Warren Buffett se convirtió en el inversor más famoso del mundo apostando por lo aburrido… pero no solo por eso. Lejos de la imagen de “bondadoso abuelo capitalista”, logró gran parte de su fortuna denostando al libre mercado; de hecho, entre sus “brillantes negocios”, financió un referendo para que el Gobierno sostenga el monopolio eléctrico de su empresa NV Energy, en Nevada, contra la liberalización que, dada la competencia, abarataría las tarifas.
Demostrando que las exageradas fortunas, al contrario de lo que se cree, provienen de la intervención estatal —que garantiza estos monopolios— y son contrarias al mercado libre que siempre nivela para arriba enriqueciendo a todos, al contrario del socialismo, el estatismo que nivela para abajo, empobrece, salvo a la burocracia gobernante que aprovecha bien su poder.
En un mercado libre, cuando un empresario adelantado gana por demás, otros lo imitan, compiten y esto los enriquece, enriqueciendo en una catarata a sus dependientes y, por cierto, limitando la potencial exagerada fortuna del adelantado.
De aquí que el establishment siempre es amigo del poder, ya que se beneficia altamente como con el RIGI en Argentina.
Cuenta John Towfighi que Buffett, de 96 años y que dejó el cargo de presidente de Berkshire Hathaway el viernes, pasó seis décadas transformando a la compañía en una potencia de inversión. Buffett invirtió en empresas tradicionales integradas en la economía real con un enfoque en el valor, como compañías de seguros, ferrocarriles y servicios públicos. Todos altamente “regulados” por el Estado lo que le permitía hacer grandes negocios en base a lo que mejor sabe hacer: lobby.
El principio de Buffett de invertir en empresas que “entiende” -léase en donde sabe cómo y puede hacer lobby- continuó a pesar del auge de la inteligencia artificial que envolvía los mercados y que resulta un campo donde el lobby es más difícil. Berkshire Hathaway tiene inversiones en empresas involucradas en la ola de la IA, como Apple y Alphabet, pero no persiguió el impulso ni apostó por completo a empresas de IA en gran ascenso.
Pero Berkshire sigue obteniendo beneficios lucrativos a partir de la construcción de la infraestructura de IA, y son las apuestas “aburridas” las que están dando resultado. El auge de la IA necesita enormes cantidades de energía, y la expansión para desarrollar centros de datos ha transformado la demanda de energía, convirtiendo a las compañías eléctricas en beneficiarias clave.
Berkshire posee importantes compañías eléctricas que suministran electricidad en todo el país y empresas que fabrican los componentes que se colocan dentro de centrales eléctricas.
Por supuesto, una de las mayores acciones de Berkshire es Apple, una apuesta iniciada por Buffett en 2016 con la visión de la empresa como un negocio de productos de consumo duradero. En junio, Berkshire también anunció que tomaría una participación en Alphabet, una apuesta directa por IA que supuso un salto respecto a las inversiones anteriores de la firma.
Pero es la energía lo que impulsa gran parte de la fortuna de la IA en Berkshire. En 2000, Berkshire cerró un acuerdo para comprar MidAmerican Energy, una compañía de servicios públicos que suministra energía en Iowa y el Medio Oeste. En aquel momento, la inversión de Buffett no tenía nada que ver con la IA. Pero dos décadas después, mientras la insaciable demanda de energía del auge de la IA se propaga por la economía, ser propietario de compañías eléctricas se ha convertido en una apuesta ganadora.
“Berkshire ya estaba posicionada para prosperar gracias a las necesidades más fundamentales de la IA en energía y servicios públicos, y es muy propio de Buffett tener una posición que no requiera saber quién(es) serán los principales ganadores», dijo Ken Mahoney, presidente y CEO de Mahoney Asset Management.
«Hace tiempo que entiende que hay que poseer empresas sin las que la economía simplemente no puede funcionar», dijo Mahoney, y donde el lobby es la clave del éxito. «A veces, en los negocios, lo aburrido es lo que genera beneficios más constantes.» Hablar con políticos y burócratas es mucho más tedioso que lanzarse en aventuras en manos del mercado libre y sus imprevisibles decisiones en tiempo real.
MidAmerican suministra electricidad a estados como Iowa, que se ha convertido en un centro de centros de datos. El CEO de Berkshire, Greg Abel, que sustituyó a Buffett en 2025, dijo durante la conferencia anual de Berkshire en mayo que el 8% de la carga energética de Berkshire en Iowa provenía de centros de datos el año pasado.
«Cuando se produjo la adquisición de [MidAmerican], no se habló de aprovechar la IA como parte de esta estrategia, así que, en cierto modo, esto fue un poco de suerte y buena fortuna», dijo Cathy Seifert, directora de CFRA Research. «No obstante, sigue siendo un ángulo interesante para ver a Berkshire Hathaway desde el prisma de la IA.»
«Es una función de la habilidad de Buffett para seleccionar buenas empresas, y ahora son beneficiarias de esto y se consideran cercanas a la IA», dijo Seifert. Mas que habilidad de seleccionar buenas empresas, diría habilidad para seleccionar empresas en dónde sabe y puede cabildear.
Berkshire también posee otras compañías eléctricas como la mencionada NV Energy, que opera en Nevada, otro estado que experimenta la construcción de centros de datos. La apuesta no intencionada de Buffett sobre la IA también se ha manifestado de otras maneras.
En 2016, Berkshire Hathaway compró Precision Castparts, un fabricante de productos utilizados en turbinas, que son el componente principal de los generadores eléctricos. Inversión obvia, una vez que, gracias a su capacidad de lobby, se había asegurado el control de “exitosas” empresas que demandarían estos insumos.
En un momento dado, Berkshire tuvo que asumir una deducción de 11.000 millones de dólares de la adquisición y Buffett dijo que había pagado «demasiado» por Precision Castparts y habría quebrado de no ser porque tenía garantizada la demanda desde sus “exitosas empresas”. Ya que, a medida que el auge de la IA ha incrementado la demanda de energía, las turbinas de gas están muy demandadas y la empresa fabrica las piezas complejas necesarias para esa industria. «Las turbinas son uno de los mayores cuellos de botella para los centros de datos», dijo Adam Patti, CEO de VistaShares, que gestiona un fondo inspirado en Berkshire. «Están en el punto óptimo. Es increíble.»
En X @alextagliavini









