América, Economía y Sociedad

Los inmigrantes de segunda generación en Estados Unidos avanzan

Según un estudio del Pew Research Center, el más pormenorizado hasta ahora sobre esta materia, Estados Unidos puede decir con hechos que es el “país de las oportunidades”. La segunda generación de inmigrantes (norteamericanos de nacimiento pero con al menos uno de los padres nacido en el extranjero) ha alcanzado unos niveles de educación, bienestar e integración cultural similares a los de la población de padres nativos,

…y mucho mejores que los de los inmigrantes de primera generación (nacidos en el extranjero y de padres extranjeros).

Sin embargo, algunos indicadores alertan de que si el país quiere seguir siendo un imán para la inmigración cualificada, debe cambiar algunos aspectos de su legislación. Y cuanto antes.

El estudio del Pew se centra en la segunda generación de inmigrantes (en adelante, I2G) y la compara con la primera (I1G) y con la población adulta norteamericana en general. El primer dato relevante es que actualmente hay casi 36 millones de inmigrantes nacidos y educados en Estados Unidos. Todavía son menos que los nacidos fuera (40 millones), pero la mayor juventud de los del primer grupo hace que las previsiones auguren un cambio de tendencia. En concreto, en 2050 se podrían haber invertido los términos: para este año se espera que los I2G representen el 16% de toda la población adulta norteamericana y casi el 20% de los hombres y mujeres en edad de trabajar, porcentajes que doblan los actuales.

Solo un 20% de hispanos de segunda generación ha conseguido un grado universitario, por un 55% de los asiático-americanos

Mejor los asiáticos que los latinos

Hispanos y asiáticos son el futuro de los I2G, aunque actualmente representan menos de la mitad de los adultos del grupo, ya que todavía predominan los hijos de las pasadas olas de inmigración europea, sobre todo italiana, irlandesa y polaca. Sin embargo, hoy en día siete de cada diez inmigrantes nacidos fuera del país son hispanos o latinos, y muchos están en edad de tener hijos.

En cuanto a los niveles de educación, solo uno de cada cinco hispanos I2G mayores de 25 años ha conseguido un grado universitario (bachelor’s degree), por un 55% de los asiático-americanos. La mejor cualificación educativa de los asiáticos se traduce en una mayor calidad de vida: tienen más ingresos medios que los hispanos y menos tasa de pobreza. En estos indicadores superan incluso a la población norteamericana tomada en conjunto.

También los hispanos I2G han mejorado mucho su calidad de vida respecto a su generación anterior, solo que partían de unos niveles muy inferiores a los de los asiáticos. 

Los I2G tienen niveles parecidos a los de la población norteamericana en aspectos relevantes como la educación y el nivel de ingresos

Niveles similares a los de la población general

Los estándares de vida de los I2G (todos, no solo hispanos y asiáticos) se parecen mucho más a los de la población norteamericana general que a los de los I1G. No obstante, no se puede hablar estrictamente de movilidad social intergeneracional, puesto que los I2G no son necesariamente los hijos de los I1G que el estudio tiene en cuenta: muchos son hijos de inmigrantes llegados en las primeras décadas del siglo XX y que ya han muerto. Además, el estudio no aclara si ha tenido en cuenta a los millones de inmigrantes indocumentados, lo que rebajaría la “nota media” de la integración.

Con todo, los resultados generales son más que aceptables. Los I2G tienen niveles parecidos a los de la población general en aspectos relevantes como la educación (algo por encima en cuanto a la consecución de títulos universitarios, un poco peor en cuanto al abandono de la educación secundaria), y el nivel de ingresos.

La media de los ingresos por hogar de los I2G es prácticamente igual a la de la población norteamericana y un 27% mayor que la de los I1G (y eso que es el colectivo más joven de los tres, y en sus primeros años de trabajo, lo que significa sueldos más bajos). Además, solo un 11% de los adultos I2G viven por debajo del umbral de pobreza, tasa inferior incluso a la población adulta en general. También están mejor que la media en cuanto al tipo de empleos, con menos proporción de trabajadores blue collar (empleos que requieren poca cualificación) y más white collar. 

Se pide una reforma de la ley de inmigración también para facilitar la entrada y permanencia de talentos

Mayor tasa de paro

Otro dato significativo del arraigo de los I2G en la sociedad norteamericana es la proporción de propietarios de casas entre sus adultos, igual a la del común de la población. El único indicador negativo para la segunda generación de inmigrantes es su mayor tasa de paro, aunque hay que contar con que la juventud de este colectivo es un obstáculo en un momento de dificultades para el empleo juvenil en todo Estados Unidos.

En cuanto al sentido de identidad, tres de cada cinco dicen sentirse “típicamente americano”, aunque la misma proporción hace referencia al país de origen de sus padres cuando se define a sí mismo. Prácticamente el 100% habla inglés sin problemas, aunque los hispanos son mucho más reacios que los asiáticos a dejar de hablar en sus casas el idioma paterno o materno. También dicen llevarse bien (mejor que los I1G) con los demás grupos étnicos.

De hecho, el porcentaje de bodas interraciales entre los I2G (que no necesitan casarse con un ciudadano norteamericano para conseguir el permiso de residencia) es más del doble que entre los I1G y la población norteamericana en general.

Algunas nubes en el horizonte

En lo que también parecen haberse asimilado a la sociedad norteamericana es en las relaciones de pareja: pocas bodas y retrasadas, muchos divorcios y muchos hijos fuera del matrimonio. La baja natalidad y nupcialidad, más las rupturas matrimoniales, van a suponer un problema para el arraigo y el avance social de los I2G. Dos datos: entre los de 18 a 29 años, solo el 15% está casado, frente al 32% de los I1G y el 21% de la población norteamericana en general; y un 52% de las hispanas I2G que dieron a luz en los 12 meses previos al estudio no estaban casadas, por solo un 36% de las norteamericanas.

Otros cambios complican el panorama de la inmigración norteamericana. Por un lado, la mayoría de los nuevos inmigrantes y la mitad de los de segunda generación no son blancos (al contrario que en las primeras oleadas). Según algunos analistas, estos nuevos norteamericanos de adopción tendrán que enfrentarse a ciertas barreras culturales relacionadas con la raza que todavía existen en Estados Unidos. Además, aproximadamente un cuarto de los extranjeros que hoy llegan al país lo hacen ilegalmente (sobre todo los hispanos), por lo que es probable –si la anunciada reforma migratoria no lo remedia– que se vean obligados a vivir en los márgenes de la sociedad.

Por otro lado, la globalización y la tecnología están eliminando gran parte de los trabajos poco cualificados por los que muchos inmigrantes comenzaban su proceso de adaptación. Y lo que es más importante: el aumento de la desigualdad entre pobres y ricos en la sociedad norteamericana provocará que una enorme cantidad de I2G jóvenes (16 millones por debajo de 18 años) vaya a acceder a un mundo laboral cada vez más estratificado.

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