La agonía de un país
Etiopía es uno de esos lugares de la geografía del dolor, tantas veces ocultos a la tiranía de la opinión pública. Después de una tregua de cinco meses, que siguió a casi dos años de guerra civil, a finales del pasado mes de agosto se han vuelto a desatar las hostilidades en el país africano, con el dramático resultado de 60 víctimas mortales y más de 20.000 personas desplazadas a causa de la violencia que ha estallado en la región de Oromia, la más poblada del país, entre las fuerzas progubernamentales y los llamados rebeldes de Tigray. Los obispos etíopes han sido, una vez más, muy claros y valientes en su mensaje. La guerra solo trae destrucción y miseria, y han invitado a todos los católicos a unirse en oración por la paz y la estabilidad del país, durante los días del mes de Pagumen, el decimotercer mes del calendario etíope, que comenzó se segundo domingo de septiembre.
