En el marco de su visita a México, con motivo de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como nuevo Presidente de México, el Príncipe Felipe defendió la cooperación bilateral entre España y México.
Desde 1996, Don Felipe viene asumiendo la representación de nuestro país en las Ceremonias de Transmisión del Mando Presidencial de los Jefes de Estado iberoamericanos.
El Príncipe ha invitado a las empresas mexicanas a poner sus ojos en España, que es el principal inversor europeo en México, y a establecer alianzas con compañías españolas para competir juntas en los mercados mundiales.
A su vez, ha manifestado que la presencia empresarial española en México está ya consolidada y apostó por trabajar para que el flujo inversor se produzca en ambas direcciones y sean cada vez más las compañías mexicanas que se establecen en España.
Defendió también la colaboración en el ámbito de la cultura, la formación académica y la investigación.
Convencido de que “el gran desafío” de ambos países es convertirse en centros de excelencia académica y progreso, apostó así por orientar la cooperación bilateral hacia el intercambio de talentos y la formación de capital humano, facilitando, por ejemplo, los intercambios universitarios de estudiantes y profesores.
Recordó también las palabras que dijo durante la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada en Cádiz, donde hubo una “clara expresión de apoyo y solidaridad hacia los países que sufren más acuciantemente la crisis, como España y Portugal” y una apuesta por una política que combine las medidas de austeridad con políticas de crecimiento encaminadas a la creación de empleo.
Destacó además el énfasis puesto en el papel de las PYMES como motor de crecimiento y generación de puestos de trabajo.
La Cumbre celebrada en España conmemoró el bicentenario de la Constitución de Cádiz y don Felipe reconoció la aportación mexicana a aquel texto que unió a los “españoles de ambos hemisferios” y que consagró la separación de poderes, la soberanía nacional y derechos clave como el de la libertad de prensa.
Las Cumbres, recalcó, contribuyen a consolidar la identidad iberoamericana y a proyectarse en el mundo como una “una auténtica Comunidad de Naciones y de valores”. México, que acogió en Guadalajara en 1991 la primera de estas cumbres, sigue siendo un “motor esencial” en ese esfuerzo de impulsar la comunidad iberoamericana, afirmó don Felipe.
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