Política

La defensa de Sadam Hussein: Ramsey Clark en Bagdad

Seguridad

 


Todos estamos deacuerdo en que Saddam Hussein tiene derecho al mejor equipo de defensa, y que proporcionar una protección de acero a aquellos que realizan la tarea es una responsabilidad muy especial de las autoridades de la Coalición. (Esto sigue siendo cierto incluso si, como se deduce claramente de un artículo de John Burns en el New York Times del 28 de noviembre, Sadam y sus abogados han sido sorprendidos insinuando cambios involuntarios en la composición del equipo de la fiscalía).



Pero el término “mejor defensa” y el nombre de “Ramsey Clark” no combinan de la misma manera que, digamos, churras con merinas. Clark solía ser el fiscal general de Lyndon Johnson y en calidad de ello, intentó enviar al Dr. Benjamin Spock, a Marcus Raskin y a otros a prisión por su defensa de la resistencia a la guerra de Vietnam. (En una barroca entrevista con el Washington Post en el 2002, era de la opinión de que tenía derecho aún a haber intentado esto, incluso aunque Raskin fuera exonerado de los cargos eventualmente).

De intimidar al fiscal se transformó en un consejero de defensa boyante y vagabundo, ofreciéndose a criminales del genocidio de Ruanda y a Slobodan Milosevic, y utiliza el tiempo que le queda en hacer apología en favor de Corea del Norte. Sirve como cara visible del Partido Mundial del Trabajador, una pequeña secta comunista especialmente virulenta que se originó en defensa de la invasión soviética de Hungría en 1956.


 


Me preguntaba cuándo se presentaría Clark en Bagdad, y allí estaba el pasado lunes, presentando sus credenciales al juez del caso de Saddam Hussein y siendo aceptado por su valor público como portavoz de la defensa. No perdió el tiempo mostrando de lo que está hecho.


 


La primera acusación presentada contra Saddam Hussein es que en 1982, después de que su caravana de vehículos fuera atacada en las inmediaciones de la ciudad de mayoría chi´í de Dujail, él ordenó la tortura y asesinato de 148 hombres y niños. Es un punto de importancia relativamente menor en el catálogo, pero ahí está. El primer testigo de la acusación en el caso, Wadah al-Sheikh, ha atestiguado en la práctica que no conoce ningún vínculo directo entre Sadam y los asesinatos. El equipo de defensa debe esperar poder demostrar lo mismo, o quizá sugerir que no tuvo lugar tal masacre. No así Ramsey Clark. En una reciente entrevista con la BBC, ofrecía la excusa de que Irak luchaba entonces contra la nación chi´í de Irán:


 


Él (Saddam) tenía esta enorme guerra en marcha, y tienes que actuar con firmeza cuando tienes un intento de asesinato.


 


Retroceda y vuelva a leerlo. Ramsey Clark cree que,


 


A) la tortura y masacre sí tuvieron lugar, y


B) que fue ordenado por su cliente, y


C) que está justificado que él lo ordenara y lo perpetrara.


 


Esto es absolutamente sobrecogedor. No es menos sobrecogedor cuando uno recuerda porqué Saddam “tenía esta enorme guerra en marcha”. Después de todo, había ordenado una invasión total de la región iraní rica en crudo de Juzestán, e intentado redibujar las fronteras a favor de Irak. La mayor parte de los expertos acepta una cifra de alrededor de un millón y medio de jóvenes iraníes e iraquíes que perdieron sus vidas como consecuencia de esta invasión (lo que a la sazón disfrutó de la aprobación del ganador del premio Nobel de la Paz Jimmy Carter). Y Ramsey Clark dice que la agresión es una razón adicional para justificar la masacre en Dujail.


 


En lugar de decir de qué creo que está hecho Ramsey Clark, citaré a Jeffrey Blankfort. Hay diversas páginas web dedicadas a minar el esfuerzo bélico en Irak, una o dos de las cuales se dedican también a los ataques contra mi propia catadura moral. No las puedo leer todas, pero sí que miro normalmente un e-mail que recibo de Blankfort. Es un tipo muy serio con el que he tenido cierta correspondencia. Es uno de los pocos que han notado lo que dijo Ramsey Clark, Irak y sus comentarios:


 


El problema es… que Clark es uno de los representantes más conocidos del movimiento pacifista y representa a la coalición ANSWER, y en mi cabeza esto es más que conflicto de intereses, que lo es indiscutiblemente. Así, el mensaje que envía al pueblo iraquí es que al movimiento pacifista no le importan realmente otros iraquíes que no sean los que han perdido la vida a causa de tropas norteamericanas o británicas, que, de hecho, no condena a Sadam por su largo historial de violaciones de derechos humanos y por emprender una sangrienta guerra contra Irán que se llevó más de un millón de vidas.


 


Eso por decir algo. Añade:


 


Va siendo hora de que el movimiento pacifista abandone sus dobles raseros. Puede empezar diciendo que Ramsey Clark no habla por nosotros. Ciertamente no habla por mí.


 


Esto es un giro agradable con respecto al eslogan autoimpuesto de “No en nuestro nombre” con el que el movimiento pacifista inundó las calles para escuchar discursos de simpatizantes de Sadam, fanes de Fidel y Kim, y fundamentalistas islámicos. No pacifista en absoluto, sino pro-guerra en el bando contrario. Era más un único rasero si usted me pregunta, pero pongamos a prueba esto.


 


Así pues, ¿qué hay de ello, Cindy Sheehan y Michael Moore y Tim Robbins y todos los demás? ¿Necesitáis algún estímulo para decir lo que pensáis? ¿O la única escena del crimen es encontrar el memorando de Downing Street y la identificación de un burócrata de la CIA? Sabemos de qué está hecho Clark: ¿Qué hay de vosotros? Yo mientras tanto descansaré feliz, sabiendo que Saddam Hussein ha contratado los servicios de un abogado que le proclama tan culpable como se le acusa.


 


Christopher Hitchens es columnista, crítico literario y autor británico residente en Washington, y ha sido columnista de Vanity Fair, The Nation y Slate. Ex-izquierdista militante, es conocido por ser un feroz crítico de lo que denomina “fascismo de aspecto islámico”.

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