A la realidad técnica de la necesidad de reestructurar el sistema de pensiones y sanear las cajas de ahorro para que no peligren en el futuro anunciada por el Banco de España, cuyos técnicos son los mejores y más prestigiosos profesionales donde los haya, se opone la terquedad del voluntarismo estúpido, que sólo conduce al engaño, primero, y al fracaso, después.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido al Gobierno español, entre otras cosas, que es necesario realizar una reforma en el sistema de pensiones porque la trayectoria fiscal española no es sostenible actualmente, lo que viene a coincidir con lo expuesto hace unos días por el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, en el Congreso, y que tantas críticas, salidas de tono y comentarios estúpidos y voluntaristas ha provocado en el Ejecutivo del Presidente Zapatero.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, han afirmado por activa y por pasiva, incluso con malos modos y peores formas, al menos en el caso de Corbacho, que el sistema de pensiones es seguro y no necesita de ninguna reforma.
Por su parte, los máximos responsables de Comisiones Obreras y de UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, han aportado también su granito de arena y han llegado a afirmar que había que destituir a Miguel Angel Fernández Ordóñez.
El propio Presidente Zapatero ha llegado a decir que los datos en los que se basaba el gobernador del Banco de España para exponer sus argumentos sobre las pensiones eran superficiales.
Ahora resulta que un organismo de reconocido prestigio internacional como el FMI le da la razón a Miguel Angel Fernández Ordóñez. Y no sólo el FMI, sino que Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco y uno de los expertos consultados por la comisión del Pacto de Toledo, también se la da cuando afirma que si el actual modelo de las pensiones no se reforma, el sistema es inviable.
Por otra parte, habrá que esperar a la semana que viene para que por fin se haga público el informe sobre el tema de las pensiones que ha elaborado el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios Joaquín Almunia, informe que iba a ver la luz justo hace unos días, prácticamente al día siguiente de lo apuntado sobre este tema por el gobernador del Banco de España, y que, sin ningún tipo de explicaciones, se ha pospuesto, quizá por coincidir también en la gravedad de la situación a futuro si no se toman medidas.
No hay que olvidar que el Presidente Zapatero anunció a bombo y platillo el pasado mes de diciembre en Nueva York que nuestro sistema financiero era posiblemente el más sólido del mundo y que ahora ha anunciado, prácticamente también de la misma forma, que nuestro sistema de pensiones es de los más sólidos.
Según ha publicado elconfidencial.com, el Gobierno prepara una remesa de 40.000 millones de euros para ayudar al sector bancario, especialmente a las cajas de ahorro. Luego la comentada solidez de Zapatero deja bastante que desear, sobre todo si tenemos en cuenta la intervención de la Caja de Castilla-La Mancha (CCM) por parte del Banco de España y la lista de otras siete cajas con problemas elaborada por Miguel Angel Fernández Ordóñez.
En cuanto a la solidez del sistema de pensiones y la no necesidad de reformas, los comentarios de los expertos sobre este importante tema no coinciden tampoco con las tesis del Ejecutivo ni con lo expuesto por el Presidente Zapatero.
Una vez más, a la realidad técnica de los expertos se opone el voluntarismo estúpido de los políticos.
Como decía Napoleón: “Los sabios buscan la sabiduría; los necios creen haberla encontrado”. O lo que es lo mismo, también del célebre estratega militar: “La realidad tiene límites; la estupidez, no”.
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