Las investigaciones y la confesión de Paul Schlesselman, de 19 años, apuntan a que él y Dnaiel Cowart, de 21, pretendían cometer una matanza de personas de raza negra y después asesinar al entonces candidato a presidente Barack Obama.
Preparaban una masacre
Paul Schlesselman, de Arkansan, se declaró este jueves culpable de un cargo de conspiración, uno de amenaza para causar daño y matar a un candidato presidencial y un cargo de posesión de arma de fuego para cometer un delito violento. Cuando se dicte sentencia sobre su caso, en abril, podría ser condenado hasta a diez años de cárcel, según informa la prensa estadounidense. Schlesselman y Daniel Cowart fueron arrestados en octubre de 2008 y desde entonces están detenidos sin derecho a obtener libertad bajo fianza.
Según las conclusiones de las autoridades, Schlesselman y Cowart son dos cabezas rapadas que planeaban realizar una matanza indiscriminada y una serie de robos a lo largo de EEUU. El culmen de sus acciones criminales iba a ser el asesinato del entonces senador y candidato presidencial Barack Obama. Aunque los dos neonazis habían acumulado armas suficientes para llevar adelante sus planes, nunca llegaron a ponerlos en marcha.
La mayor parte de las pruebas contra los acusados se encontraron en la casa de los abuelos de Cowart, en una zona rural de Tenneessee, lugar en el que estaban alojados en el momento de su detención. Thomas E. Pérez, El ayudante del fiscal general de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de EEUU, informó de la confesión de Schlesselman en un comunicado en el que se decía: "A pesar del gran progreso en materia de derechos civiles, la violencia relacionada con odio sigue siendo demasiado común en nuestro país, como lo ilustró esta conspiración inconcebible".
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