En los primeros siete meses del gobierno de Cristina, durante el cual el conflicto con el campo ocupó dos tercios del tiempo, la incertidumbre política afectó tanto la marcha como las expectativas de la economía.
Rosendo Fraga
La situación económica ha comenzado a ser un problema político para la administración Kirchner. En los primeros siete meses del gobierno de Cristina, durante el cual el conflicto con el campo ocupó dos tercios del tiempo, la incertidumbre política afectó tanto la marcha como las expectativas de la economía.
Kirchner hizo de la caja -el uso discrecional del superávit fiscal como premio y castigo de las lealtades políticas- el eje de su acción y su señora ha continuado con esta forma de gobernar. Pero ella ha entrado en crisis por dos razones. La primera es económica: el ingreso fiscal se está reduciendo y la caída del precio de la soja durante las últimas semanas lo acentúa. Tanto gobernadores como empresas y actividades que reciben subsidios están sufriendo atrasos en los pagos que les corresponden. La otra es política: ya los gobernadores y otros sectores no se someten políticamente tan fácilmente como en el pasado. Córdoba y Santa Fe no han recibido en lo que va del año nada de lo adeudado por el ANSES por la transferencia de jubilaciones. Santa Cruz ha recibido en cambio, en un semestre, tres cuartas partes de la asuma asignada y Chaco tres veces la que corresponde.
Pero gobernadores como Schiaretti y Binner no ceden en su enfrentamiento con el gobierno nacional como hubiese sucedido en el pasado y, además, comienzan a plantear la necesidad de rediseñar el sistema de coparticipación como lo establece la Constitución sancionada en 1994 (que nunca se implementó desde entonces).
El cambio de estilo de Cristina no implica cambiar la gestión de gobierno y la relación con el campo lo confirma. La Presidente ha utilizado un discurso menos agresivo, hablando de consenso y unidad nacional, como lo requiere la opinión pública de acuerdo a las encuestas. Pero paralelamente realiza un acto junto con Chávez en el Gran Buenos Aires, vuelve a atacar a la oligarquía y al campo -esta semana recibe a Correa– confirmando que su gestión se asemeja más a la del Presidente venezolano que a la de su colega brasileño, quien también visitó la Argentina durante el último fin de semana. Si bien es cierto que el secretario de Agricultura recibió a las cuatro entidades del campo durante la semana pasada, sin que el encuentro arroje resultado alguno, ahora son invitadas a la Casa Rosada, pero sólo para anunciarles el aumento de salarios para los peones rurales.
Habiendo fracasado en dividir a la Comisión de Enlace, el Gobierno busca ahora enfrentar a exportadores y productores, mientras utiliza el ONCCA para manipular políticamente las autorizaciones para exportar. Moreno no sólo ha sido confirmado en su cargo, sino que además acaba de poner a un hombre propio al frente del organismo que decide sobre las fusiones de empresas. El INDEC continúa sin cambios y la inflación de julio triplica la oficial. El jefe de Gabinete (Massa) sigue con su ronda de diálogo, sin siquiera haber podido reemplazar al secretario de Medios (Albistur), funcionario que depende de él. En el interior han vuelto las asambleas de productores, impacientes por la falta de respuestas.
Pero el problema político central es la conflictiva relación del kirchnerismo con el peronismo. Durante la semana, el ex presidente Duhalde, quien actúa abiertamente como coordinador -no como líder- del peronismo antikirchnerista, sostuvo públicamente que estamos muy pero muy lejos de Brasil y Chile, criticando así la proximidad con Chávez. También dijo que el país está como en 1997, refiriéndose a que incuba una crisis económica. El gobernador Scioli -quien no pudo evitar el paro docente y la reapertura de la paritaria de los estatales- se sigue diferenciando y reclamó que la Iglesia sea escuchada al definirse cambios en la política contra la droga, al mismo momento que le Gobierno rechaza la creación de la nueva diócesis del Tierra del Fuego y el Cardenal Bergoglio dice públicamente que Dios es el único que puede convocar porque es el único que no se deja coimear. Conciente de que Duhalde reúne fuerzas para desplazar a la actual conducción del peronismo bonaerense -lo que podría ser un paso previo a un intento de destitución del actual Presidente del PJ-, Kirchner ha decidido postergar para el año próximo la interna partidaria en este decisivo distrito. En el campo sindical se evidencian también síntomas de debilitamiento del apoyo al kirchnerismo. La CGT aprovecha que el Gobierno se ha debilitado para arrancar más concesiones, mientras que Hugo Moyano se reúne con Ramón Puerta, quien es uno de los que secundan a Duhalde en el armado de la disidencia peronista. La respuesta del oficialismo es reunir gobernadores con la Presidenta, como hizo la semana pasada en la región de Cuyo y lo seguirá haciendo en los próximos días.
El conflicto con el Vicepresidente se acentúa con el correr de los días. El próximo domingo se cumplirá un mes de la votación en el Senado desempatada por Cobos. El Vicepresidente sigue mostrando un nivel de autonomía política importante. Visitó sorpresivamente la Exposición de la SRA, desafiando políticamente a los Kirchner. Anunció públicamente que enviará al Congreso un proyecto para sanear el INDEC. Sus operadores han comenzador a tejer un armado político propio. El oficialismo responde tratando de aislarlo, anulando su influencia en el gobierno nacional y en Mendoza y diciendo que se mantiene la Concertación. Ello ha llevado a la división en dos del bloque de los llamados radicales K en Diputados, mientras que hasta ahora sólo dos de los seis gobernadores de origen radical (Santiago y Río Negro), han vuelto a alinearse con el gobierno nacional. Duhalde por su parte dice públicamente que Cobos podría ser candidato a Presidente en 2011, reorganizando al radicalismo frente al peronismo, para así reconstituir el maltrecho bipartidismo. Pero la realidad es que tanto Cobos como el ex presidente parecen moverse pensando que hay una crisis política en los próximos meses. El viaje de Cristina a Paraguay para asistir a la asunción del Lugo dejará la Presidencia en manos de Cobos, quien seguramente se limitará a hacer sólo un par de gestos políticos para diferenciarse, pero sin tomar decisión alguna.
Fuente: Fundación Altas
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR