Bolívar
De la biografía de Bolívar, mitificada y aureolada como el “Libertador”, se ha suprimido aspectos personales muy negativos como su traición a la patria, su crueldad con los prisioneros españoles o sus violaciones de mujeres. La espada que se conserva, manchada así de sangre española, la reclama ahora el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, como un símbolo de “liberación”. Como es bien sabido, Petro fué miembro destacado del antiguo movimiento guerrillero radical M-19 que, tras varias vicisitudes se ha convertido en la coalición del llamado “Pacto Histórico”, ganador de las elecciones presidenciales. Pero esa espada, ni representa a Colombia ni existe protocolo alguno que exija inclinarse o levantarse ante ella. Felipe VI estuvo, pues, en su lugar al no rendirle culto, por mucho que Gustavo Petro la idolatre y la izquierda radical española, que forma parte del Gobierno, le exija unas innecesarias disculpas. En todo caso, es el propio Petro el que debería disculparse.
