Una crisis alimentaria
Es un hecho que la guerra Ucrania-Rusia ha trastocado la cadena internacional de producción y suministro de alimentos, lo que se ha sumado a los efectos de la pandemia. Algunas zonas del mundo están viviendo de manera dramática las consecuencias de ambos hechos. Varios países del continente africano golpeados por la sequía están abocados a sufrir dramáticas hambrunas. No hay reservas de grano en las familias, los conflictos internos de muchos países del Sahel dificultan el transporte de cereales, la dependencia de Rusia y Ucrania en Kenia o Burkina Fasso impide la compra de grano, y además han aumentado los precios. En este contexto Caritas Internacional advierte, en una campaña internacional en la que participa Caritas Española, de las terribles consecuencias. Naciones Unidas y las agencias internacionales pueden y deben tomar cartas en el asunto. Entre 15 y 16 millones de personas en Etiopía, Kenia y Somalia necesitan asistencia alimentaria. África necesita ayuda de calidad, ayuda para fortalecer sus instituciones, reforzar sus capacidades y planes de inversión a medio y largo plazo. Es una voz de alarma, la de Cáritas, que no debemos dejar de escuchar.
