Los días de clase perdidos durante el año por paros, harán que las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, tengan dificultades para llegar al mínimo de 180 días. Aproximadamente, tres de cada cuatro chicos que se educan en la escuela pública, pueden no llegar a dicha cantidad de días de clase, por tercer año consecutivo.
Rosendo Fraga
La pobreza descendió del 54% en abril de 2002, en el peor momento de la crisis, al 32% en el tercer trimestre de 2006. Viven en esta situación, aquellas personas que integran una familia de cuatro personas, cuyo ingreso no llega a los $ 869 pesos por mes.
La indigencia también ha descendido y alcanza hoy al 14%, encontrándose en esta situación aquellas familias de cuatro personas que tienen menos de $ 395 por mes. Se trata de promedios y en los menores de 14 años, estos porcentajes son superiores, porque las familias pobres tienen mayor natalidad que las no son pobres. Es así como el 46% de los menores de 14 años vive hoy debajo del el nivel de pobreza, cuando la Argentina está finalizando el cuarto año consecutivo de crecimiento macroeconómico próximo al 9% anual.
La provincia del Chaco, está sufriendo un mes de paro docente consecutivo. Una ley sancionada en 2002, estableció un mínimo de 180 días de clase para la escuela argentina. En esta provincia, no llegarán este año a ser 120 días.
Pero si bien es el caso extremo, no es aislado. Los días de clase perdidos durante el año por paros, harán que las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, tengan dificultades para llegar al mínimo de 180 días. Aproximadamente, tres de cada cuatro chicos que se educan en la escuela pública, pueden no llegar a dicha cantidad de días de clase, por tercer año consecutivo.
Los intentos de prolongar las clases en diciembre, para recuperar los días perdidos para llegar al mínimo, han fracasado en la mayoría de las provincias.
La cuestión en consecuencia es que el 46,3% de los menores de catorce años, se educa en una escuela pública deficiente y que está en crisis.
La nueva ley de educación pareciera querer corregir esto. Hace obligatoria no sólo la primaria, sino todo el ciclo secundario y aumenta progresivamente las horas de clase.
Pero la pregunta es: ¿si no se cumple el mínimo de 180 días, por qué se van a cumplir las disposiciones de la nueva ley?
Se extiende la obligatoriedad a todo el ciclo secundario, cuando en la realidad no se hace efectiva en la primaria y el hecho que el 12% de los argentinos sean hoy analfabetos funcionales es la consecuencia de la primaria interrumpida. Esta combinación de pobreza y baja calidad de la educación pública, crea el círculo vicioso de la pobreza estructural que se realimenta.
Pero el campo laboral, también da una constatación de esta situación. Según el Consejo Federal del Trabajo, 1,1 millones de menores de 14 años está trabajando, según datos oficiales de noviembre 2006. No se trata de un fenómeno reducido a zonas marginales del interior, ya que el Ministerio de Trabajo bonaerense reconoce que el 40% de dicha cifra está en la provincia de Buenos Aires, que es así un promedio nacional. Con un promedio de 44,1% de trabajo en negro en los centros urbanos, se explica por qué más de un millón de menores de 14 años esté trabajando, amén de que lo hace en negro.
En cuanto a los ingresos que reciben, un informe de IDESA sostiene que el 47% de los trabajadores no llegan a percibir el mínimo de $ 630, de lo que se desprende que los menores cobran mucho menos que los trabajadores formales y que son, además, quienes menos en el mundo del trabajo informal. Una cantidad tan alta de menores trabajando informalmente, concurre a explicar por qué muchos no terminan la primaria.
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Fuente: Revista Fortuna
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