nada, todo lo contrario.

El capital es riqueza puesta a producir para mantenimiento o creación de nueva riqueza. Una mejor y más rápida acumulación de capital es lo que lleva por ende a esas economías liberales a crecer con tasas del 6-7% anual, suficientes como para mantener motivados dentro de sus territorios –vía especialización productiva- a cientos de miles de jóvenes profesionales. Este último punto lo subrayo pues aparte del resto de beneficios de una economía próspera, no nos caería mal a los ecuatorianos saber que no seguiremos expulsando compatriotas via desesperanza, tedio o pobreza.

Esos países se dieron cuenta de que castigar -y para colmo progresivamente- los comportamientos de creatividad, ahorro e inversión con impuestos altos (como los nuestros) no es una receta demasiado inteligente. Rusia, por ejemplo, tiene ya un impuesto único del 13% para personas y empresas. Y aunque no es el objetivo en absoluto, un impuesto más bajo alienta menos la evasión y no reduce el cobro total para el Estado.

¿Y el gasto público? Los niveles de gasto público y de impuestos explican las diferencias de crecimiento entre dos países estudiados mediante un análisis de regresión múltiple por los europeos Verhulst, Vreymans y De Wit: Irlanda y Bélgica.En 1985, la economía irlandesa era un desastre. Enfrentaba déficit estatales excesivos y un crecimiento insignificante. Hasta 1985 ambos países seguían similares políticas keynesianas de gasto sin financiamiento e “impulso a la producción”.

En 1983 el gasto público de Bélgica incluso sobrepasó el 50% del PNB. En 1985 el PIB per capita en Irlanda era el 65% del belga y el desempleo del 17%, con un 10% en Bélgica. Sin embargo, en 1985 Irlanda dio un giro hacia la libertad económica para sus ciudadanos. Bajó drásticamente la carga de impuestos y se eliminó una buena parte del gasto público. 

Los resultados no se hicieron esperar. En el período de 18 años comprendidos entre 1984 y 2002, Bélgica aumentó su PIB per cápita real en un 42%, lo que es un resultado bastante pobre (y sería trágico para un país con un crecimiento poblacional como el nuestro). No puede decirse lo mismo de Irlanda, que en ese período aumentó su PIB per cápita en un 167%, mediante un crecimiento de 5,5% en promedio en ese período. Hoy Irlanda ya tiene una renta per cápita que es el 99% de la belga, y un nivel de empleo tan alto que decenas de miles de plazas de trabajo no logran llenarse cada año.

Dos factores como se dijo, el gasto público y los niveles impositivos, explican el 93% de las diferencias en crecimiento. Valga especificar que para hallar las causas de esta notable diferencia los autores del estudio contrastaron hasta 25 factores distintos.

Un estudio del Prof. Pablo Guido ( http://www.atlas.org.ar/Archivos/pp22.pdf ) titulado “Bases para un estado limitado” señala lo mismo para una serie de países, incluyendo algunos famosos en décadas recientes por su modelo “social” (Mercantilista, o sea Paternalista) que empieza a resquebrajarse dramáticamente. En él se puede apreciar claramente cómo el despegue productivo, educativo y sanitario de Suecia se da hasta los 1960´s cuando tenía impuestos y gasto público equiparables o más bajos que los propios EEUU, es decir, el otro modelo sueco. Y así con otros países.

En general un estudio muy recomendable. La clave es que sean los propios ciudadanos quienes elijan la mejor combinación posible de consumo e inversión en cada momento. Esto implica que sean soberanos sobre su vida económica de principio a fin. Hong Kong demostró que sin salario mínimo dictado desde la burocracia, el salario real crece más rápido, y lidera ahora la eliminación mundial del impuesto a la herencia, con Europa siguiéndole. Irlanda y España han sido los más recientes casos de países que parecían caso perdido y ahora no le piden favores a nadie. Ocho países de Europa Oriental ya tienen impuesto de tipo único como se dijo al principio y crecen aceleradamente para abandonar el retraso post-totalitario. Y así por el estilo: menos Estado y más sociedad.

No es un modelo o una fórmula si no precisamente el abandono de los modelos y las fórmulas. Es dotar de un marco general de imperio de la ley y dejar hacer en lo productivo. Todo un desafío filosófico si venimos de raíces paternalistas. Pero un desafío que vale la pena.La receta más segura para seguir siendo pobres es atribuirle el desarrollo de otros países a las causas equivocadas. No son la educación en el vacío, ni la tecnología sin inversiones, ni el optimismo sin cambios estructurales los responsables del desarrollo. Son esos elementos y otros sobre una base de libertad para producir, ahorrar e invertir. En otras palabras: gobiernos eficaces, impuestos bajos y gasto público reducido.

Nos costará un poco de esfuerzo empezar a atribuir correctamente los efectos del desarrollo a sus reales causas, pero mucho peor es que nos pase como dice el viejo dicho oriental: “Cuando el sabio apunta la luna, el tonto se queda mirando el dedo”. ¿Nos vamos a quedar una vez más mirando el dedo?

Fuente: El Comercio – Ecuador

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