Dicen que una semana es mucho tiempo en la política, pero la política de la zona euro parece haber quedado en suspenso durante meses antes de las elecciones del domingo pasado en Alemania.
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Sábado, 10 de octubre 2026

Dicen que una semana es mucho tiempo en la política, pero la política de la zona euro parece haber quedado en suspenso durante meses antes de las elecciones del domingo pasado en Alemania.
El lunes, se renovó la presión sobre Europa para que se ponga a trabajar en una larga lista de tareas pendientes.
El enfoque alemán para los problemas de Europa quizás no cambie mucho tras las elecciones, en particular debido a que la canciller Angela Merkel seguirá liderando el país. Pero cuando se contemplan decisiones pendientes desde hace tiempo, los riesgos podrían salir a la superficie.
De hecho, Europa podría tener que esperar un poco más para que el engranaje político vuelva a ponerse en marcha. Como se ha podido ver en los últimos días, aunque Merkel está por embarcarse en un tercer mandato, la composición de su gobierno no está clara.
El desenlace más probable ahora es una “gran coalición” entre los demócrata cristianos de Merkel y los social demócratas de Peer Steinbrueck, aunque los demócratas libres, el partido más pequeño en la coalición actual, aún podrían quedarse con más del umbral de 5% necesario para ingresar al Parlamento. La formación de una coalición amplia probablemente implique conversaciones largas negociaciones, pero mientras eso podrían inquietar a los mercados, el debate será mayormente sobre política doméstica. También hay una leve posibilidad de que el partido anti-euro Alternativa para Alemania ingrese al Parlamento, lo que complicaría la situación.
Cualquiera sea la composición final del nuevo gobierno alemán, pronto deberá enfrentar decisiones sobre las necesidades de los países rescatados de Europa. Grecia necesitará un tercer paquete, y mientras las peores tensiones con la zona euro parecen haber cedido, decidir la cantidad de ayuda y las condiciones será difícil. Irlanda podría necesitar una línea de crédito en momentos en que busca regresar a financiarse en el mercado. El actual programa de rescate de Portugal vence a mediados de 2014, luego de lo cual podría tener problemas para volver a conseguir financiación del mercado, lo que potencialmente llevaría a un segundo rescate. Eso sería un desafío para la zona euro.
Además, hay en juego decisiones sobre la unión bancaria europea y posiblemente un fondo de resolución bancaria para el continente. Estas preguntas podrían ganar relevancia y urgencia cuando el Banco Central Europeo realice su revisión de calidad de activos bancarios en 2014. Las autoridades de la zona euro también deberán lidiar con las posibles consecuencias de un dictamen judicial en Alemania que se conocerá antes de fin de año sobre el programa de compra de bonos del BCE, que aún no fue usado y ayudó a calmar la crisis de la zona euro el año pasado.
De todos modos, con Merkel al volante, la actitud de Alemania ante la crisis de la zona euro debería seguir por la misma senda. Las fuerzas constitucionales y el conservador electorado alemán significan que las soluciones “instantáneas” como la mutualización de la deuda siguen siendo impensables. En cambio, el apoyo sostenido a cambio de reformas parece más probable. Un paso lento y estable parece el camino probable, a no ser que resurja un nuevo brote de la crisis.
Artículo publicado originalmente en The Wall Street Journal
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