Amir Taheri
¿Está buscando contratos para la firma de construcción de su familia Osama bin Laden?
La pregunta no es imaginaria. La última grabación atribuida al terrorista fugitivo, difundida ayer por
Al-Jazira, se centra en una oferta para ayudar en “la reconstrucción de Afganistán e Irak”. Con proyectos presupuestados por valor de 30 billones dólares en Afganistán e Irak, no es sorprendente que la tribu bin Laden busque al menos unas migajas.
Pero, ¿hasta qué punto es auténtica la cinta?
Es seguro que algún grupo terrorista produjo la cinta.
¿Pero es la voz de Osama bin Laden? Mi respuesta es: no. Bin Laden está o muerto o demasiado asustado en su madriguera como para buscar contratos de construcción. Pero ése no es el quid en realidad: incluso si está físicamente vivo, bin Laden, en términos políticos, es un muerto viviente o muy oculto.
Quien quiera que produjera la cinta pudiera haber tenido bastantes objetivos.
El primero es revivir el mito de que bin Laden está vivo. En los últimos meses, ha habido mucha especulación en los medios en cuanto a porqué no se ha sabido nada del fugitivo desde noviembre del 2004. Por tanto, para cualquiera que esté dirigiendo la organización al Qaeda era necesario responder proporcionando alguna indicación de la existencia ininterrumpida de bin Laden.
El segundo motivo para difundir la cinta es preparar a la opinión árabe para el giro de la oleada contra los jihadistas de Irak. Con los árabes sunníes parte hoy del proceso democrático en Irak, los jihadistas árabes extranjeros temen afrontar pronto la ira de los iraquíes en lugar de las operaciones puntuales lanzadas por las fuerzas norteamericanas. Y si las cosas llegan a eso, los jihadistas saben que los iraquíes no lucharán contra ellos según las normas del Marqués de Queensbury.
No es irracional imaginar a los jihadistas abandonando Irak antes de ser masacrados por los árabes sunníes de allí — para reubicarse quizá en Arabia Saudí, Jordania, o los estados árabes del Golfo Pérsico, donde puedan continuar urdiendo tretas. Salih al-Mutlaq, la estrella ascendente de los árabes sunníes que acaba de ser elegido para el nuevo parlamento de Bagdad, ya ha advertido que su comunidad “tirará por el water a los jihadistas”.
Finalmente, los productores de la cinta bien pueden intentar alentar los llamamientos en Estados Unidos a una política de cortar por lo sano y huir de Irak. La voz de la cinta intenta decir que el Republicano John Murtha y el ex presentador de televisión Walter Cronkite están en lo cierto al instar a Estados Unidos a abandonar su victoria en Irak y dar lugar deliberadamente a una derrota auto-inflingida. Si el panorama Murtha-Cronkite de hacer una chapuza llegase a suceder, cualquiera que haya producido la cinta podría afirmar que fue al Qaeda lo que sacó a los americanos de Irak.
Todo eso, sin embargo, es irrelevante.
El verdadero interés de la cinta es que bien puede indicar el creciente cisma dentro del movimiento jihadista. ¿Recuerda las dos últimas cintas de Aymán al-Zawahiri, el fugitivo egipcio que se identifica a menudo como el camarada de bin Laden?
La estrategia de al-Zawahiri, según lo desarrollado a lo largo de los últimos cuatro años (es decir, después de que sus huestes y él corrieran a esconderse), se ha basado en un sueño de conquistar unos cuantos países musulmanes — ha mencionado Pakistán y Arabia Saudí en particular — como núcleo de una “superpotencia” islámica que a continuación pasaría a conquistar el mundo.
Tal estrategia exige matar gente en países musulmanes más que en la distante Europa o en Estados Unidos. Bin Laden, o cualquiera que simule ser él actualmente, no obstante, aún sueña con operaciones del estilo del 11 de Septiembre en Occidente, preferiblemente en Estados Unidos. La última cinta señala la disponibilidad a enfriar las cosas en Afganistán e Irak al tiempo que amenaza con nuevos ataques en América.
El bin Laden de esta cinta, como el de las dos grabaciones antes de ella, está ofreciendo una tregua. Lo que es nuevo es que su última oferta, al contrario de las anteriores dirigidas a los europeos, se dirige a Estados Unidos.
A su oferta de tregua a los europeos le siguieron los ataques de Madrid y los atentados suicida de Londres, por no mencionar la docena o así de operaciones terroristas abortadas en distintas capitales europeas occidentales. Así que, cualquier tregua de bin Laden o de cualquiera que hable en nombre de su fantasma, debe ser clasificada como islamo-cínica.
Oh, y sobre la petición de contratos de construcción: cualquiera que haya visto el daño que la huella del fugitivo ha causado en media docena de ciudades árabes sabrá lo imposible de ofrecerle un contrato.
AMIR TAHERI es periodista iraní nacido en Teherán, donde fue editor ejecutivo del Kayhán, el principal diario del país, hasta la llegada de Jomeini. Tras trabajar en Jeune Afrique, se convierte en el editor de Oriente Medio del London Sunday Times, escribiendo también para el Times, el Daily Telegraph, The Guardian y el Daily Mail. Actualmente trabaja en el semanario alemán Focus. Taheri ha publicado 9 libros, traducidos a 20 idiomas. En 1988 el Publishers´ Weekly de Nueva York eligió su estudio acerca del terrorismo islamista “Terror Santo ” como mejor libro del año, Otro de sus libros, “El caldero: el Oriente Medio tras los titulares ” es utilizado como libro de texto en diversas universidades de Gran Bretaña y Canadá.



















