Caroline Glick
Hoy, para los residentes de Judea y Samaria, así como para aquellos de la Izquierda que buscan su desarraigo, la exitosa expulsión de los judíos de Gaza ha planteado un buen número de cuestiones referentes a los planes del gobierno de levantar la barrera de seguridad alrededor de las comunidades de la zona. Por otra parte, los residentes de asentamientos que no están incluidos en el trazado de la barrera bregan con el hecho de que desde la perspectiva de la Izquierda política – gobierno Sharon-Peres y Tribunal Supremo incluidos – es menos probable que Israel exija la inclusión de sus comunidades dentro de las fronteras del Israel soberano en cualquier acuerdo de paz futuro con los palestinos. Para aquellos cuyas comunidades están incluidas dentro del trazado de la valla, la cuestión se convierte en qué es lo que dice el trazado planificado de la valla acerca de las intenciones del gobierno de permitir su crecimiento y prosperidad y garantizar su seguridad.
Cuando se dirige a audiencias no izquierdistas, el Primer Ministro Ariel Sharon exalta en voz alta su compromiso con la preservación de lo que se refiere a “bloques de asentamientos” de Judea y Samaria. Sharon señala ostentosamente la carta recibida del Presidente norteamericano George W. Bush en abril del 2004, donde el tema de las fronteras finales de Israel se discute vagamente. La carta es presentada como una especie de trofeo que pretende demostrar la bonanza sionista de Sharon a la mayoría de los israelíes que rechazan categóricamente el retorno de Israel a las fronteras indefendibles a lo largo de las líneas de armisticio de 1949. Pero aún así, más allá de sus evocaciones a garantías norteamericanas inexistentes y vagas declaraciones de fidelidad al derecho de Israel a nuestras tierras ancestrales en Judea y Samaria, Sharon nunca ha delineado específicamente a qué se refiere cuando habla de bloques de asentamientos.
Dado el silencio de Sharon en la materia, el mejor modo de poner a prueba sus intenciones es visitar el trazado propuesto de la barrera de seguridad en Gush Etzion – uno de los bloques de asentamientos que Sharon insiste que siempre será parte de Israel. Está programado que el trabajo en la valla de seguridad alrededor de Gush Etzion, ubicado justo al sur de Jerusalén, comience inmediatamente después de Yom Kippur.
Hay tres conclusiones preocupantes que surgen de un examen de la ruta propuesta. En primer lugar, a pesar de las manifestaciones contrarias de Sharon, el trazado de la valla muestra que no tiene ninguna intención de preservar el bloque de asentamientos entero. Muchas de las comunidades del Consejo Regional de Gush Etzion – como Karmei Tzur, al sur, o Nokdim y Tekoa, al este – están excluidas del trazado de la barrera. Al margen de eso, la ruta da prioridad a los derechos de propiedad árabes sobre los derechos de propiedad judíos y las necesidades en materia de seguridad de los 50.000 israelíes que viven en la zona. Los siguientes ejemplos ilustran esta preocupante verdad.
La comunidad de Bat Ayin carece de valla de seguridad. Al contrario que las restantes comunidades de Gush Etzion, Bay Ayin fue concebido y desarrollado según la opinión de que su mejor garantía de seguridad y prosperidad es que su presencia se asiente vagamente a lo largo de la amplia expansión de las colinas de Judea, el lugar de zonas densamente pobladas de una zona geográfica limitada.
Esta opinión ha permitido crecer a la comunidad y asegurarse bastante bien. Pero aún así, el trazado de la barrera de seguridad arruina artificialmente la capacidad de Bat Ayin de protegerse. La ruta planificada coloca la valla a no más de un par de docenas de metros fuera de las casas de los residentes de la comunidad, en el terraplén que separa sus hogares del río seco de abajo. La ruta excluye la colina inmediatamente a lo largo del valle desde Bat Ayin, y por lo tanto coloca los hogares de los residentes dentro del radio de acción de los rifles de los terroristas. Encerrados en su comunidad, los residentes carecen de capacidad para disuadir a los atacantes o perseguir a aquellos que les disparan desde fuera de la valla.
Aparte de eso, la tierra que está programado que se coloque en “el lado árabe” de la valla incluye 400 dunams de tierra privada de propiedad judía comprada para Gush Etzion por el JNF a comienzos de los años 40. Asimismo, miles de dunams de tierra del estado, cultivada por el JNF, están seleccionados para ser transferidos “al lado árabe”. La expropiación en masa en la práctica de estas tierras es justificada por el gobierno como modo de garantizar que los residentes de la pequeña aldea árabe de Jabah (que está controlada por Hamas), puedan cultivar unos cuantos dunams de olivar.
Hoy Gush Etzion está conectado con Israel por la carretera 367, que conecta con el centro del país, y por la autopista 60, que conecta con Jerusalén. La carretera 367 discurre hoy al sur de Jabah.
Los planes de la valla de seguridad implican invertir alrededor de 100 millones de NIS para desplazar la carretera 367 al norte de Jabah. Esto se va a lograr para conectar Jabah con la aldea árabe de Beit Tzurif (que también está controlada por Hamas), y deja a las dos aldeas fuera de la ruta de la valla. La nueva carretera estará ubicada sobre un estrecho desfiladero por debajo de Jabah, y todos los conductores que viajen a lo largo de la carretera serán inmediatamente objetivos expuestos para cualquier terrorista que desee disparar a un judío desde la aldea.
En palabras de Daniel Winston, de Bat Ayin, “Estaremos como sardinas en lata”. En cuanto a la autopista 60, a lo largo de la entrada norte a Efrat, hay una colina que controla la autopista. La ruta de la valla de seguridad está pensada para transferir el control de la cima de esta colina a los palestinos. Como resultado, cualquiera que entre a Efrat desde la carretera 60 quedará expuesto al ataque.
El mes pasado, el Consejo Regional de Gush Etzion envió una carta a la Administración Civil de Judea y Samaria expresando las preocupaciones de los residentes con respecto al trazado de la valla propuesto. La respuesta la recibieron en una carta fechada el 20 de septiembre del consejero legal de la Administración Civil, tan reveladora como alarmante.
“El objetivo de la valla de seguridad es evitar la penetración en estas comunidades, y no está diseñada para evitar que se dispare a las comunidades”, observaba el asesor jurídico. Pero la triste verdad es que el trazado actual no evita simplemente que se les dispare, invita a hacerlo.
Cuando los residentes del kibbutz Kfar Etzion – la comunidad original de Gush Etzion, que fue construido en los años 30, destruido por la Legión Jordana en la Guerra de Independencia, y después reconstruido en 1967 – recibieron los detalles del trazado propuesto de la barrera, publicaron una declaración el 24 de septiembre donde indican, “la ruta propuesta de la valla de seguridad alrededor de las comunidades de Gush Etzion es una solución terrible que perjudica tanto a judíos como a árabes. Como resultado, la abandonamos y solicitamos que sea sustituida con métodos de seguridad alternativos planificados para las comunidades de Judea y Samaria”.
Tras la declaración de Kfar Etzion, los gerentes de los consejos regionales y locales de Gush Etzion, Beitar Illit y Efrat se reunieron esta semana y publicaron su propia declaración. Allí anuncian que “exigen que el Ministro de Defensa no realice ningún trabajo relativo a la ruta de la valla de seguridad hasta que el debate entre los residentes de la zona y el estamento de seguridad haya finalizado”.
Además de la ruta de la valla aprobada por el gobierno, el izquierdista radical Consejo para la Paz y la Seguridad, que está financiado por la Unión Europea y el New Israel Fund y dirigido por el General (en la reserva) Danny Rothschild, tiene su propia propuesta de ruta para la valla de seguridad alrededor de Gush Etzion.
La ruta del Consejo es relevante porque en varias ocasiones en el pasado, el consejo ha apelado al Tribunal Supremo y exigido cambios en la ruta del gobierno. Sus peticiones pasadas han sido cálidamente recibidas por el politizado tribunal, que ha adoptado sus trazados a pesar de las aplastantes garantías del ejército de que ponen en peligro la seguridad de Israel. El tribunal ha defendido sus decisiones adoptando la opinión del consejo de que debería darse prioridad a los derechos de propiedad palestinos sobre los derechos de propiedad judíos y la seguridad de Israel.
En la propuesta de trazados del consejo, la valla de seguridad rodearía Efrat al este y el oeste, convirtiéndolo en la práctica en un gueto. En realidad, la ruta convierte en guetos todas las comunidades judías de la región, y las conecta entre sí mediante estrechos pasillos, transfiriendo todas las zonas exteriores a control árabe. A pesar de las enormes diferencias de geografía y topografía, el trazado del consejo transformaría en la práctica Gush Etzion, en la frontera meridional de Jerusalén, en un segundo Gush Katif – vallado – sin capacidad para crecer.
Shaul Goldstein, el director del Consejo Regional de Gush Etzion, cree que los residentes tienen que intentar cooperar con el ejército y el gobierno en un esfuerzo por cambiar la ruta propuesta de la barrera. En su opinión, si Gush Etzion sigue la línea fijada por los residentes de Kfar Etzion y rechaza totalmente la valla, el resultado será el cierre de la industria, la inversión y el turismo en la región. Goldstein también teme que en ausencia de la valla, los nuevos residentes opten por no mudarse a la zona y los presentes residentes opten por mudarse lejos por temor a que la zona sea limpiada de judíos en el futuro.
Al mismo tiempo, Goldstein cree que si el gobierno no cambia el trazado propuesto de la valla, Gush Etzion no tendrá otra opción que rechazar la valla en su totalidad, puesto que las amenazas a la seguridad emanan de la ruta actual. En tal escenario, los residentes de Gush Etzion se verán forzados a librar una batalla política contra la premisa extendida de que todas las zonas no ubicadas dentro de la valla de seguridad serán transferidas con el tiempo – Judenrein – a control palestino.
Lo que suceda en las próximas semanas y meses, y la lucha por la valla de Gush Etzion tendrá significado a largo plazo para el futuro del asentamiento judío en Judea y Samaria, así como en el este de Jerusalén y los Altos del Golán. Mientras se va desvelando la batalla, hay tres cosas que quedan claras. En primer lugar, la posición del gobierno Sharon-Peres hacia la barrera de seguridad clarificará las intenciones reales del gobierno en términos de preservar y permitir la seguridad y prosperidad de los denominados “bloques de asentamientos” de Sharon en Judea y Samaria.
En segundo lugar, la postura del ejército con respecto al trazado de la valla y su voluntad, en calidad de cuerpo estatutario responsable de garantizar la seguridad de Israel, a la hora de hacer frente al Tribunal Supremo en defensa del derecho de Israel a tener fronteras defendibles (que necesariamente van a estar más allá de las indefendibles líneas de armisticio de 1949), establecerán un precedente para el conflicto en la lucha a largo plazo por todas las reclamaciones israelíes de soberanía en Judea y Samaria.
Finalmente, como consecuencia del estrepitoso fracaso de la directiva de las comunidades judías de Judea, Samaria y Gaza a la hora de evitar la destrucción de las comunidades de Gaza y norte de Samaria este verano, está a punto de ponerse a prueba la fuerza política de estos líderes frente al gobierno y el estado por una parte, y el público por la otra. Sin importar cómo se desarrolle la batalla, sus resultados constituirán la base de todos sus futuros combates con respecto a las fronteras soberanas de Israel.
Caroline Glick, nacida en EE.UU., es graduada de Columbia University. Participó en el proceso de negociación de paz entre Israel y la OLP y ocupó un puesto de relevancia en las negociaciones llevadas a cabo por el Primer Ministro Rabin.