Economía y Sociedad

La caída de la satisfacción con el propio empleo pone en peligro la competitividad de EEUU

Sólo el 45% de los trabajadores estadounidense está satisfecho con su empleo, lo que supone el peor dato en esta materia desde que la consultora Conference Board comenzara a estudiarla hace 22 años.

Alcanza su mínimo histórico

A pesar de que la caída en el nivel de satisfacción pueda achacarse parcialmente a la crisis económica (en 2008 el porcentaje de estadounidenses contentos con su trabajo superaba en cuatro puntos el último dato), la trayectoria descendente comenzó hace ya más de dos décadas. La directora del Centro de Investigación sobre el Consumidor del Conference Board y una de las autoras del informe, Lynn Franco, dijo que "lo realmente preocupante sobre el aumento en la insatisfacción en el trabajo es la forma en que puede repercutir a la larga en la naturaleza competitiva de la fuerza laboral estadounidense y en el crecimiento de la economía de Estados Unidos, en ambos casos de forma negativa".
 
Por otra parte, la directora de Recursos Humanos del Conference Board y coautora del informe, Linda Barrington, dijo que la evolución del índice de satisfacción laboral "indica algo preocupante en torno al empleo en Estados Unidos. No se trata de un ciclo económico ni de una generación gruñona". Otros economistas citados por la prensa estadounidense se expresan de forma similar y dicen que si la tendencia no cambia, eso tendría efectos negativos tanto sobre la innovación como sobre la competitividad y la productividad de Estados Unidos. Entre los efectos más evidentes estaría el que los trabajadores con mayor experiencia no tendrían incentivos para transmitir sus conocimientos a los más jóvenes.
 
Según el informe, los motivos para el alto nivel de insatisfacción con el propio empleo son diversos. Uno de ellos es que cada vez son más los trabajadores que no encuentran interesante su trabajo. Otros dos serían la pérdida de capacidad adquisitiva, al no evolucionar los salarios a un ritmo similar a la inflación, y el aumento de los costos por servicios de salud.
 
Otro de los datos reflejados es que sólo el 43% de los trabajadores estadounidenses se siente seguros en torno a sus puestos de trabajo, lo que supone una importante caída. En el 2008 el 47% se sentía de esta forma y en 1987 el 59% afirmaba lo mismo.

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