EDE .- Si tu oficina es como un campo de batalla algunos días, un libro que identifica a esos colegas y jefes a los que has tenido tentación de enfrentarte te ayuda a sobrevivir: a través de la risa y recortando el correo electrónico.
CULTURA / Una guía muy práctica
Michael Stanford describe su libro recientemente publicado, “Inhuman Resources: A guide to the psychos, misfits and criminally incompetent in every office” (Recursos Inhumanos: Una guía para los psicópatas, inadaptados y criminalmente incompetentes en todas las oficinas), como una guía humorística de autoayuda ante los molestos personajes que pueblan las oficinas, pero siempre teniendo los buenos modales como norma suprema.
“No importa dónde trabaje, en qué país o industria, la gente se puede identificar con este libro”, dijo Stanford, un australiano de 41 años que trabajó en varias oficinas, a Reuters.
Los ejemplos incluyen la persona que dice “me has decepcionado”, o la que promueve “tengamos una reunión antes de la reunión”, o el empleado que dice “estoy enfermo pero soy demasiado importante para irme a casa”.
“Muchas de estas personas me volvieron loco, pero también me hicieron reír y enfadarme, porque me podía ver en algunos de ellos. El estrés nos ha llevado a todos a hacer cosas que luego lamentamos”.
El libro está inspirado en una videoconferencia que Stanford mantenía con un cliente extranjero, que de pronto se levantó y abandonó la habitación, para no volver jamás.
“Eso fue hace 10 años. Debió de recibir una llamada de teléfono de alguien más importante y simplemente pensó que no merecíamos su tiempo. Mi jefe me dijo que siguiera hablando, cosa que hice, a una habitación vacía”, dijo Stanford.
Stanford comenzó en el mundo laboral como vendedor de pegamento antes de pasar a una serie de sectores como comercio minorista, hostelería, periodismo o publicidad y marketing, principalmente en Australia. Ahora evita las oficinas, y trabaja en los cafés.
La crisis financiera mundial le ayudó a crear más personajes para su libro, incluidos los empleados que alegan “No fui yo, fue la crisis” para atribuir los malos resultados al entorno y no a su desempeño
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