// CARTAS AL DIRECTOR

Bolívar

De la biografía de Bolívar, mitificada y aureolada como el “Libertador”, se ha suprimido aspectos personales muy negativos como su traición a la patria, su crueldad con los prisioneros españoles o sus violaciones de mujeres. La espada que se conserva, manchada así de sangre española, la reclama ahora el nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, como un símbolo de “liberación”. Como es bien sabido, Petro fué miembro destacado del antiguo movimiento guerrillero radical M-19 que, tras varias vicisitudes se ha convertido en la coalición del llamado “Pacto Histórico”, ganador de las elecciones presidenciales. Pero esa espada, ni representa a Colombia ni existe protocolo alguno que exija inclinarse o levantarse ante ella. Felipe VI estuvo, pues, en su lugar al no rendirle culto, por mucho que Gustavo Petro la idolatre y la izquierda radical española, que forma parte del Gobierno, le exija unas innecesarias disculpas. En todo caso, es el propio Petro el que debería disculparse.

Jesús D Mez Madrid

La empatía

La política española cada vez alimenta más una democracia sentimental. Los sentimientos son importantes porque ayudan a comprender qué está sucediendo. El problema aparece cuando los sentimientos se absolutizan, cuando la emoción sustituye a la razón. El populismo es la expresión máxima del sentimentalismo político, un sentimentalismo irracional. Esta sentimentalización de la democracia tiene que ver con los nuevos instrumentos de comunicación política que se utilizan como vehículos de emociones y no como herramientas informativas. La palabra más usada en política es empatía. La empatía es una facultad de la inteligencia emocional que permite comprender las emociones de los demás. Y eso está muy bien. Antes se llamaba compadecer, compadecer al prójimo o alegrarse con el prójimo. Pero si se trata de comprender las emociones del otro, no se pueden usar solo las emociones. Empatía es inteligencia emocional. Si solo se usan las emociones y no se utiliza la inteligencia, no se puede comprender al otro.

Jesús Domingo Martínez

Prepararse para el invierno

Pienso, tal vez esté equivocado, que uno de los objetivos de Putin desde que inició su invasión de Ucrania, es romper la unidad de los 27 países de la Unión Europea sin necesidad de utilizar bombas: su arma es el gas, tal como recordaba hace unos días la presidente de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen al presentar su plan de austeridad energética. Parece que Rusia está dispuesta a prolongar su guerra en Ucrania más allá de la ocupación de la zona de Donbás, con la pretensión de obligar a Europa y Estados Unidos a una negociación para rebajar las sanciones impuestas como castigo. Se quiera o no, ahorrar energía ahora para poder afrontar en mejores condiciones el próximo invierno, se va a convertir, si no lo es ya, en una obligación.

JD Mez Madrid

Todo menos convocar elecciones

Lo esencial para Sánchez es tener las manos libres para seguir sus negociaciones con los separatistas catalanes y mantener sus pactos con Bildu. Todo menos convocar elecciones generales anticipadas y menos ahora, cuando la última encuesta del CIS de Tezanos reconoce por primera vez la ventaja del Partido Popular. Cambiarán las caras y puede que cambien hasta los modos, pero lo que no cambiará es el eje de la política de Sánchez, hasta que una derrota clara abra de nuevo el debate en el PSOE. 

Juan García

La sombra del antisemitismo

Francia, hace unos días, ha celebrado el 80 aniversario de la redada perpetrada en el Velódromo de Invierno de París contra la comunidad judía. Entre el 16 y el 17 de julio de 1942, funcionarios franceses detuvieron a más de 13.000 ciudadanos judíos, entre los que había más de 4.000 niños. Francia, que reconoció por primera vez la responsabilidad en este suceso en 1995, ha erigido un Memorial de la Shoah en el lugar desde el que partieron numerosos convoyes con destino a Auschwitz. El Presidente de la República tiene el propósito de que este lugar se convierta en un símbolo frente al antisemitismo rampante, el racismo y las tesis conspirativas que arraigan en las fuerzas extremas del panorama político francés. El revisionismo de la extrema derecha y la banalización de la extrema izquierda han trufado las dos últimas campañas electorales de alusiones desafortunadas sobre el antisemitismo. Dentro de las propias filas del Grupo de la “Francia insumisa” se han producido desencuentros graves. El candidato Zemmour ha llegado a presentar a Petain como un gran defensor de los judíos de Francia.

Pedro García

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