// CARTAS AL DIRECTOR

Legado de Vargas Llosa

Vargas Llosa, gran literato que nos dejó en los primeros días del pasado mes de abril, siempre tuvo un perfil políticamente definido, e incluso llegó a ser candidato a las elecciones presidenciales de su país, Perú. Se opuso a las ideologías que dan excesivo protagonismo al Estado y luchó contra las diversas fórmulas de populismo que a menudo sacuden Latinoamérica. Siempre creyó que el liberalismo era el mejor marco para evitar los abusos del poder, desgraciadamente tan habituales en su entorno. A través de su obra recogió con gran creatividad la riqueza de la lengua española en formas tradicionales y nuevas. Su amor por la lengua como expresión de lo humano, y su pasión por la libertad, constituyen su gran legado. Creo es importante, tras dos meses de su traspaso, tener un conocimiento y un recordatorio de Vargas Llosa.

Domingo Martínez, (Burgos)

Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa, fallecido en los primeros días del pasado mes de abril, formó parte de un grupo de escritores que dio un gran relieve internacional a la literatura hispanoamericana. En su caso, la entronca con la novela de los XIX y XX en Europa. Ya desde sus primeras creaciones utiliza un lenguaje que no es solo un instrumento para contar historias, sino también una forma de estar y dar sentido al mundo a través de unos personajes que reflejan dimensiones de la realidad hasta ese momento desconocidas. Con los años construyó una gran obra en el que destacan sus novelas, pero también sus ensayos y sus obras de teatro. No todas tienen la misma hondura, pero en sus personajes más certeros, a través de historias muy dramáticas, vibra la búsqueda del sentido de la vida. Por todo ello alcanzó la cumbre de la Literatura, recibiendo premios como el Nobel, el Cervantes y el Príncipe de Asturias. Que Dios le tenga en su Gloria.

JDomingo (Olot)

Cambiar el nombre del PP

He buscado en la Red como aparece el Partido Popular (PP) y  he encontrado la marca fraccionada y dispersa en función de donde está establecido por toda la geografía española. Al nombre y siglas comunes para todos se le incorporan el de sus Regiones, ciudades y pueblos. He preguntado a la IA si puede el Partido Popular incorporar a su nombre la palabra España o Español y esta ha sido su respuesta:

El Partido Popular (PP) es un partido político español fundado en 1989 como sucesor de Alianza Popular. En sus estatutos, el PP se define como un partido de centroderecha y reformista, inspirado en los valores del humanismo cristiano.

En cuanto a la posibilidad de incorporar “España” o “Español” a su nombre, no hay ninguna restricción legal que lo impida, siempre que cumpla con los requisitos de registro de partidos políticos en España. Sin embargo, cualquier cambio de nombre implicaría una decisión interna del partido y una modificación de sus estatutos.

He leído que el partido Popular va a celebrar un Congreso y que sus militantes pueden presentar enmiendas a sus estatutos. Yo no lo soy. Soy un español que vive en México. Lo que está pasando con la política en España es muy preocupante diría incluso que es una vergüenza.  Espero que los militantes y dirigentes del PP sepan construir una alternativa inteligente y eficaz que incorpore los valores de España y de la Libertad.

Empezaría por cambiar el nombre y la marca. Por ejemplo: PARTIDO POPULAR ESPAÑOL. Y que se repita así hasta en el último pueblo de España. Y si se atreven un poco más a mi me parece que el PP debería definirse en sus Estatutos como un partido de centroderecha y reformista, inspirado en los valores de España, de la Libertad y  del humanismo cristiano.

Eduardo Gómez Arrieta. México DF.

La influencia de Trump en Educación

No es fácil precisar los contenidos de la política del presidente Trump en materia educativa, porque, como sucede en otros ámbitos, opera a base de fogonazos. Pueden ser útiles al negociar una tregua, o quizá ocasionen movimientos inesperados en las bolsas, pero los sistemas pedagógicos tienen clara vocación de pervivencia en el tiempo: no se construyen con medidas circunstanciales, efímeras, sino con tendencias permanentes. De momento, la Casa Blanca ha lanzado dos señales fuertes, con un contenido ideológico de fondo, pero no parece enfrentarse con los problemas y las necesidades reales del sistema educativo. No abordan las quizá grandes prioridades de la primera potencia mundial: la investigación en sede universitaria, el dominio de la lengua y las matemáticas en la enseñanza básica. Trump parece preferir la lucha contra la cancel culture extendida en los campus americanos y devolver la competencia global a los Estados (no está claro si también a las familias). La eventual supresión del ministerio de educación puede afectar a ambas tendencias, como denotaría la drástica reducción de funcionarios dedicados al fomento de la DEI. En el primer frente se sitúa la emblemática supresión de la ayuda federal de 400 millones de dólares a la Universidad de Columbia, que pasa por ser la más “progresista”. Desde una óptica clásica, los ismos no casan con el rigor académico: tanto la ciencia como la transmisión del conocimiento exigen una actitud abierta, nunca excluyente de quien tiene otros puntos de vista, porque no hay dogmas en asuntos científicos. Resulta francamente orwelliano que la discriminación de los contrarios se produzca en nombre de la diversidad, la equidad y la integración… Desde la perspectiva de Trump, no tiene sentido ayudar con dinero del Estado a quienes disgregan el Estado, aun con bellas palabras que acaban reprochando como odio cualquier crítica o discrepancia. Razones semejantes motivan la inquina contra el ministerio de educación, no tanto una visión del federalismo opuesta a la reducción del papel de los Estados miembros de la Unión. Se reprocha a ese departamento gubernamental ser cauce de propagación de ideologías y de connivencia con los poderosos sindicatos de la enseñanza, más atentos a defender a los profesores que a las familias o los propios alumnos, como se comprobó durante la pandemia.

Pedro García

El papa Francisco y la guerra

Hoy, precisamente que el papa nos acaba de dejar, me parecen oportunas aAlgunas de las principales intervenciones del, hasta hoy, Papa Francisco sobre la cuestión armamentística, que creo conveniente las tengamos en cuenta.

Por ejemplo que “es un hecho”, había dicho Francisco en noviembre de 2017, “que la espiral de la carrera armamentista no conoce descanso y que los costes de modernización y desarrollo de las armas, no sólo nucleares, representan una partida considerable de gastos para las naciones, hasta el punto de tener que poner en segundo plano las verdaderas prioridades de la humanidad que sufre: la lucha contra la pobreza, la promoción de la paz, la realización de proyectos educativos, ecológicos y sanitarios y el desarrollo de los derechos humanos… Los armamentos que tienen como efecto la destrucción del género humano son incluso ilógicos en el plano militar”.

Desde Hiroshima, en noviembre de 2019, Francisco recordaba, haciendo suyas las palabras del Papa Montini, que la verdadera paz sólo puede ser desarmada: “En efecto, si queremos realmente construir una sociedad más justa y segura, debemos dejar caer las armas de nuestras manos: “no se puede amar con las armas ofensivas en el puño” (San Pablo VI, Discurso a las Naciones Unidas, 4 de octubre de 1965, 5). Cuando nos entregamos a la lógica de las armas y nos alejamos del ejercicio del diálogo, nos olvidamos trágicamente de que las armas, antes incluso de causar víctimas y ruinas, tienen la capacidad de provocar pesadillas, “exigen enormes gastos, detienen los proyectos de solidaridad y de trabajo útil, alteran la psicología de los pueblos”.

Juan García. Cáceres

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