Economía y Sociedad

Al tema del Banif Inmobiliario le falta una explicación de fondo

El Banco de Santander ha solicitado de la CNMV una prórroga de dos años para devolver el importe de sus participaciones a sus clientes de Banif Inmobiliario, el fondo más grande del mercado español

Jesús Carillo

El Santander se ha encontrado con una petición puntual por parte de sus partícipes del 80 por ciento de sus inversiones, motivado por la desconfianza de sus inversores ante la fuerte caída que han experimentado los activos inmobiliarios.


 


En un intento por salvaguardar las posibles pérdidas de sus clientes, la entidad financiera, ha optado por acogerse a la legislación española, y  hacer lo que ha hecho, aunque a la sociedad no le resulte fácil entenderlo.  Quizá falte una explicación.


 


Las participaciones de un fondo inmobiliario no tienen liquidez. No se trata de una acción al portador que se pueda ejecutar en Bolsa de manera inmediata. Un fondo inmobiliario está sujeto a otras reglas y sólo tiene un diez por ciento de liquidez. El resto, 90 por ciento,  de sus depósitos está invertido en otros bienes que sería preciso vender para convertirlo en dinero efectivo.

Un trámite que dificulta la gestión inmediata y más en una situación de crisis como la actual que ha rebajado el valor. Es, por tanto, imposible convertir en dinero un fondo de estas características, si todos sus inversores deciden recuperarlo al mismo tiempo.


 


Como es evidente que las inversiones de un fondo inmobiliario no se pueden materializar con rapidez, a no ser que nos encontremos en un mercado en pleno auge, que desgraciadamente, no es el caso, existen ventanas, es decir momentos en los que se puede aprovechar para salir del fondo, fechas concretas de rescate, unos plazos preestablecidos, en los cuales los partícipes advierten a la entidad que quieren recuperar parte de sus participaciones o la totalidad de sus aportaciones.


 


El pasado mes de octubre hubo una de estas ventanas y otra en febrero. La fuerte demanda por parte de los partícipes en estas dos ventanas o salidas, ha sido motivada por la decisión del Santander de tasar nuevamente los inmuebles del fondo Banif Inmobiliario para adaptar su valor liquidativo a la realidad del mercado. Un anuncio que ha hecho saltar las alarmas de los inversores, pues les ha sonado a que las participaciones iban a experimentar una nueva e importante rebaja por la fuerte caída del sector inmobiliario y ha precipitado los acontecimientos.


 


Parece que el criterio de los inversores del fondo ha sido claro y unánime: frente a la fuerte bajada de los activos inmobiliarios y la situación de crisis en la que se encuentra la economía mundial, crisis para la que, por otra parte, nadie parece aventurar una fecha de recuperación y, ante el temor de perder una gran parte de su inversión con la nueva valoración de los activos inmobiliarios del fondo, la prudencia parece que aconseja el rescate de gran parte de las participaciones.


 


La respuesta del Banco de Santander a estas propuestas ha sido clara. El fondo se ha depreciado notablemente y no se puede hacer liquidez de la noche a la mañana, por lo que los partícipes de Banif Inmobiliario podrían perder una cantidad quizá excesiva de su inversión. Situación que la entidad bancaria trata de evitar por el momento.


 


La mejor solución que ofrece el Banco Santander a sus clientes de Banif Inmobiliario, al menos por ahora, es esperar dos años, o quizá cuatro, a ver si el mercado se recupera. Una situación incierta que, de momento, cuenta con estudios que cifran el horizonte de la crisis inmobiliaria para 2012 y con una pérdida del 50 por ciento del valor medio de los inmuebles.


 


Sin embargo, el problema de la solución del Banco Santander puede poner en entredicho  el sistema bancario desde el punto de vista popular y apagar notablemente la buena imagen de algunos banqueros, como la del propio Emilio Botín. Y todo por una mala o nula explicación de la situación y de sus procesos. Desde luego, lo que sí tiene esta medida es un coste alto de imagen y hace un flaco favor al mercado de fondos de inversión en general. Si fondistas y partícipes de fondos con poca o nula cultura financiera optasen por pedir el rescate de sus inversiones, sería perjudicial para todos, incluso para  el propio sistema financiero.


 


Quizá una explicación sencilla y oportuna, por parte del Banco,  ahorraría disgustos y medidas drásticas, dejaría más tranquilos a los inversores de fondos y mantendría una mejor imagen del sistema financiero. 


Sin embargo, hay otra  posibilidad, no apuntada hasta el momento, y que podría ser más efectiva.


 


Se trata de meter dinero en Banif Inmobiliario, de suscribir participaciones y pagar con ese dinero a los actuales clientes del citado fondo que quieran rescatar sus aportaciones. ¿Quién puede hacer esto? Lógicamente, el Banco Santander. El único inconveniente es que, al final, la entidad financiera sería el mayor partícipe de Banif Inmobiliario, si no el único. Pero tiene una ventaja, el banco podría aguantar el chaparrón, quedar bien con sus clientes y con la  sociedad española, sería un buen ejemplo para el sistema bancario y podría esperar a la subida del mercado para vender los activos inmobiliarios. No es una utopía. Se ha hecho ya en España.


 


Como afirmaba Peter Drucker: “la calidad de un producto o servicio no es lo que el proveedor ofrece. Es lo que obtiene el que lo recibe y por lo que paga”.


 

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