El tema de la inmigración proveniente de México viene siendo una preocupación desde los tiempos de Bill Clinton y los acuerdos del NAFTA.
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Miércoles, 18 de febrero 2026

El tema de la inmigración proveniente de México viene siendo una preocupación desde los tiempos de Bill Clinton y los acuerdos del NAFTA.
editorial
Bush reiteró a Fox en su último encuentro su promesa de hacer lo posible por reformar las leyes migratorias estadounidenses, aunque no quiso comprometerse en nombre del Congreso.
“Señor presidente, tiene usted mi promesa de que seguiré trabajando” en la reforma migratoria, declaró. “No tiene mi promesa de que el Congreso haga algo, porque no soy un legislador”, añadió a renglón seguido.
El tema de la inmigración proveniente de México viene siendo una preocupación desde los tiempos de Bill Clinton y los acuerdos del NAFTA. Desde la perspectiva del gobierno norteamericano la frontera mexicana es caldo de cultivo de narcotráfico y violencia, visión que hasta los propios mexicanos reconocen como cierta.
Eso explica la progresiva militarización de la frontera con México impulsada por la administración republicana. Al respecto, el senador republicano John McCain, ha afirmado recientemente que se está planteando la necesidad de militarizar la frontera después las declaraciones de Condoleezza Rice y el FBI sobre la entrada de terroristas de Al Qaeda por la frontera sur.
Por otro lado, Arizona, estado del sur, está siendo objeto de presiones fiscales por el coste de la inmigración ilegal y en consecuencia el sentimiento xenófobo va en aumento. Esta propuesta se une a la iniciativa, ya aprobada en la Cámara de Representantes, de incluir en el presupuesto de gastos militares una ley anti-inmigración (Real ID Act) que contempla, entre otras cosas, la construcción de una valla a lo largo de la frontera.
Como Diario Exterior publicó esta semana, The New York Times adviertió al gobierno estadounidense que es muy factible que haya terroristas cruzando la frontera confundidos con los miles de emigrantes que anualmente cruzan utilizando a coyotes. El otro problema es el narcotráfico, cuyas ramificaciones de poder van más allá de Ciudad Juárez.
El descubrimiento reciente de un alto funcionario de la presidencia mexicana, que presuntamente filtraba información al crimen organizado, es sólo una muestra mínima del nivel de contaminación de las estructuras gubernamentales, empresariales y políticas que hay en el país de los aztecas.
México demanda con urgencia una reforma migratoria y recibe el recrudecimiento de las medidas antimigratorias como una afrenta pero el gobierno de Vicente Fox no hace tampoco sus deberes. Las promesas gubernamentales para terminar con el crimen organizado no han sido cumplidas.
La llegada de refuerzos militares a determinadas ciudades fronterizas han sido sólo acciones esporádicas sin resultados relevantes. En México, el crimen organizado se siente amparado y protegido, lo cual hace que la negociación de un acuerdo migratorio sea hasta ahora un imposible.
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